Angola ha dado definitivamente la espalda al conflicto armado que ha lastrado el país de forma dramática desde antes de producirse la independencia de Portugal en los años setenta hasta la firma del Acuerdo de Luena en el año 2002. Las últimas elecciones al Parlamento celebradas el pasado mes de septiembre -los primeros comicios desde 1992- han aportado estabilidad y credibilidad, aunque con reservas, al Gobierno de Eduardo dos Santos. Tanto los expertos nacionales como los observadores internacionales ven realmente improbable que el país africano vuelva a asomarse al abismo de la guerra en el que ha estado inmerso durante tanto tiempo.

El corazón de la economía angoleña ha vuelto a latir con fuerza después del histórico acuerdo gracias, en buena medida, a sus riquezas naturales. Con una producción de casi dos millones de barriles de crudo al día en 2008, Angola se ha convertido en uno de los principales productores de crudo del mundo. Su reciente entrada en el selecto club de países de la OPEP como miembro de pleno derecho ha fortalecido su posición internacional, ayudada además por la espectacular alza de precios del crudo en los últimos años. Es ya uno de los motores económicos de la región y destino preferente de la inversión internacional y ayuda al país a posicionarse como alternativa a medio plazo frente a Sudáfrica (la potencia regional con diferencia) dentro de la Comunidad para el Desarrollo del Sur de África (SADC, en sus siglas en inglés).

Países como Brasil, Portugal y Estados Unidos han aumentado notablemente sus relaciones comerciales e inversoras, mientras que China ha hecho de Angola su principal suministrador de oro negro.

Todo ello se ha traducido en un crecimiento continuado del PIB cercano al 20% en los últimos años hasta alcanzar 59.000 millones de dólares en 2007. De forma paralela, se ha conseguido controlar la inflación hasta una cifra cercana al 10%, frente a cifras de tres dígitos aún recientes, mantener el tipo de cambio entre el dólar y el kwanza estable y reducir de manera significativa la deuda externa (unos 9.500 millones de dólares en 2007), para cumplir con los compromisos adquiridos con el Club de París.

Reconstruir un país
No obstante, y a pesar de la relativa bonanza económica y de las buenas perspectivas, Angola sigue sufriendo graves problemas estructurales y ocupando los últimos puestos en los diferentes índices de desarrollo y de nivel de vida del mundo. Aunque no existan cifras oficiales, diversos organismos internacionales enfatizan además que el paro y la falta de formación son males endémicos.

La nación africana es en la actualidad una economía muy abierta, que compra en el exterior casi el 90% de lo que consume, aunque lo lógico es que en los próximos años la producción nacional vaya aumentando su cuota de mercado, de manera que se mejoren los índices de soberanía. La balanza comercial es positiva gracias a un sector extractivo dedicado casi en exclusiva al petróleo a través de la empresa estatal Sociedade Nacional de Combustíveis de Angola (Sonangol), con quien tienen que operar todas las compañías, y a los diamantes; un ámbito un tanto opaco que representa en conjunto más del 60% del PIB y atrae cerca del 90% de toda la inversión extranjera directa, unos 13.000 millones de dólares en total.

Conscientes de los problemas de un país en transición de una economía centralizada a otra de mercado, de las múltiples carencias y de la amenaza de “la maldición de los recursos”, las autoridades del país han puesto en marcha una serie de iniciativas para incentivar el desarrollo. De esta manera, “se está produciendo una notable diversificación de la actividad productiva y la parte de la economía no directamente relacionada con el sector del petróleo también está creciendo”, explica el consejero económico y comercial de la Embajada de España en Luanda, Mariano Muela. “En todo caso”, subraya Muela, “la preocupación prioritaria del Gobierno angoleño es la mejora del nivel de vida de la población y llevar el desarrollo a todos los municipios del país, campos ambos en los que se han producido notables avances en estos últimos años”.

Nuevas carreteras; modernización de aeropuertos y puertos, creación de fábricas y polígonos industriales en zonas económicas especiales; programas para suplir el grave problema de la falta de viviendas (con un proyecto para construir un millón de ellas de protección oficial); recuperación de tierras de labor en un territorio que cuenta con inmensos recursos hídricos y millones de hectáreas cultivables; aprovechamiento de los caladeros... Hay mucho trabajo por hacer dada la situación de partida, con el riesgo añadido, tal y como señala Manuel Estrada, director internacional de la empresa española Mercasa, “de las dificultades típicas de un estado con un fuerte crecimiento económico, y una gran actividad de construcción y obra pública, lo que genera estrechamientos en el acceso a los suministros de determinadas materias primas y otros suministros, con precios mucho más altos que en otros países, incluso europeos”. Ese alto coste de la vida condiciona además el establecimiento de las empresas en el país.

Una amistad duradera
Las relaciones entre España y Angola siempre han sido buenas. “Para los angoleños, España es un país moderno, integrado en Europa y con una potente economía, mientras que los españoles son percibidos como personas abiertas, amables, cumplidoras de sus compromisos e integradoras”, destaca Mariano Muela. Todo ello se traduce también en una imagen muy positiva de nuestros productos. Según él, “la calidad de nuestros bienes de equipo y tecnología se considera excelente, tal y como han podido apreciar a través de la actividad de las empresas españolas presentes en este mercado en los últimos 25 años”, apostilla Muela.

La balanza comercial viene siendo desfavorable para España debido al peso que tienen las importaciones de petróleo. Estas constituyen, junto a una pequeña cantidad de pesca procedente de empresas nacionales que allí operan, la práctica totalidad de las ventas angoleñas a nuestro país. Por otra parte, la cuota española en el mercado angoleño se situó en el 2,3% en 2007 y se encuentra relativamente diversificada: bienes de equipo, alimentación, vehículos, maquinaria diversa... Aun con todo, la positiva evolución exportadora se ha visto afectada en los últimos años por la carencia de financiación oficial, cancelada por la falta de pago de la deuda externa -ver El Exportador Digital, nº 82-.

Precisamente, la firma en noviembre de 2007 de dos acuerdos en materia de cooperación financiera ha abierto la puerta para solucionar esta situación y dinamizar la creciente presencia española. Por un lado, el Acuerdo de Protección y Promoción Recíproca de Inversiones (APPRI) establece las vías para la solución, mediante arbitraje internacional, de las posibles controversias que se pudieran plantear. “La utilidad de este acuerdo, pendiente de ratificación, es la de proteger, en el plano del derecho internacional, las inversiones realizadas por España en Angola y viceversa. Se pretende con reducir los factores de incertidumbre política y jurídica que pudieran afectar al desarrollo de las inversiones entre ambos países”, explica el consejero económico y comercial Mariano Muela.

Por su parte, el Memorando de Entendimiento establece un Programa de Cooperación Financiera para ofrecer facilidades financieras concesionales por un importe de 200 millones de euros para ser aplicadas a proyectos de interés mutuo aprobados por los gobiernos de ambos países. La línea de crédito correspondiente está aún pendiente de entrar en vigor.

Los sectores más atractivos para la empresa española
Angola cuenta con grandes recursos y tiene en marcha un ambicioso programa de reconstrucción nacional. En consecuencia, las empresas españolas disponen más allá del sector petrolífero y minero de numerosas oportunidades para la exportación, para la realización de proyectos llave en mano y para la inversión directa.

- Agua. Hay una gran escasez de agua para la población y para la actividad agrícola, industrial y de servicios. Para enfrentarse a esta situación, el Gobierno ha aprobado el programa denominado “Agua para todos”, que prevé fuertes inversiones para los próximos años.

- Bienes de Consumo. La mejora económica de los últimos años ha creado una clase social intermedia, gran consumidora y con un nivel adquisitivo importante. Dada la debilidad del tejido empresarial productivo, la demanda se cubre con importaciones en la práctica totalidad de los bienes de consumo.

- Consultoría. Se va a invertir una importante cantidad de dinero en los próximos años para rehabilitar sus infraestructuras, crear la base para una economía moderna y mejorar el nivel de vida del país. Ello será financiado con cargo a fondos propios, fondos procedentes de organismos multilaterales, donaciones bilaterales y créditos públicos y privados. Para la correcta realización de estos proyectos, este país va a necesitar la ayuda de consultores extranjeros para identificar sus necesidades, determinar las especificaciones técnicas necesarias y controlar la ejecución, entrega y puesta en marcha de los mismos.

- Electricidad. El abastecimiento de electricidad a toda la población todavía no está garantizado y, además, su consumo está en alza. Hay así oportunidades para la electrificación rural, la rehabilitación de redes de media y baja tensión, la producción de energía y, en fin, para proporcionar servicios, especialmente a la Empresa Nacional de Electricidad (ENE) y a la Empresa de Distribución de Electricidad de Luanda (EDEL).

- Construcción. El Gobierno tiene en marcha un programa para la construcción de un millón de viviendas durante su actual mandato de cuatro años, tanto en áreas rurales como urbanas, destinadas a familias de renta media y baja, facilitando para ello fondos y una importante superficie de terreno urbanizable. Existe, por otra parte, una fuerte demanda de viviendas generada por la población con alto poder adquisitivo, tanto nacional como extranjera. Faltan además locales para oficinas y plazas hoteleras.

Experiencias diversas
Las empresas españolas que inician su proceso de internacionalización en el país africano pueden encontrarse con ciertas dificultades derivadas de los largos procedimientos burocráticos que hay que realizar o de la falta de comunicaciones tanto hacia el interior del país (la mayor parte de la población y de la economía se concentra en la capital y en la zona costera), como con el exterior. De hecho, los directivos españoles coinciden al destacar que por el momento hay pocos hoteles y vuelos internacionales que conecten con España (normalmente a través de Lisboa), por lo que es aconsejable programar los viajes con un mínimo de dos meses de antelación. También hay que tener muy en cuenta la importancia de la contraparte local para el éxito de cualquier tipo de negocio, así como la figura habitual del intermediario comercial, normalmente un trader, que desempeña la función de importador y distribuidor de los productos.

Firmas nacionales como la eléctrica Elecnor, CCL Peninsular, Ramón Vizacíno, Mercasa o Makiber ya están presentes en este mercado junto a otras empresas de distinto tipo y tamaño. “En el futuro, deberá haber mayor número de empresas mayoristas y minoristas concurriendo en precio y calidad, así como una mayor capilaridad del comercio minorista”, comenta Manuel Estrada, director internacional de la compañía de distribución mayorista Mercasa, quien recalca además que “dada la fuerte demanda de productos agroalimentarios, este sector ofrece muchas posibilidades para las empresas españolas, algunas de las cuales ya están teniendo una presencia significativa en el país”.

Un ejemplo de larga experiencia en este mercado lo encontramos en Eductrade, una empresa de consultoría especializada en desarrollo que lleva en Angola desde 1995 y está en la actualidad realizando dos proyectos en colaboración con otras empresas europeas. En ambos casos, “el cliente es la autoridad local que contrata a través de una Unidad Técnica Administrativa (UTA) con fondos de la Unión Europea a través de los diversos convenios entre estados”, señala su directora de proyectos Rita Azcárraga.

Otro caso es el de la empresa asturiana Impulso Industrial Alternativo, que ha propuesto al Ministerio angoleño de Ciencia y Tecnología un estudio de viabilidad para el desarrollo de un parque científico-tecnológico en la zona sur de Luanda.

La guerra es ya cosa del pasado y Angola puede mirar al futuro con optimismo a pesar de la crisis internacional. Buena prueba de ello son las ilusiones puestas en la próxima edición de la Copa África de Naciones de fútbol que se celebrará en enero de 2010. Para ello, no solo se realizarán mejoras específicas en comunicaciones, alojamientos o seguridad, sino que también está prevista la construcción de cuatro grandes estadios de fútbol con el fin de ofrecer al continente el mejor ejemplo de un país que ya cuenta con un presente lleno de oportunidades.

Angola en cifras

Documentación
Informe Económico y Comercial: Angola
Oficina Económica y Comercial de la Embajada de España en Luanda, abril 2008, 24 págs.; en español.

Guía País: Angola
Oficina Económica y Comercial de la Embajada de España en Luanda, 2008, 48 págs.; en español.

Country Report: Angola
The Economist Intelligence Unit (EIU), agosto 2008, 20 págs.; en inglés.