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Que las algas eran buenas para la salud ya lo sabíamos. Y, si no, eso es lo que me digo a mí misma cada vez que alguien me convence para acercarme a un restaurante japonés. Hablemos con sinceridad, la sopa de misho sentará estupendamente, pero donde esté un buen jabuguito… No obstante, en el intricado mundo de las algas, dominado hasta la fecha por los famosos productos de cosmética capaces de asegurar la fuente de la eterna juventud a costa de tu salario, algo está cambiando. La última gran aportación de pequeños microorganismos, tantas veces infravalorados, viene de la mano de los biocombustibles.
BioFuel Systems, empresa con sede en Valencia, ha decidido poner su pequeño granito de arena ayudando a reducir la emisión de gases contaminantes a la atmósfera. ¿Su aportación? Lograr convertir una particular sopa de plancton en una especie de petróleo verde. Si bien el afamado cachalote de Melville, la irreductible Moby Dick, no era nada aficionada al plancton a diferencia de algunas de sus familiares, sí es cierto que, gracias al buen hacer de BioFuel Systems, es muy probable que todos nuestros coches se vuelvan planctívoros a la primera de cambio. ROSA ANTUÑA SIMÓN
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