EE: ¿Cuáles son las nuevas líneas estratégicas del ICEX para el futuro?
AM: Son varias. Una primera se centra en la progresiva personalización de los servicios que ofrecemos. Se trata de transformar cada vez más el Instituto en un organismo prestador de servicios públicos adaptados a las necesidades que cada empresa tiene en función de su grado de internacionalización. Esto implica la necesidad de una organización más flexible y más próxima a las necesidades cambiantes de las empresas.
Pretendemos también seguir dando una gran importancia a lo que podríamos llamar las políticas transversales del Instituto, es decir, aquellas políticas que afectan a distintos sectores y que ayudan a incrementar la capacidad organizativa y de recursos humanos de las empresas a la hora de emprender la internacionalización. Me estoy refiriendo a todos los programas de formación, jornadas de información sobre oportunidades de negocio en los distintos países, programas como el PIPE, Aprendiendo a Exportar, Aprendiendo a Exportar Tecnología, etc.
Otra línea estratégica muy importante consiste en el reforzamiento y la potenciación de los servicios de apoyo a las empresas a través de las Oficinas Económicas y Comerciales de España en el exterior.
Por otra parte, somos plenamente conscientes del protagonismo cada vez mayor de sectores nuevos de la economía, lo que nos va a obligar a incorporarlos a las actividades de promoción, especialmente dentro del ámbito de los servicios.
Existen otras dos líneas estratégicas que se refieren a la organización y funcionamiento de la promoción: por un lado, la cofinanciación con el sector privado, como un elemento a mantener y potenciar en el futuro; y por otro, la cooperación y cofinanciación de actividades con otros entes, como son los órganos de promoción de las comunidades autónomas, las cámaras de comercio, etc. Vivimos en un Estado de las autonomías, descentralizado, y por lo tanto debemos articular en el exterior un modelo de promoción coordinado con las actividades de todos estos entes.
Un eje central de nuestra actividad en los próximos años girará también en torno a la potenciación de los nuevos factores de competitividad internacional, que se mueven entre la innovación, tanto de producto como de proceso, e incluso innovación organizativa, el diseño como elemento de competitividad y de creación de valor añadido, y la marca como elemento de diferenciación de los productos. Todos estos son nuevos elementos de competitividad que van mucho más allá de los costes.
Un factor que impregna toda nuestra actividad y lo va a seguir haciendo en el futuro es el fomento de la imagen-país. El ICEX, por su posición siempre de cara al exterior, ha de preocuparse por intentar transmitir más allá de nuestras fronteras la imagen de lo que realmente somos, un país desarrollado que en algunos sectores está a la vanguardia mundial. Nuestro papel debe dirigirse hacia la consolidación de la marca España, technology for life, de nuestras industrias culturales, y de la imagen de marca asociada al diseño y a la moda, entre otros aspectos. La labor consiste, por tanto, en comunicar esa imagen a través de lo que nuestras empresas y nuestros sectores económicos hacen; en definitiva, a través del made in Spain.
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