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RUMANÍA
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Nuevos hábitos, nuevas oportunidades
Los salarios bajos, en comparación con el resto de Europa, de gran parte de la población rumana condicionan el tipo de productos que pueden tener éxito en este mercado. Michaela Tirsar considera que “la mayor parte de los compradores utiliza el precio como criterio fundamental de decisión. Los grandes distribuidores, como Carrefour (el de mayor expansión en el país), Gross o Metro, están llenos y triunfan los productos más baratos”. Hay que tener en cuenta que el crecimiento de la gran distribución es muy reciente, pero “los consumidores rumanos se adaptan muy rápido a las novedades”.

La entrada en el mercado se realiza habitualmente a través de un importador-distribuidor, que es el encargado de hacer llegar los productos al minorista o a las grandes superficies.

Las formas de distribución más modernas se están introduciendo a un ritmo muy acelerado en los últimos años y paulatinamente se acercan a las estructuras propias de mercado desarrollado. Además de en Bucarest, grandes centros comerciales abren sus puertas en todas las capitales de condado.

Liliana Dinita, responsable de la empresa importadora de azulejos Valcastelli, considera que “también este sector evoluciona muy rápido. A ello contribuyen las facilidades que aportan las aduanas abiertas después de la integración. Están apareciendo muchos nuevos importadores, aunque al mismo tiempo se está dando un proceso de concentración para aprovechar las sinergias que esto conlleva. Al final, quedarán los que tengan mayor capacidad de negociación y calidad en los servicios aportados”. Dinita lamenta que “no haya mucho personal cualificado en este sector, a pesar de que es necesario para una adecuada venta y promoción de este producto”.

Posibilidades para la gastronomía
El elevado número de ciudadanos rumanos que ha elegido España como destino para emigrar tiene una influencia indudable. Es esta la razón por la que hay productos que ahora empiezan a conocerse y a ser demandados en Rumanía, en especial los del sector alimentario. Como ejemplo de esta situación “Ahora empieza a despegar el jamón serrano”, afirma Manuel Subirats, responsable de la filial de Embutidos Espina en el país. En el mismo sentido, Ionel Scrofan, presidente de la Asociación de Empresarios Rumanos de Castellón, cita como anécdota el éxito de la tortilla española entre sus compatriotas.

La empresa más citada cuando se pregunta por las españolas implantadas en Rumanía es Campofrío. No en vano la compañía cuenta con una planta de producción en el país y ocupa una importante cuota de mercado en un sector como el cárnico, que representa una parte fundamental de la dieta de los ciudadanos. Quizás la clave de su éxito radique en que ha sabido adaptar sus productos al gusto de los rumanos.

Sin embargo, los productos tradicionales de la gastronomía española también pueden hacerse un hueco en este mercado. Un ejemplo lo constituye la empresa catalana de capital familiar Embutidos Espina. Presente en el país desde 1996, cuenta con una filial que desempeña las funciones de importador y distribuidor de sus productos, mediante una logística propia. “Nuestros productos pertenecen a la gama alta y son exactamente los mismos que se venden en Eapaña”, señala Manuel Subirats.

Michaela Tirsar establece una diferencia: “Hay poco mercado para el producto gourmet.En cuanto a los productos de gama alta, depende de cada tipo. Las bebidas alcohólicas, y en especial el vino de importación, se empiezan ahora a consumir como símbolo de prestigio”. En cuanto al aceite de oliva, la socia de Dacia Consulting cree que este producto está comenzando a ser conocido por sus efectos saludables, aunque no pertenece a la dieta tradicional rumana, que utiliza aceite de girasol refinado.

Para triunfar en el mercado rumano, los productos agroalimentarios españoles, al igual que los integrados en el grupo de los bienes de consumo, deberán superar en especial el desconocimiento de los consumidores. Otros países europeos se han posicionado ya en Rumanía, copando en cierta medida algunos sectores. Sin embargo, Rosa María Sánchez-Yebra cree que “el producto de consumo español tiene muy buena acogida, aunque algunos sectores prevalecen sobre otros debido a la reputación de la que España goza en el mercado internacional, como puede ser la confección textil o la alimentación. En el sector industrial, la imagen ha mejorado mucho en estos últimos años, como consecuencia de la presencia de grupos industriales españoles fuertes, en particular de componentes de automoción, químico, metalúrgico y materiales de construcción”.

En ciertos sectores, quizás lo más acertado sea seguir las pautas apuntadas por José Ignacio Soriano, director de la división de Europa Central y del Este de EPTISA, en cuanto a la promoción de productos y servicios: “El trabajo bien hecho, es decir, la solvencia en la gestión y ejecución de los trabajos. Aunque el mercado es el segundo en tamaño de la región, todavía el boca a boca de clientes y beneficiarios funciona eficientemente”.

Lazos estrechos
Es muy difícil encontrar una ciudad española, y en algunas zonas, una localidad, por pequeña que esta sea, que no cuente con población de origen rumano. A finales del pasado septiembre había en España alrededor de 500.000 rumanos con tarjeta de residencia en nuestro país.

Sin embargo, existen otras perspectivas menos conocidas sobre la inmigración rumana, que pueden constituir una ventaja comparativa para las empresas españolas a la hora de competir en este mercado del Este de Europa. En primer lugar, en determinadas áreas, como por ejemplo el Levante español, los inmigrantes rumanos no se han conformado con ser asalariados, sino que han creado empresas en nuestro país. Una referencia de este hecho puede ser la Asociación de Empresarios Rumanos de Castellón, que agrupa principalmente a emprendedores que desarrollan su actividad en los sectores de la construcción y la hostelería.

Dada la franca mejora que la economía de su país ha experimentado durante los últimos años, no es de extrañar que los ciudadanos rumanos quieran regresar a él (un fenómeno bien conocido en España) para establecer pequeños negocios. “El regreso de los ciudadanos rumanos puede suponer una ventaja para algunos productos españoles, como los de consumo, ya que los ciudadanos que hayan vivido en España los demandarán también en Rumanía”, cree Ionel Scrofan, presidente de la citada asociación empresarial. Una opinión en la que coincide Miguel Fonda, presidente de la Federación de Asociaciones Rumanas en España (FEDROM), para quien el principal obstáculo cultural para la relación entre españoles y sus conciudadanos es el conservadurismo moral y religioso de la sociedad rumana. “Frente al componente religioso que domina a esta, la manera de vivir en España supone un choque para muchos de mis compatriotas”.

Rumanía en cifras

Documentación
Country Profile: Romania
The Economist Intelligence Unit (EIU), 2006, 59 págs;en inglés

Country Report: Romania
The Economist Intelligence Unit (EIU), diciembre 2007; en inglés

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