 La forma de saludo más común, tanto para hombres como para mujeres, es el apretón de manos. Los besos en las mejillas sólo tienen lugar cuando hay una fuerte amistad o vínculos familiares.
En las presentaciones no se debe tomar la iniciativa ante una persona de rango superior, pero sí cuando sea de rango inferior y ello sea conocido por las partes.
A las personas se las llama por el apellido precedido por la palabra “Señor” en francés (Monsieur Abdou, Monsieur Youssef). Solamente se utilizan los nombres propios (Mohamed, Alí, Azzedine) cuando hay confianza.
Existe una cultura de contacto ocular. Se debe mirar a los ojos del interlocutor con ligeras pausas. De lo contrario podría generarse desconfianza.
Al principio de las reuniones, se suele servir té a la menta (la bebida típica de Marruecos) o café. Por cortesía, no se debe rechazar.
Los marroquíes son muy nacionalistas, por lo cual agradecen cualquier comentario sobre las bellezas naturales o artísticas del país o los éxitos deportivos (en fútbol y atletismo sobre todo).
La religión musulmana prohíbe el cerdo ya que se considera un animal impuro. Es un error comer alimentos de cerdo delante de ellos u ofrecérselos cuando están en el extranjero, ya que denotaría falta de sensibilidad. Si ellos lo piden explícitamente, no hay problema.
Con el alcohol hay más permisividad que con el cerdo. Los restaurantes internacionales sirven vino y cada vez son más los marroquíes que tienen vino en sus casas y lo ofrecen a sus invitados. En una comida de negocios con un marroquí sólo se debe beber vino si él lo bebe, o bien si insiste en que los bebamos si ya se tiene una relación de confianza con él.
FUENTE:
Global Marketing Strategies.
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