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Marruecos se abre y se moderniza cada vez más. Grandes programas públicos y acuerdos de libre comercio se han puesto en marcha, y se está produciendo un aumento de la inversión extranjera. España debe aprovechar la oportunidad que se le brinda a tan sólo 14 kilómetros de distancia.

Marruecos va dejando atrás, muy poco a poco, eso sí, la total dependencia de la agricultura y, por lo tanto, del clima. Los sectores primario y secundario pierden peso y el terciario no para de crecer, pues ya genera un 38% del PIB. Un PIB que en 2005 fue de 50.075 millones de dólares y para el que las autoridades marroquíes han calculado un crecimiento del 7% en 2006.
El Estado marroquí confía en hacer frente a sus desajustes económicos, protagonizados por un importante déficit comercial que representó un 22,3% del PIB en el año 2005, y sociales como el desempleo, que alcanzó un 11% de la población activa en el mismo año.
La pobreza y el analfabetismo son también problemas acuciantes que las autoridades marroquíes deben solucionar. Aunque varias iniciativas sociales, especialmente la Iniciativa Nacional para el Desarrollo Humano, trabajan en este sentido.
Tras el relativo fracaso del programa de Mise à Niveau (puesta a punto) de la economía, iniciado en 2002, el Ministerio de Industria, Comercio y Modernización de la Economía lanzó un plan de choque a principios de 2005. Este programa, conocido como Plan de Emergencia, fue el resultado de un estudio de competitividad que comparaba la situación de Marruecos con la de otros países competidores. Los resultados de dicho estudio permitieron a las autoridades marroquíes centrar sus esfuerzos en la potenciación de ocho sectores definidos como clave en la economía marroquí que serán los responsables del 70% del crecimiento del valor añadido industrial desde ahora hasta 2015.
España acompaña
España quiere entrar en este mercado. Existen ya más de 500 empresas españolas instaladas en los sectores más variados de la actividad económica. Además, nuestro país es el segundo cliente, proveedor e inversor en el país.
“Es un mercado con enorme potencial, se está abriendo mucho”, afirma Santiago Querol, responsable para Marruecos de la empresa de embalaje de cítricos Maderfibra.
La agricultura y agroindustria en general es uno de los sectores más atractivos para la inversión en el país. También lo son, según Enrique Verdeguer, consejero económico y comercial de la Embajada de España en Rabat, “la promoción inmobiliaria, el turismo, la pesca, o las energías renovables”.
El Estado marroquí está realizando enormes esfuerzos en la construcción de infraestructuras:
- El nuevo puerto de Tánger Mediterráneo.
- La mejora y ampliación de la red de carreteras y ferrocarriles.
- Nuevas ciudades para aliviar la presión demográfica existente en las grandes urbes.
- Hoteles y centros turísticos, etc.
Para todos estos proyectos es necesaria la electricidad, y los cables que la conducen. Muchas empresas españolas están aprovechando este afán inversor estatal para funcionar como empresas de acompañamiento a la construcción de dichas infraestructuras.
Abriendo puertas
“2006 está siendo un año de importancia primordial para la apertura de la economía marroquí. Además del desarrollo del Acuerdo de Asociación con la Unión Europea, el día 1 de enero entraron en vigor dos acuerdos de libre comercio, uno con Turquía y otro, que ha supuesto una de las noticias del año en Marruecos, con Estados Unidos (ver El Exportador Digital nº 96).
Para la empresa española, la parte más atractiva de este acuerdo es la referente al sector textil. Marruecos podría convertirse en una importante plataforma de exportación de la Unión Europea hacia Estados Unidos y viceversa. Para las empresas españolas del textil que se implanten en suelo marroquí, ésta es una gran oportunidad para poder acceder al siempre difícil mercado estadounidense.
La apertura comercial de Marruecos sigue su curso. Otro acuerdo de libre comercio está en espera de ser aprobado: se trata del Acuerdo de Agadir, que fue firmado el 25 de marzo de 2004 entre Marruecos, Jordania, Egipto y Túnez, y que permitirá impulsar el proceso de integración económica Sur-Sur.
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