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¿Quién se beneficia de la liberalización comercial?
Ha reaparecido la tradicional pregunta de si tiene sentido el libre comercio, de si realmente existe la posibilidad de una economía perfecta sin restricciones de ningún tipo a las transacciones comerciales, y de si ese mundo ideal produciría unos resultados positivos para todos en términos de bienestar.

Existe un claro desequilibrio de partida: mientras los países de renta alta tienen el 75% del comercio mundial, los países de renta baja suponen solo el 3% del comercio. Por su parte, la cuota de los PED en las exportaciones agrícolas mundiales ha decrecido desde un 32% en 1972 hasta 21% en 2003.
Es cierto que como consecuencia de las negociaciones del GATT y, posteriormente, la OMC, los aranceles de los países desarrollados para productos industriales han bajado ininterrumpidamente, pero parece claro que la liberalización no ha sido simétrica: Los PED hacen frente a aranceles medios cuatro veces más altos que los países industrializados; el gasto de los países desarrollados en subvenciones es seis veces mayor que su ayuda al desarrollo. Si a ello añadimos que tres cuartas partes de la población de los países pobres vive en zonas rurales, y que cada año los países de la OCDE gastan 318.000 millones de dólares en subvenciones a la agricultura, las razones de los PED para sentir una insatisfacción profunda pueden resultar evidentes.
¿Tienen algo que ganar los PED con la liberalización del comercio?
Algunas ONG calculan que un incremento del 5% en el porcentaje de los PED en las exportaciones mundiales les supondría 350.000 millones de dólares, siete veces más de lo que reciben en ayuda.
Pero no está claro que la liberalización comercial beneficie en cualquier caso a los Países en Desarrollo. Está por comprobar que la eliminación de las subvenciones agrícolas, con su efecto de incremento en los precios mundiales, tenga un efecto positivo en los Países en Desarrollo que son importadores netos de esos productos.
Por otro lado, la finalización del Acuerdo Multifibras (AMF) puede dar lugar a que China invada con sus textiles todo el mundo y que PMA que ahora exportan no puedan competir con ellos.
La Ronda de Doha: un paso hacia la gestión de la globalización en beneficio de los Países en Desarrollo (PED)
La Ronda de Doha supuso un progreso en la vía multilateral para dar un sentido de equidad al proceso de globalización, yendo más allá de una simple ronda de negociaciones sobre el acceso al mercado.
Los países negociadores, después del impulso inicial y del espíritu positivo tras los atentados de EEUU, fueron deteniéndose en diversos escollos de la negociación. Todos pensaban, sin embargo, que la reunión ministerial de Cancún en septiembre de 2003 permitiría superar las dificultades.
Sin embargo, Cancún se saldó con un sonoro fracaso.
Finalmente, el Consejo General de la OMC, en su intención de concluir con éxito las negociaciones iniciadas, adoptó, el 1 de agosto de 2004, una decisión sobre el programa de trabajo de Doha a la que se ha denominado paquete de julio y fijó para diciembre de 2005 la próxima Conferencia Ministerial.
¿Es necesario un sistema multilateral de comercio?
Existe un claro riesgo de que las interacciones en la nueva globalización se establezcan sobre la base del poder y no de las reglas.
En los últimos años, paralelamente a la globalización se ha producido una tendencia al regionalismo que responde a una razón: entre países cercanos que comparten un patrimonio común, a menudo es más fácil adaptar las preferencias colectivas e integrarlas no sólo en los mercados, sino también en las políticas de acompañamiento. O lo que es lo mismo: el regionalismo facilita la cooperación, mientras que el multilateralismo pone más el énfasis en la competencia.
Conclusiones
La globalización no es irreversible y si no prosiguen las negociaciones a escala multilateral hay un riesgo claro de fragmentación de la economía mundial.
Por ello y a la vista del largo período de negociaciones que queda por delante, habrá que ser todavía cautos respecto de una conclusión exitosa de la Ronda Doha.
Es necesario sentar unas bases institucionales sólidas que permitan afrontar los nuevos retos de una globalización que debe estar asentada, por fuerza, en el multilateralismo.
La OMC no puede hacerlo todo: es necesario un liderazgo conjunto de las dos potencias económicas y comerciales a escala planetaria que son los EEUU y la UE.
La información presentada se ha extraído de un artículo elaborado por Enrique Alejo que se puede consultar, en su versión íntegra, en la edición en papel de El Exportador.
Documentación: Comercio y globalización en El Exportador Digital
Nuevas tendencias de ayuda al desarrollo: la ayuda desligada
Junio de 2004
Pequeños grandes mercados: el acuerdo de Cotonú
Octubre de 2002.
Abriendo puertas en los Países en Desarrollo
Diciembre de 2000.
América Latina y el Caribe frente a la globalización
Septiembre de 2000.
España y las FMI
Julio de 2000.
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