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El comercio
electrónico, e-commerce,
está en sus primeras fases, aunque su aplicación a
la exportación no ha alcanzado todavía un gran desarrollo.
Reservar hoteles,
contratar viajes, o comprar libros es sólo el prólogo.
Al exportador le falta por descubrir el gran mundo de la contratación
electrónica que tiene delante, y que explorará cuando
algún sector pionero abra las puertas. Posiblemente no hay
falta de interés, sino recelos. En España, la futura
Ley del Arbitraje, ya en trámite parlamentario,
va a suponer una gran ayuda en este sentido.
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