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Poner un bonsái en
Tokio |
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Pero este auténtico equivalente de poner una pica en Flandes es una consecuencia natural de la actividad de la empresa, que ha logrado exportar bonsáis por valor superior a 1,5 millones de euros cada año a diferentes países de la UE y de América Latina. Una parte de la venta se hace a través de su excelente página web donde no falta, junto al catálogo de productos, la aproximación al sentido religioso taoísta del cultivo del bonsái, una breve explicación de la filosofía zen o de aspectos como la ceremonia japonesa del té. J.A. GARCÍA RUBIO
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