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Un país
con relativa prosperidad hasta hace pocos años es capaz de
sumergirse en una profunda crisis por efecto de lo que ocurre en
la casa de sus vecinos. Pero no se resigna.
Las cifras cantan. Cuatro
años, los últimos, de profunda recesión frente
a un período de crecimiento estable entre los años
1996 y 1998, cercano al 5% anual y con una inflación de un
solo dígito, dejan poco resquicio a la duda.
El
consejero económico y comercial de la Embajada de España
en Montevideo, Fernando García Pons, resume muy bien la situación
padecida el año pasado: “En 2002, Uruguay vivió
la peor crisis de su historia por efecto del colapso argentino,
con descenso a la mitad de los depósitos bancarios, reducción
a un tercio de sus reservas, pérdida del grado inversor de
sus títulos y progresivo deterioro de la calificación
de su deuda, multiplicación por diez del riesgo país,
entre otras cosas”.
Un rasgo a destacar, que a su vez constituye uno
de los principales problemas económicos de este país,
es la reducida tasa de inversión con respecto
al PIB, unida a unos niveles de ahorro también bajos, y a
una tasa de inversión extranjera asimismo exigua.
Pero no hay mal que cien años dure, y ya se aprecian signos
positivos, a través de la recuperación del consumo
interno y de las exportaciones a dos de los principales mercados
exteriores, Argentina y Estados Unidos. Además, el incremento
en los precios internacionales de algunos productos está
beneficiando al sector primario, que mantiene un peso decisivo en
la economía de Uruguay.
Sin embargo, a pesar
de que el agropecuario representa el 11% del PIB, el sector más
importante de la economía que, hoy por hoy, aporta casi un
70% de su PIB, es el terciario o de servicios. En él, dos
subsectores destacan: el financiero y el turismo, (ver el mapa)
actualmente en fase de aguda crisis debido a la situación
económica de sus dos grandes vecinos: Brasil y, en especial,
Argentina.
España
apoya a Uruguay
Ante la drástica reducción del crédito
interno en el último año, España ha ofrecido
importantes apoyos financieros. Fernando García Pons afirma
que “entre ellos, se ha concedido un crédito
con cargo al Fondo de Ayuda al Desarrollo (FAD) por importe de 25
millones de euros. Se ha puesto en marcha también un programa
de conversión de deuda externa uruguaya con España.
En una primera fase, estos fondos se destinarán a proyectos
de agua y saneamiento en tres departamentos del país”.
Pero nuestro
país apoya a la economía uruguaya también a
través de nuestra presencia exportadora e inversora. Tras
un aumento significativo de las exportaciones en los últimos
diez años, España se ha consolidado como uno de los
principales suministradores de Uruguay.
| Principales
exportaciones españolas a Uruguay en 2002 |
| Producto
|
Valor
|
| Partes
y accesorios de automóviles |
21,90 |
| Mercancías
declaradas como provisiones de a bordo |
4,78 |
| Hilos,
cables para electricidad |
3,85 |
| Libros,
folletos e impresos |
2,90 |
| Partes
y accesorios de máquinas |
2,57 |
| Aparatos
de radiodetección y radar, de radionavegación
y radiotelemando |
2,12 |
| Compuestos
heterocíclicos de nitrógeno |
1,99 |
| Cajas de
fundición, moldes |
1,84 |
| Construcciones
y sus partes |
1,78 |
| Subtotal
productos seleccionados |
43,73 |
| Total
exportado |
97,08 |
| Fuente:
Bases de datos ICEX. Datos en millones de euros. |
Pese a la reciente crisis
regional, que ha provocado un deterioro de la economía uruguaya
y una disminución muy importante de las importaciones globales,
España mantiene su cuota de mercado, que se sitúa
todavía por encima de la cuota promedio española en
el mundo.
García Pons constata
un dato interesante: “Uruguay es el país con mayor
consumo de productos españoles per cápita en todo
Mercosur y en toda Sudamérica”.
De todas formas,
el saldo de la balanza comercial, tradicionalmente
favorable a España, ha sido, en 2002, y por primera vez,
favorable a Uruguay.
En el capítulo
de las inversiones, España ocupa desde 2001, según
diversas estimaciones, el segundo lugar, tras
EEUU, y está presente en prácticamente todos los sectores
de la actividad económica.
En el marco
del Plan de Internacionalización de las empresas españolas
en el exterior, Uruguay fue seleccionado el año pasado como
destino para el Plan de Apoyo en Mercados No Tradicionales de América
Latina (ver El Exportador, en edición papel, nº 57 y
62). En Montevideo tuvo lugar en diciembre de 2002 un encuentro
empresarial hispano-uruguayo, organizado por el ICEX, COFIDES
y URUGUAY
XXI, que contó con la participación de 16 empresas
españolas y unas 110 empresas uruguayas, de diferentes sectores.
Fernando García
Pons señala que “la iniciativa resultó muy satisfactoria
para ambas partes y varios proyectos de creación de empresas
mixtas cuentan con buenas posibilidades de concretarse”.
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