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La agricultura
es el pilar principal de la economía india y da empleo al
70% de una población que ronda los 1.000 millones de habitantes.
Sin embargo, en torno a un 30% de la producción se pierde
por deficiencias en el proceso post-cosecha, sobre todo por la falta
de almacenamiento adecuado, y por problemas logísticos y
de distribución.

La zona del
Punjab y el estado sureño de Maharastra no sólo concentran
una gran producción de frutas, hortalizas y cereales, sino
que también acogen a los principales fabricantes de maquinaria
agrícola y tractores del país, que además son
los terceros del mundo.
Según
datos de la Asociación Española de Exportadores de
Maquinaria Agrícola y sus Componentes, Sistemas de Riego
y Equipos para Ganadería y Post-Cosecha (AGRAGEX),
este mercado se redujo el año pasado, con unas ventas de
150.000 tractores, después de haber batido todos los récords
en 2000, cuando se superaron las 240.000 unidades vendidas.
Aun así,
se trata de un mercado agrícola de enorme potencial en el
que el exportador español puede encontrar acomodo si se centra
en necesidades concretas. Íñigo Sánchez-Cabezudo,
técnico en promoción exterior de AGRAGEX, que coordinó
el pasado mes de septiembre una misión comercial a la India,
incide en las posibilidades para el fabricante español en
la comercialización de “por ejemplo, partes y componentes
de maquinaria y, en general, piezas con un alto valor añadido
que resultan caras de fabricar o difíciles de copiar”.
Tres subsectores
presentan un interés especial: riego, invernaderos y sistemas
post-cosecha.
El agua, bien escaso
Las estaciones de lluvia y su variabilidad en las diferentes zonas
del país hacen que el agua sea un bien escaso en gran parte
de la India. Además, el suministro de agua está empeorando
debido al crecimiento de la demanda. El potencial
de riego se estimaba en 113 millones de hectáreas en el año
2000 y se prevé que la demanda industrial de agua se haya
duplicado en 2010.
El Gobierno
indio se esfuerza en crear potencial de riego y en fomentar una
utilización óptima de los recursos existentes. Con
esta intención lanzó entre 1996 y 1997 el Accelerated
Irrigation Benefit Programme (AIBP), que concede créditos
a los estados para que completen grandes proyectos de promoción
de sistemas de riego modernos. Los subsidios gubernamentales cubren
entre un 70 y un 90% de la inversión necesaria.
Pero los niveles
de utilización siguen por debajo del potencial.
Para las empresas
españolas, los analistas de mercado aconsejan dar a conocer
sus productos a empresas de riego locales, al Ministerio
de Agricultura indio y organismos gubernamentales como la National
Horticulture Board (NHB) o la Agricultural
& Processed Food Products Export Development Authority (APEDA).
Las cinco principales empresas nacionales acaparan el 80% de un
mercado que crece a tasas de entre el 40 y el 45% anual. La demanda
interna la satisface en un 35% la importación, que encabeza
Israel.
La exportación
española de equipos para riego se ha recuperado tímidamente
en 2003 tras un importante bajón sufrido en 2002. Íñigo
Sánchez-Cabezudo recuerda que “España es la
tercera potencia mundial en sistemas de riego, sólo superada
por Estados Unidos e Israel. Vendemos a la India, pero debemos competir
frente a la copia de sistemas como la aspersión, que ellos
abaratan”.
Invernaderos y post-cosecha
Los invernaderos no están muy extendidos en la agricultura
india y en torno a un 90% de ellos se destinan a la producción
de flores, principalmente rosas.
La India fabrica todo
tipo de invernaderos, aunque no tiene mucha variedad de modelos.
Aunque el producto nacional puede ser hasta un 50% más barato,
el empresario indio prefiere importar y apostar por tecnología
extranjera, habitualmente a través de acuerdos de colaboración,
con Israel y los Países Bajos a la cabeza, seguidos de Italia,
Francia, Estados Unidos y Japón. Con todo, el mercado se
está abriendo.
Los principales factores
de comercialización en la India son el precio, la tecnología
y la oferta de un servicio posventa. En cuanto a los canales de
distribución, el empresario indio se decanta por la compra
directa al fabricante.
Sánchez-Cabezudo
también destaca “unos aranceles del 57% y una escasa
diferenciación por calidad y tecnología, lo que hace
irrelevante, casi inexistente, el concepto de calidad; sólo
importa el precio”.
Las instalaciones post-cosecha
tampoco están muy extendidas en la India. Los principales
demandantes son:
Según
la National Horticulture Board, en torno a 130 millones de toneladas
de frutas y verduras se pierden cada año por deficiencias
en el proceso post-cosecha. Los equipos que más se ven en
la India son los de frío, y los principales
competidores extranjeros son los Países Bajos y Estados Unidos.
Precisamente, los participantes
en la reciente misión comercial de AGRAGEX tenían
ya clientes de almacenes de frío en Bombay y Nueva Delhi,
y el informe de la misión refleja que la India es un mercado
pujante. Esto abre una vía para la entrada de equipos para
tratamiento fitosanitario post-cosecha, que aumentaría unos
niveles de exportación de maquinaria post-cosecha que España
ha mantenido entre los 160.000 y los 205.000 euros desde el año
2000 hasta la fecha.
Un hueco para España en el mercado indio
El plan de promoción del ICEX para la entrada e implantación
de empresas españolas en la India comenzó en la EXPOTECNIA
del 97, celebrada en Nueva Delhi, y culminó en la India Engineering
Trade Fair de 2001 (IETF), en la que España fue partner
country.
Las posibilidades para
nuestros fabricantes pasan por comercializar componentes o equipos
con un alto valor añadido y un nivel tecnológico medio-alto,
con pocos gastos de transporte.
La próxima
oportunidad para el exportador estará el mes próximo
en la edición de 2004 de Agro
Tech, una feria bienal de tecnología agrícola
que alcanza su sexta edición.
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