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Un
reto sin precedentes |
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Pero esta ampliación no será como las anteriores: ni por el número de nuevas incorporaciones, ni por las especiales circunstancias de éstas. Las consecuencias serán enormes, y los riesgos para los actuales miembros, ciertos y nada desdeñables. ¿Cuáles serán, entonces, las repercusiones para la economía española? El presente artículo trata de responder a esta pregunta a través de las interesantes reflexiones recogidas en un trabajo publicado por el servicio de estudios de La Caixa, realizado por Carmela Martín, catedrática de economía de la Universidad Complutense de Madrid, y los profesores titulares de la misma universidad José Antonio Herce, Simón Sosvilla-Rivero y Francisco J. Velázquez.
Los doce países considerados tienen, en conjunto, una extensión equivalente al 33,5% de la de la Unión y una población de más de 105 millones de habitantes (el 28% de la comunitaria). De modo que la ampliación convertirá a la Unión en una de las zonas más pobladas del mundo. Sin embargo, el PIB de estos países supone solamente alrededor del 6% del de la actual UE, y su renta per cápita, ajustada por paridad adquisitiva, sólo alcanza el 34% de la media comunitaria. Por lo que, en términos productivos, la adhesión, aunque suponga un incremento del PIB comunitario, no podrá evitar una reducción de la renta per cápita media comunitaria. Ahora bien, estos países han dado pasos enormes hacia la estabilidad macroeconómica y crecen a ritmos muy elevados. Además, poseen una mano de obra cualificada, por lo que resultan especialmente atractivos para la inversión extranjera directa
Parece que la situación geográfica tiene algo que ver con la posición relativamente modesta de España en su comercio con los futuros miembros. Sin embargo, la distancia es sólo uno de los muchos factores que determinan las pautas del comercio internacional: aunque la lejanía de España con respecto a los PECO pueda ejercer una cierta influencia, hay que tener en cuenta que existen socios como Irlanda que doblan la cuota de participación de nuestro país, que se ve, asimismo, superado por otros como Chipre, por ejemplo. Y es que no hay que exagerar el papel de la distancia en una economía desmaterializada y con costes de transporte unitarios rápidamente decrecientes.
En opinión de Carmela Martín y sus colegas, los futuros miembros “adquieren esta progresiva ventaja gracias a dos tipos de factores, cuya creciente importancia no admite duda: la inversión extranjera directa, que eleva el nivel tecnológico de sus sectores, y las estrategias globales de las multinacionales, que los sitúa en un lugar de privilegio en las redes de suministro y abastecimiento de manufacturas y semimanufacturas”. Se subraya, además, que “la proporción de comercio intraindustrial (ver glosario) es mayor en el comercio que realizan los candidatos con el resto de los actuales socios (un 28%) que en el que llevan a cabo con España. Parece, por tanto, que, en sus intercambios, se aplican en mayor medida a estrategias competitivas basadas en la diferenciación de los productos”. Por el contrario, y ello es positivo, en su comercio intraindustrial con los PECO, España exporta bienes de mayor calidad que los que importa de estos países, aunque es verdad que con dos importantes matizaciones:
España tiene capacidad para incrementar sus flujos de exportación a los países candidatos. “La realización de proyectos de inversión directa constituye un factor de importancia para el crecimiento de las exportaciones. Por tanto, la evolución futura de las exportaciones españolas a los PECO va a depender, en buena medida, de la capacidad de nuestras empresas para abrir y consolidar canales de comercialización a través de la instalación de filiales, bien de capital totalmente español o bien en forma de joint-ventures, en estos países”.
En realidad, la libertad de circulación de flujos de inversión directa es una realidad desde la firma de los Acuerdos Europeos. De esta forma, la inversión foránea ha transformado, en muy poco tiempo, la estructura de ventajas y desventajas comparativas de los países candidatos. La estrategia preferente de las empresas multinacionales que se instalan en los PECO consiste en aprovechar sus ventajas de localización (ver glosario) para utilizarlos como centros de producción y exportación. El sector del automóvil es un ejemplo paradigmático, aunque no el único, de esta estrategia. Con respecto a nuestra inversión en el área, el comentario de los especialistas es duro: “Las empresas españolas se sitúan en una posición escandalosamente baja del ranking, con un escueto 1,1% del total, que difícilmente se puede atribuir a otra estrategia que no sea la falta absoluta de estrategia”. Los PECO poseen importantes ventajas a la hora de captar inversiones foráneas:
En definitiva, el riesgo de que España pueda ser desplazada por los PECO como destino de la inversión extranjera directa es, según el estudio de La Caixa, elevado, a menos que se apliquen las medidas idóneas para potenciar las ventajas de localización de la economía española, especialmente,
España es, no lo olvidemos, una economía con una talla semejante, aunque algo menor, a la de los PECO en su conjunto y, entre otras semejanzas, dedica los mismos porcentajes del PIB que estos países a gastos de I+D (un 0,89%) y tecnologías de la información (un 2,1%). El balance, en general, no es excesivamente optimista, pero el propio estudio abre vías de acción para reducir los costes y aprovechar las oportunidades.
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Relevantes
desafíos |
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Asimismo, la adhesión de estos países introduce una fuerte presión sobre los gastos del presupuesto comunitario, tanto los que sufragan la Política Agrícola Común (PAC) como los que financian la política regional, a través de los fondos estructurales y de cohesión. Una presión adicional sobre los gastos puede conllevar una pérdida sustancial de fondos para España. Ahora bien, el pronóstico, más bien sombrío, puede modificarse, sobre todo en un período como el actual de constantes e inesperados cambios en la esfera internacional. De hecho, cuando se examina la evolución de las exportaciones españolas a los PECO durante los últimos años (que se puede consultar en la edición en papel de El Exportador), se puede apreciar un dinamismo demostrativo de un interés creciente de nuestras empresas por sus mercados emergentes. Y también se observa, aunque con mucha más timidez, esta misma conducta en las inversiones directas que España realiza en la zona. Con todo, es mucho lo que queda por hacer. Aunque el logro de este deseable objetivo depende de los esfuerzos de todos los agentes económicos y sociales, y fundamentalmente de los de las empresas”, señala el informe, “el papel de la política económica es muy importante, sobre todo en lo que concierne a la potenciación del atractivo de España como lugar de ubicación de los proyectos de inversión internacional y, por ende, a la limitación de los riesgos de que tales proyectos se desplacen hacia los PECO.”
Desde su creación, el Plan Ampliación ha sido objeto de dos actualizaciones. La que se encuentra en vigor en la actualidad rige para el período 2002-2004. (En la edición en papel de El Exportador puede consultar las principales líneas del Plan Ampliación, en su actualización 2002-2004.)
(Por supuesto, estos mismos artículos se encuentran en su versión íntegra en la edición en papel de El Exportador. Por eso, junto al enlace indicamos el número de edición, para facilitar su consulta.)
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