Érase
una vez un granadino, de nombre Juan Hurtado, que trabajaba en la
fábrica de Seat, montando modelos como el 800 de 4 puertas.
Mientras pulía aquellas carrocerías, le gustaba soñar
que algún día tendría su propio taller, un
taller de carrocero. Éste sueño se cumplió
y en 1968 el taller Hurtado abrió sus puertas por primera
vez.
A lo largo de
muchos años, Juan Hurtado adquirió una considerable
experiencia como carrocero y reparador. Los coches, eran, son y
serán una ciencia dominada para él. Y como seguía
soñando, lo hacía con hermosos vehículos, con
aquellos primeros autos que circulaban por caminos de polvo y piedras.
El sueño
se cumplió de nuevo. Desde hace ocho años, Juan Hurtado
fabrica, con la ayuda de su familia, coches de diseño clásico.
Este artesano-artista diseña las formas de los vehículos
que se completan con motores de la marca Renault y que se venden
exclusivamente por encargo. Entre 50 o 60 coches Hurtan salen a
circular por el mundo al año, y el carrocero no ha dejado
de soñar.
Un sueño
que… aún no ha terminado. ISABEL ESCAURIAZA
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