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ESTRATEGIAS
Productos agroalimenticios en Italia | 1 | 2 |


La dura lucha por la identidad
La contemplación en Milán de los escaparates de tiendas de alimentos gourmet proporciona al viajero sensaciones de sofisticación y bienestar similares a los de la ropa y complementos de diseño que han hecho universalmente famosa a la ciudad italiana.

Pero los productos alimenticios españoles pasan todavía desapercibidos en los escaparates de estos templos gastronómicos. A pesar de la cercanía geográfica y aparente proximidad cultural entre España e Italia, hasta hace pocos años estos productos no eran conocidos para el consumidor italiano, uno de los más refinados del Viejo Continente.

Ruptura de tópicos
“España es un gran proveedor de Italia en lo que respecta a productos agroalimenticios. Esto hace suponer, en un primer momento, que el made in Spain debería estar presente en todos los escalones de la distribución, pero no es así: Italia importó muchísimo de España, pero era producto poco elaborado que la poderosa industria de la alimentación italiana se encargó de envasar o, simplemente, de ponerle marca. Por ello estamos luchando por aumentar las cuotas de producto elaborado, y el sector gourmet es una oportunidad excelente para ello”, explica el Consejero de la Oficina Económica y Comercial de España en Milán, José María Hernando Moreno.

“Los productos agroalimenticios españoles son en muchos casos superiores en calidad y elaboración a los italianos y esto es algo que España no ha sabido transmitir” comenta el presidente de la firma importadora Longino & Cardenal, Riccardo Uleri.

La marca España está empezando a forjar sus características distintivas de calidad ahora y es en estos momentos cuando hay que ser más cuidadosos en lo que se hace y cómo se promociona.

Un paseo por Milán
Para tener una visión más clara de esto, es conveniente recoger opiniones e impresiones a lo largo de un paseo por las tiendas milanesas.

Nuestra primera visita es a Peck, centenaria tienda italiana que dedica sus tres pisos a los gourmets. Entre sus vitrinas de embutidos se observan varias piezas de jamón ibérico de bellota salmantino a 145,87 euros el kilo cortado: “Hace 10 años, los italianos pensaban que las diferencias entre un jamón ibérico de bellota y un prosciutto de Parma eran inexistentes y gracias a la labor realizada por el Consorcio para la Promoción del Jamón Ibérico Español (Real Ibérico), en colaboración con el Centro, el conocimiento se ha extendido muchísimo”, apunta el responsable de Alimentación y Vinos del Centro de Promoción de la Oficina Económica y Comercial de España en Milán, Ferruccio Castelli.

El éxito de unos cuantos productos españoles no eclipsa el hecho de que se está en el comienzo de un camino largo y duro. Por ello, conviene, a raíz de la visita a Peck, confrontar otro punto de vista, como es el del importador italiano.

“Longino & Cardenal” apunta su presidente, Riccardo Uleri, “realizó una buena apuesta cuando decidió distribuir jamón ibérico. Hay otros productos con idéntica potencialidad, como son la cecina de León o el cochinillo de Segovia. Sus productores cuentan con menos recursos que los de Real Ibérico, pero pueden aplicarse otras pautas que se han marcado sus miembros, como la de contar con un distribuidor en exclusiva, ser muy receptivos a las demandas de los importadores y estar siempre atentos a los requerimientos del Centro de Promoción”.

Para Gianssaverio Bianchi, gerente de Silva, “las ventas de vino español aumentan poco a poco, aunque de forma modesta en comparación con las ventas totales de vino en el mercado italiano, uno de los de mayor consumo de Europa”.

Para entender la importancia del mercado del vino en Italia, una dato es revelador: a pesar del continuo descenso del consumo per cápita anual desde los años 70, en Italia se bebieron, en el año 2000, 51 litros por habitante y año. Esta cifra es una de las mayores de la UE, y se da en un mercado en el que hay un gran margen de actuación para los productores de vino de calidad, ya que está aumentando de forma significativa el consumo de vino envasado y de calidad frente al que se vende a granel.

Fuerza del pequeño comercio
Nuestro siguiente paso nos acerca a Parini, un pequeño establecimiento de alimentación selecta, que representa a ese pequeño comercio italiano especializado que no sólo ha sabido sobrevivir a las tendencias de concentración comercial de la UE sino que todavía en 1998 representaba un 40% de la distribución del mercado italiano, según datos del Informe País de la Oficina Económica y Comercial de la Embajada de España en Roma.

Allí los productos españoles pasan desapercibidos, son rarezas.

Recientemente, Parini ha adquirido pequeñas partidas de conservas hortofrutículas y de vino para comprobar su aceptación. Estamos, pues, ante una prueba más de cómo se está gestando el made in Spain en agroalimenticios de calidad.

Momento para las tapas
A continuación, el viajero no puede evitar poner el pie en Ba-Bareeba Plaza del Sol, que es un local íntimo, con una decoración inspirada en la mezquita de Córdoba. Su barra está llena de botellas de vinos y sobre su pared hay grandes carteles con sentencias populares en español. Desde 1997, los milaneses y visitantes de la ciudad pueden degustar aquí una buena copa de vino de la mayoría de las Denominaciones de Origen, con platos como pimientos de Padrón, pulpo a feira, patatas bravas, boquerones en vinagre o anchoas rellenas de pimientos del piquillo.

Su dueño, Andrea Dettoni, afirma: “Yo considero que si se quiere hacer una buena promoción de productos agroalimenticios españoles de calidad hay que darlos a conocer a través de los restaurantes y ya todo funciona por sí solo. Curiosamente, son los holandeses, alemanes y franceses los clientes más exigentes porque son amantes de la cocina española”.

Según diversos estudios, la lengua y la cultura españolas están de moda en Europa, algo a lo que no es ajeno Italia y que Andrea reafirma a través del éxito de su negocio de hostelería: “Hay todavía mucho margen para este tipo de negocios y creo que es un excelente campo de actuación para el Centro de Promoción de Milán”, puntualiza.

Hora de las compras
Esselunga es una de las cadenas de supermercados líderes
en la distribución del norte de Italia. Para encontrar en uno de ellos productos españoles hay que recorrer a fondo sus estantes: podemos ver vinos de Rioja y de Jerez, productos de mar congelados de Pescanova, y cítricos de Murcia y de la Comunidad Valenciana.

Pescanova Italia es el segundo mayor vendedor de su producto en las medianas superficies del Norte de Italia. Según su director, Francesco Cadura, “queda mucho para que saltemos a las grandes superficies y a los pequeños comercios, debido, sobre todo, a la falta de modernización de la logística en Italia. No hay todavía empresas que ofrezcan un servicio para todo el país y nuestro centro logístico está en Milán, ya que la moderna distribución está más concentrada en la zona norte del país”.

La lista de productos españoles se restringe a unos cuantos vinos y algunos tipos de frutas, de los que Italia es deficitaria en épocas concretas del año. Un comentario especial merecen los nísperos españoles. “Italia”, como apunta Ferruccio Castelli, “importa esta fruta de España. Por ello, desde el año 2000, creímos oportuno realizar una campaña publicitaria sobre los nísperos de la Denominación de Origen Callosa D’En Sarrià (Alicante), dirigida al consumidor final. Fue financiada por el Consejo Regulador de esta Denominación de Origen y estaba dirigida a la mujeres, a quienes se les informaba sobre las propiedades cosméticas de este producto”.

Para Alfio Russo, director de una empresa importadora italiana, La Jonica: “Los productores españoles han superado a los italianos en casi todos los aspectos y, hoy día, su prestigio es indiscutible: buena logística, continua inversión en creación de nuevos productos con una calidad excelente, etc. Somos nosotros los italianos, los que vamos a buscar producto español y, por lo tanto, el trabajo previo de promoción ya está hecho, no hacen falta inversiones especiales.”

Productos dietéticos
En la sección de productos dietéticos y fitosanitarios de un supermercado o de una gran superfice podemos encontrar productos de Ibersán, la filial italiana de la empresa española Santiveri.

Santiveri está presente en este mercado desde hace 17 años, y con filial propia, desde hace 14, y es ya líder en el nicho de mercado de los productos fitosanitarios. Durante el año 2001, Ibersán facturó 3 millones de euros.

Si acudimos a una farmacia, también podremos ver los productos de la filial de Santiveri, algo que no es usual en España. La respuesta a este enigma nos la da, desde su oficina de Forlì, el director de Ibersán, Maurizio Nostini: “En Italia para poder prescribir productos fitosanitarios es obligatorio haber realizado los estudios de Medicina en la Universidad. Por ello, podemos encontrarlos tanto en tiendas de productos naturales y grandes superficies como en farmacias”.

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