N.48
Diciembre 2001
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Instituto Español de Comercio Exterior
Pº de la Castellana, 14-16
28046 Madrid
División de Promoción de Servicios y Coordinación
Tel.: 913 496 327

 

 

  ESTRATEGIAS. Una imagen mejor enfocada  


Las empresas exportadoras, y especialmente las pyme, que intentan introducirse en un nuevo mercado suelen recurrir a alguna forma de intermediación comercial, entre las cuales las más utilizadas son el agente y el distribuidor. Sin embargo, desde tiempos remotos, existe otra posibilidad: se trata de las llamadas empresas de comercio exterior, trading companies, o compañías de exportación e importación. En su inicio, esta figura trataba de poner en contacto a un comprador distante de un país con un vendedor de otro. Pero el enorme avance de los sistemas de comunicación ha hecho que la mera intermediación tenga, hoy en día, escaso valor económico. Ésta se ha convertido en una gestión compleja de aportación de valor
 

La ocasionalidad ha debido transformarse en la búsqueda de oportunidades de negocio complejas que son difíciles de llevar a cabo, lo que sólo es posible mediante la búsqueda constante de creación de valor real en el proceso de ejecución, a través del ofrecimiento de servicios y sistemas cada vez más sofisticados.

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En la actualidad, existe una serie de empresas en el ámbito internacional que detectan necesidades subyacentes que muchas veces sólo se ven al trasluz. Son las empresas de comercio exterior, o EMCOMEX.

Las compañías españolas de este sector han sido objeto de un estudio pormenorizado, a través de un Libro Blanco elaborado por el ICEX y el Club de Empresas Exportadoras Españolas, también conocido como Club de Exportadores.

>> La importancia de una definición
No existe una definición clara que permita delimitar con precisión las características de este tipo de empresas. Una descripción válida, generalmente aceptada, y recogida en el Libro Blanco, es la proporcionada por la World Federation of Trading House Association (WFTA), según la cual, las trading houses son "intermediarios especializados en el desarrollo a largo plazo del comercio de productos y servicios suministrados, en su mayoría, por terceros. Utilizan redes e infraestructuras internacionales, tanto para abastecerse como para abastecer a sus clientes". Sin embargo, en el ámbito español, expertos como Balbino Prieto, presidente del Club de Exportadores y consejero delegado de la EMCOMEX Nova International, señalan que "el concepto de trading company o trading house es mucho más amplio de lo que hacen las empresas españolas del sector. En general, no compramos, sino que ayudamos a vender".

>> Un sector con particularidades
En la edición en papel de El Exportador se recoge un recuadro donde se muestran los servicios que pueden prestar estas empresas.

Balbino Prieto afirma: "Buscamos los proyectos y, a veces, desde luego, vendemos la necesidad para crear la operación. Somos, en cierto modo, una avanzadilla de la industria española, pues vamos por delante detectando oportunidades. Estas operaciones tienen, con frecuencia, un período de maduración superior a los dos años, y nuestro riesgo está, precisamente, en saber elegir aquéllas que son viables
 

El índice de mortandad de nuestros proyectos, no se olvide, es enorme. Los aciertos no superan el 15%.

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En consecuencia, sus dotes de iniciativa, la información sobre la zona específica del mundo en que actúan y su capacidad de relación son sus activos de mayor valor y, por tanto, los activos de sus equipos humanos.

Estas empresas, para mantener su competitividad, precisan evolucionar y mejorar constantemente la aportación de valor mediante la prestación de nuevos servicios
 

Ya sean financieros, de logística o incluso de transformación.

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  Los cambios del entorno internacional, cada vez más importantes y rápidos, provocan a veces la desaparición de su ventaja competitiva y, por tanto, la necesidad de migrar hacia otros productos o mercados. Su habilidad y flexibilidad para la innovación y el cambio resultan también factores clave.

Su actividad principal, pues, se apoya en dos grandes pilares comerciales:

  • encontrar proveedores fabricantes de productos, prestadores de servicios, financiadores, inversores, etc., que confíen en su gestión y estén dispuestos a remunerarla; y,
  • conseguir ante sus clientes que su aportación de valor sea efectiva y, además, percibida y valorada por éstos.

Normalmente, las empresas importadoras no son consideradas EMCOMEX. Sin embargo, muchas de ellas efectúan operaciones en ambos sentidos. Esta situación, muy frecuente, ha sido el motivo principal por el que las administraciones de algunos países, como el caso de España, han mostrado tradicionalmente un cierto recelo
 

Existe una clara intención de que los recursos del Estado ayuden a la balanza comercial y, por tanto, a las exportaciones. Por ello, la posibilidad, aunque sea remota, de apoyar indirectamente las importaciones crea una barrera muy difícil de superar.

 en su promoción.

Sólo una madurez en el proceso de internacionalización permite ver como una oportunidad el comercio exterior en su conjunto, pensando que las importaciones procedentes de algunos países pueden ser la llave de acceso de las exportaciones a los mismos, no tan sólo con operaciones de trueque o comercio de compensación, sino también como simple elemento para establecer relaciones con el país difícil.