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Cien por cien hecho en España
Una amplia sonrisa y un fuerte apretón de manos fueron los
primeros signos que mostraban la calidez con la que los
protagonistas de estas líneas salieron a nuestro encuentro.
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Noemí
Farrarons, directora de exportación |
Una
cordialidad que se vio aumentada cuando, tras unos segundos
de indecisión, Chica, la golden retriever de
la familia Farrarons, propietaria de JR Sistemas de Seguridad,
terminó por hacer acto de presencia ante los nuevos
desconocidos. Un cartel a la entrada indica que los teléfonos
móviles deben permanecer completamente desconectados.
En un lugar donde se fabrica con tecnología sofisticada,
una parte de la misma está terminantemente prohibida,
sobre todo para evitar la mala imagen que causa atender
a un cliente mientras que un sinfín de melodías
suena en continua desarmonía. Ésta es sólo
una pequeña muestra del carácter y el entorno
apacible que se aprecia en JR Sistemas de Seguridad, una
empresa barcelonesa, situada en una iglesia antigua y desafectada
del centro de la ciudad, que se dedica a la fabricación
de sistemas de seguridad y control de vigilancia.
Es la
única empresa de toda España cuya actividad
gira en torno a este sector. "Parece increíble
y se dice pronto, pero somos los únicos que fabricamos
estos productos en nuestro país, de ahí que
no se puedan constituir asociaciones que nos ayuden a movernos
en el sector y en el mercado. En este sentido nos encontramos
muy desprotegidos porque ninguna asociación, digamos
parecida, como puede ser la de sistemas contra incendios,
nos hace un hueco. De momento sólo nos ha acogido
una asociación italiana dedicada a cuestiones de
seguridad". Quien hace estas declaraciones es Noemí,
una de las hijas del matrimonio Farrarons y que se encarga
de llevar el departamento de exportación del negocio.
Su pasión
por el trabajo y una marcada personalidad hacen que sea
la alma mater de JR. Tenacidad y constancia, características
seguramente heredadas de Matilde, su madre, una canaria
con gran decisión a quien los vaivenes propios de
todo negocio familiar no le ha restado ni un ápice
de sus ganas de salir adelante. "JR Sistemas de Seguridad
nació en 1982 tras una iniciativa de mi padre. Empezamos
a montar sirenas hasta que la cosa fue creciendo y nos hicimos
más grandes. Llegó entonces la hora de introducir
en la plantilla a ingenieros. Con sus ideas y las de mi
progenitor se fue haciendo un compendio y así hemos
llegado a lo que somos hoy día", continúa
explicando Noemí. Para esta abogada de apenas treinta
años, su profesión dejó de tener sentido
hace un tiempo, justo cuando decidió dedicarse por
entero al negocio familiar. "Yo antes trabajaba en
Grecia y dedicaba mis horas libres a echar una mano, abriendo
mercado en aquella zona. Pequeñas cosillas, hasta
que mi padre me dijo
¡Noemí te necesitamos!
Y aquí me planté, en Barcelona, con unas terribles
ganas de proyectar nuestros esfuerzos hacia el exterior
y darles salida a los productos que fabricábamos.
De esto va a hacer ya más de cuatro años,
justo el tiempo que nos hemos dedicado a la exportación
con mayúsculas".
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David contra Goliat
La gama de productos es extensa. Especializados
en la prevención de la intrusión, son fabricantes
de diferentes tipos de centrales, comunicadores telefónicos,
sistemas vía radio, domótica, teleasistencia
o centrales receptoras para edificios. Algunos de los modelos
más antiguos responden a los nombres propios de las
hermanas Farrarons, porque, el padre, al igual que hacen
los viejos marineros con sus botes, encontró en aquello
un cierto romanticismo.
El principal
deseo es el de transmitir tecnología y calidad pero,
ante todo, seguridad. De hecho, es en esta característica
donde mayor énfasis pone Noemí Farrarons.
"Lo más importante es que cuando el cliente
final adquiera un producto de la marca JR sepa que está
seguro. Si uno sabe que un producto ofrece seguridad sabe
también, por descontado, que la tecnología
va implícita. Eso es lo que nos hace vivir hoy día
porque nuestra competencia la forman las grandes multinacionales
extranjeras y nosotros somos realmente muy pequeños.
En cualquier caso, al ser más pequeños, también
somos más ágiles, tanto en nuestra capacidad
de respuesta como en la toma de decisiones a la hora de
solventar problemas en la fabricación. David luchó
contra Goliat, ¿no? Pues ahí estamos",
amenaza sonriente mientras gesticula con sus manos dando
por hecho que muy pronto será así.
Por
el momento van por el buen camino ya que sus productos se
venden en el extranjero con gran aceptación. Un buen
ejemplo se encuentra en su artículo de teleasistencia.
Dirigido principalmente a ancianos y personas que no se
puedan mover de casa, con sólo apretar un botón,
éstos se ponen en contacto con los servicios de urgencias
o con el servicio médico que demanden en ese instante.
Además, el aparato en cuestión posee un archivo,
como si fuera el disco duro de un ordenador, en el que se
guarda el historial del paciente, de forma que si se cambia
de médico, u otro especialista acude a la casa del
enfermo, éste conozca todo lo referente al mismo.
Otro de los servicios que ofrece es el de aviso: si el paciente
tiene que tomarse una medicación a una hora determinada,
o si espera una visita médica, entonces le avisará
como si de un contestador automático se tratase.
Este producto sólo se fabrica en España por
JR Sistemas de Seguridad. Existe algo parecido en el sector,
pero lo fabrican los principales competidores de la familia
Farrarons, empresas de EEUU e Israel. Sobre esto, Noemí
hace una reflexión en voz alta: "¿Por
qué países como Japón o China no son
fabricantes de paneles de control de seguridad? Simplemente
porque es algo más complicado que hacer una mera
cámara. Los grandes fabricantes de estos productos
son los estadounidenses y, en algún caso, los israelíes.
Nosotros estamos ahí, abriéndonos camino poco
a poco a través de las ferias, nuestro instrumento
más preciado para darnos a conocer en el extranjero,
una tarea harto complicada porque éstas son excesivamente
caras, de ahí que nuestra experiencia en el exterior
haya sido lenta".
Otro
de los productos estrella son las centrales de seguridad
que incluyen domótica. Se trata de hacer más
seguro el hogar al mismo tiempo que se le ofrece al usuario
una vida mucho más cómoda al poder controlar,
desde el exterior, lo que ocurre en el interior de su vivienda.
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