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Sastres de la alegría
Un autobús escolar. Un chaval con mochila en ristre.
Su cara se va iluminando a medida que vislumbra desde su
asiento las Grandes Praderas. Una reserva india va apareciendo
en el horizonte. Un gran jefe sioux montado sobre
su appaloosa, luciendo un suntuoso tocado de plumas
de águila, obliga a parar el autobús. Los
ojos de este muchacho y de sus compañeros parecen
salirse de sus órbitas. El piel roja les invita a
conocer su cultura, una cultura en perfecta simbiosis con
la naturaleza. Una mezcla de alegría y embeleso envuelve
a los pequeños... Es la gran aventura Mayoral.
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Manuel Domínguez de la Maza
(en primer termino)
y
Rafael Domínguez
de la Maza |
Este
anuncio de la campaña publicitaria que Confecciones
Mayoral desarrolló en televisión a lo largo
de 1994, con la que niños de toda España viajaron
a una reserva india de Estados Unidos, potenció con
rotundidad la imagen de marca de esta empresa española
dedicada en cuerpo y alma a vestir, según las tendencias
que dicta el mundo de la moda, a los más pequeños
de la casa, los niños, "la alegría personificada",
parafraseando el símil empleado con frecuencia por
Manuel Domínguez de la Maza, un malagueño
que desde que cogió las riendas del negocio familiar
apostó fuertemente por el reconocimiento de la marca
Mayoral. Y fueron sus primeras acciones las más impactantes,
las que sentaron las sólidas bases sobre las que
poder seguir creciendo en todos los ámbitos.
Tanto
es así que fue esta campaña, La gran aventura
Mayoral, junto con la desplegada en los años
1996-1997, realizada en colaboración con UNICEF,
la que más beneficios ha reportado a la empresa.
Tal vez fuese por los innovadores recursos técnicos
que incorporaban las imágenes o tal vez por su ambientación,
lo cierto es que a muchos consumidores les costó
creer que Mayoral fuese una marca española. "Todavía
queda gente que se pregunta si somos una empresa estadounidense.
El objetivo de la campaña no era ese, sino transmitir,
a través de nuestras colecciones, el amor por la
naturaleza, la importancia de la amistad y el valor de la
aventura. Por eso, es también en estos años
cuando se acuña nuestro eslogan Mayoral hace amigos",
recuerda Manuel, reivindicando el carácter marcadamente
mediterráneo de sus colecciones de prendas infantiles,
sin dejar de hacer un guiño a su supuesto origen.
Un rasgo que se ha ido acentuando a lo largo de los más
de 75 años dedicados a la confección textil,
al tener al mar Mediterráneo como fuente de inspiración.
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Tricotando su propia historia
La larga historia de Confecciones Mayoral está repleta
de idas y venidas de Yunquera, un pueblecito de la Serranía
de Ronda, a Málaga capital y de modificaciones en
su producción textil para adaptarse a la evolución
socioeconómica que iba experimentando España.
Situación a la que se pone punto y final en 1965,
año en el que definitivamente se asienta en Málaga
y apuesta por la moda infantil.
Sus
orígenes se remontan a 1925 cuando Rafael Domínguez
García, bisabuelo de Manuel y Rafael Domínguez
de la Maza -actuales director de expansión y director
comercial respectivamente-, instaló un pequeño
taller dedicado a la confección de mantas, labor
tradicional de Yunquera a principios del siglo XX. Unos
cinco años más tarde, se traslada a Málaga,
donde combina la producción de mantas con la de medias
y calcetines. "Luego llegó la Guerra Civil y
se estropeó todo"
-apunta Manuel-. En medio del conflicto se ve obligado a
cerrar la fábrica, que reabrió al principio
de la década de 1940 Francisco Domínguez Toledo,
el hijo del fundador, quien también abordó
de nuevo el traslado de la fábrica a la capital de
la provincia en los años 60. Esta empresa, registrada
bajo el nombre Domínguez Toledo, llegó a contar
con una importante producción de calcetines y medias
de algodón en los tiempos de la autarquía,
pero la aparición de las fibras sintéticas
por una parte y de las nuevas técnicas de producción
por otra hace que entre en recesión.
Fue
entonces cuando se recurre a la tercera generación.
Rafael Domínguez de Gor, ingeniero textil de profesión,
se hace cargo de una pequeña fábrica, sin
deudas, pero con un crecimiento nulo. Para acabar con esta
situación decide enfocar la producción hacia
la confección infantil, un sector con enorme potencialidad:
los niños tienen la necesidad de cambiar de ropa
cada año y es necesario contar con una amplia gama
tanto en tallas como en modelos. "Mi padre tomó
esta decisión después de analizar el mercado,
al observar que no existía ninguna empresa líder
en el sector infantil y que desde los años 50 la
tasa de natalidad no paraba de crecer. Además, su
tecnología se adaptaba perfectamente a este sector
y la comercialización se podía hacer a través
del mismo equipo de profesionales que vendían los
calcetines", recuerda Manuel. A partir de aquí,
año tras año, la facturación de Confecciones
Mayoral fue creciendo progresivamente, hasta principios
de los años 90 en que la crisis general, agravada
en el sector textil por el acuerdo multifibras, que suponía
la desaparición paulatina de los aranceles, y por
el descenso de natalidad, cuya tendencia se había
invertido años antes, provocó una bajada de
las ventas del 20% en dos años.
Y como
ya pasó antaño, para solventar la situación
se echó mano de la familia. Es entonces cuando entra
en escena la cuarta generación con Manuel y Rafael
Domínguez de la Maza como cabezas visibles y se fijan
unos objetivos muy claros: incrementar los puntos de venta,
aumentar la fidelidad de los clientes, mejorar la calidad
y la atención al cliente y abordar los mercados exteriores.
"En realidad -comenta Manuel-, nuestra primera experiencia
exportadora se retrotrae a mediados de los años 70
en Alemania, Países Bajos y Bélgica, en un
momento en que los trámites administrativos y burocráticos
resultaban muy engorrosos al no pertenecer España
a la CEE. Aunque inicialmente la experiencia fue positiva,
al competir básicamente por precio, fuimos conscientes
de que la posición de Confecciones Mayoral en los
mercados internacionales era muy débil porque siempre
podría llegar alguien que vendiera más barato,
por lo que se decidió volcarse en el mercado nacional
y mejorar el diseño y la calidad de las prendas".
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