PRIMEROS PASOS... CODAN  


>> Una dulce conquista
Todo comenzó en Vallecas y todo continúa no muy lejos del barrio madrileño que vio nacer un pequeño negocio de pastelería a principios de la década de los años 60. Como otras muchas historias de la época, la iniciativa, el tesón y el trabajo duro han conseguido transformar un horno pastelero de reducidas dimensiones en una industria que ha optado por extender su recetario artesanal fuera de España, con la misma convicción de los primeros tiempos.

Julio César de la Torre, director de exportación de Codan

Antonio de la Torre fue la persona que convirtió a Codan en una de las principales empresas españolas del sector de pastelería y bollería industrial. Con él en la brecha todavía, ha pasado el testigo de la internacionalización a su hijo, Julio César de la Torre, una nueva etapa que desarrollará la segunda generación con el mismo espíritu de antaño.

"Yo sencillamente creía en ello, me puse una meta y trabajé cuanto pude para lograrlo", afirma con la mayor sencillez del mundo Antonio de la Torre, actual director gerente de Codan, quien se siente más cómodo desarrollando nuevos productos en el obrador que en el despacho, "en cuanto termino los deberes en la oficina, me escapo a la fábrica, que es donde me siento verdaderamente a gusto".

Y es que lleva toda una vida dedicada a la elaboración de pastelería y bollería industrial. Empezó muy joven de aprendiz en otra empresa del sector, San Diego, con la que todavía mantiene relaciones comerciales. "En poco tiempo aprendí profundamente el oficio de panadero y pastelero y, con la experiencia que había adquirido, decidí establecerme por mi cuenta", recuerda Antonio. Una decisión que le llevó a instalar un pequeño horno vertical en el casco antiguo del madrileño barrio de Puente de Vallecas, "la infraestructura que tenía en aquel entonces era bastante precaria, yo era el que fabricaba los dulces y el que los distribuía, montado en una moto". El crecimiento del negocio le obliga a desplazarse a Arganda del Rey, donde compra un solar para montar una planta de producción industrial, terrenos en los que actualmente está ubicada Codan.

A mediados de la década de los 70, ya amortizada la inversión, un incendio destruye la fábrica y la tentación de abandonarlo todo se hace presente, pero como recuerda su hijo Julio César de la Torre, desde su puesto de director de exportación de Codan, "el empuje de mi padre pudo con todos los malos pensamientos, él estaba convencido de que podía vencer las adversidades y volvió a empezar casi desde cero". Y el tiempo le ha dado la razón, con una facturación que ronda los 3.400 millones de pesetas el pasado año y una fuerte implantación nacional, esta empresa de pastelería industrial está preparada para crecer en el exterior.