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Una historia internacional
A partir de ahí, los responsables de la empresa se plantearon
situarse más cerca de sus clientes finales, así que tomaron
la decisión de aumentar su presencia en el exterior a través
de dos formas: la creación de filiales propias o la adquisición
de otras compañías. La primera absorción se produjo en 1976,
cuando gracias a un cambio de acciones, los accionistas
de Silicatos Españoles pasaron a serlo de Tolsa y a partir
de ahí, en palabras de la propia Miren de Larrea "el crecimiento
ha sido un poco meteórico". Gracias a esta y otras adquisiciones,
Tolsa se hizo con el liderazgo en absorbentes domésticos
en los países en los que ya estaba presente y empezó a introducirse
en otros nuevos como Italia, el Benelux, Suiza, Austria
y los países escandinavos.

La siguiente
etapa en la expansión de la empresa vino marcada
por el establecimiento de filiales propias en países
como Francia e Italia, la construcción de la primera
planta de envasado en el exterior, que se ubicó en
Ostende (Bélgica), para abastecer al Benelux y al
centro del continente, y la puesta en marcha de un segundo
proyecto de envasado en destino, en el sur de Francia. Todas
estas novedades no impidieron que se siguiera con el plan
de absorción de otras empresas importantes del sector,
un plan que se manifestó en 1990 con la adquisición
de un fondo de comercio francés especializado en
productos de jardinería, un sector en el que Tolsa
aún no brillaba fuera de España. Pero los
objetivos del grupo eran cada vez más ambiciosos
y en 1996 compró el 100% de una compañía
inglesa, que era especialmente fuerte en el ámbito
de los absorbentes domésticos, pero también
tenía una presencia destacada en productos para la
industria a base de arcillas absorbentes. Miren de Larrea
nos explica las razones que llevaron a tomar aquella decisión:
"Además de que era un competidor nuestro, esa
empresa nos aportó mucho negocio en el campo de aplicaciones
industriales de otras arcillas, como sepiolita y fundamentalmente,
bentonita. No sólo era la mayor compañía
de absorbentes domésticos en el Reino Unido, sino
que nos introdujo en segmentos como el de las arenas de
moldeo para la fundición o los aditivos de papel
y poseía una mina propia en el país".
Antes del fin de ese mismo año 1996 Tolsa creó,
en colaboración con el Instituto Geológico
francés, una sociedad en Francia, que también
posee yacimientos en el centro del país.
Tras
largas negociaciones, la siguiente operación se cerró
en 1998 y supuso la adquisición del 100% de una empresa
radicada en Senegal, de la que el 50% pertenecía
al Gobierno senegalés y la mitad restante a una compañía
francesa. Esta nueva incorporación al grupo aportó
unas reservas muy buenas de otra arcilla llamada atapulgita
y lo más importante, una planta de tratamiento y
expedición a sólo 60 kilómetros del
puerto de Dakar. La absorción de la compañía,
que exportaba absorbentes domésticos a Francia y
los Países Bajos, ha hecho posible, según
explica Miren de Larrea, "que vayamos ampliando mercados
para este producto, ya que su situación es muy ventajosa
desde el punto de vista logístico". Hasta el
momento, la lista se completa con dos nuevos proyectos en
Francia puestos en marcha durante 1999 (la adquisición
de otro fondo de comercio de productos de jardinería
y de otra planta de envasado en el norte del país,
concretamente en Ruán) y con la constitución,
en colaboración con el Instituto Geológico
local, de una sociedad en Marruecos para explotar varios
yacimientos de bentonitas.
Tolsa
está recogiendo actualmente los frutos que ha dejado su
evolución hacia una internacionalización cada vez mayor.
Hoy en día, las ventas del grupo están alrededor de los
25.000 millones de pesetas y el 56% del producto que las
genera, se fabrica fuera. Del 44% restante que se produce
en España, se exporta alrededor de un 80%, lo que lleva
a concluir que ni un 10% del total se refiere al mercado
español. Estos datos permiten a Miren de Larrea incidir
en el hecho de que Tolsa es "una muy pequeña multinacional"
que nunca ha tenido miedo de diversificar sus mercados porque
como nos explica su propia presidenta, "siempre hemos vivido
en el exterior. Tradicionalmente, la mayor parte de nuestros
clientes han sido extranjeros y ahora todavía más. No se
puede decir, por tanto que Tolsa tenga una estrategia de
internacionalización, sino que tenemos una historia internacional
que queremos seguir ampliando mediante alianzas estratégicas
con otras empresas y nuevas adquisiciones en el extranjero".
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Cambio de mentalidad
A pesar de la dilatada experiencia de Tolsa en los mercados
exteriores, Miren de Larrea reconoce que al principio no
hubo un esfuerzo consciente por comenzar una exportación
continua, sino que más bien empezaron a comprarles desde
fuera: "En ese sentido era muy fácil porque eran los mercados
exteriores los que estaban demandando los lechos absorbentes.
En aquella época, en España, a los gatos se les tiraban
piedras, cuando no se les hacían perrerías mayores, pero
nadie se ocupaba de sus animales domésticos. Además, la
situación económica era mejor en el exterior porque aquí,
en los años sesenta, teníamos preocupaciones más importantes
que cuidar de los gatos". El aumento del volumen de negocio
con otros países les hizo ver que, a pesar de que los absorbentes
domésticos son un producto que aguanta bien las épocas de
crisis, la estabilidad de la empresa era mucho mayor si
los mercados estaban diversificados, que si se centraban
en uno sólo. En este momento es en el que se toma la decisión
de iniciar una presencia internacional: "Cuando pasamos
de una mentalidad de suministrar lo que nos pedían a ir
cerca de los mercados es cuando empezamos a establecer nuestras
filiales para eliminar intermediarios, tanto mayoristas
como distribuidores, e ir directamente al cliente final.
Esta decisión se tomó fundamentalmente pensando en el futuro
porque sabíamos que la competencia iba a ir aumentando".
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