N.37
Diciembre 2000
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La compañía no ha temido diversificar sus mercados porque siempre ha vivido en el exterior


"Decidimos crear filiales para poder eliminar intermediarios y estar más cerca del cliente final"

 

 

 TRAS LAS HUELLAS DE ... TOLSA S.A.  


>> Una pequeña multinacional
Lo que más llama la atención de Miren de Larrea, presidenta del Grupo Tolsa, son unos ojos serenos que dejan entrever que la vida, como el ciprés de Delibes, a veces es dura y produce una sombra muy alargada por azarosas circunstancias personales.

Miren de Larrea

No es fácil entrar en la elite de mujeres que alcanzan puestos ejecutivos en las empresas; hay que luchar mucho y demostrar a todos que dirigir una compañía no es cuestión de sexo, sino de cabeza y buen hacer. Y esas son dos cualidades que se intuyen en Miren de Larrea, al oírla hablar con el aplomo y la sabiduría que otorgan la inteligencia y el paso de los años.

Miren de Larrea pertenece a la segunda generación de la familia que se sitúa al frente del Grupo Tolsa, una empresa familiar que la propia presidenta define como una "pequeña multinacional", dedicada a extraer y comercializar minerales no metálicos como la sepiolita, la bentonita o la atapulgita, que poseen grandes cualidades como absorbentes. La idea de fabricar tierras decolorantes basándose en unas arcillas especiales que abundaban en la zona de Toledo partió del señor Sapelli, un italiano que se encontraba entre el grupo de industriales que, en 1957, fundaron Tolsa. El nombre que en un principio se eligió para la sociedad fue el de Toledo S.A., pero una empresa americana del Toledo de Ohio ya tenía registrada esa denominación y los socios decidieron cortarla por la mitad y dejarla en la actual.

Una vez resuelto ese pequeño problema de identidad, Tolsa empezó a emplear bentonitas para filtrar y decolorar aceites, tanto minerales como vegetales e incluso inició una pequeña labor de reciclado de éstos para utilizarlos como combustible. Esta etapa se prolongó durante toda la década de los sesenta, pero a principios de los setenta apareció en escena una empresa norteamericana que llevaba ya bastantes años vendiendo en Estados Unidos una arcilla especial como absorbente doméstico para gatos y quería introducirse en el mercado europeo. En la búsqueda de nuevas fuentes de materia prima, esta firma llegó hasta Tolsa que, aunque por aquel entonces estaba más centrada en la bentonita, poseía unos yacimientos muy amplios de sepiolita (que así se llama la arcilla absorbente usada en los lechos de gatos) en la cuenca del Tajo. Ambas compañías adoptaron en 1971 un acuerdo de licencia por cinco años que permitía a Tolsa fabricar absorbentes domésticos y venderlos en Europa. La lejanía de la empresa norteamericana hizo que, al final de ese período, Tolsa se quedara con la práctica totalidad del mercado europeo. "La adquisición de este segmento de mercado permitió a la empresa atravesar una etapa de un crecimiento muy fuerte, ya que los absorbentes domésticos para gatos tuvieron un gran desarrollo, sobre todo en países como Alemania, Francia o Reino Unido, donde el clima es más húmedo y el cuidado de los animales domésticos estaba mucho más avanzado" explica Miren de Larrea.