|
>>
Una pequeña multinacional
Lo
que más llama la atención de Miren de Larrea, presidenta
del Grupo Tolsa, son unos ojos serenos que dejan entrever
que la vida, como el ciprés de Delibes, a veces es dura
y produce una sombra muy alargada por azarosas circunstancias
personales.
 |
Miren
de Larrea |
No es
fácil entrar en la elite de mujeres que alcanzan
puestos ejecutivos en las empresas; hay que luchar mucho
y demostrar a todos que dirigir una compañía
no es cuestión de sexo, sino de cabeza y buen hacer.
Y esas son dos cualidades que se intuyen en Miren de Larrea,
al oírla hablar con el aplomo y la sabiduría
que otorgan la inteligencia y el paso de los años.
Miren
de Larrea pertenece a la segunda generación de la
familia que se sitúa al frente del Grupo Tolsa, una
empresa familiar que la propia presidenta define como una
"pequeña multinacional", dedicada
a extraer y comercializar minerales no metálicos
como la sepiolita, la bentonita o la atapulgita, que poseen
grandes cualidades como absorbentes. La idea de fabricar
tierras decolorantes basándose en unas arcillas especiales
que abundaban en la zona de Toledo partió del señor
Sapelli, un italiano que se encontraba entre el grupo de
industriales que, en 1957, fundaron Tolsa. El nombre que
en un principio se eligió para la sociedad fue el
de Toledo S.A., pero una empresa americana del Toledo de
Ohio ya tenía registrada esa denominación
y los socios decidieron cortarla por la mitad y dejarla
en la actual.
Una
vez resuelto ese pequeño problema de identidad, Tolsa
empezó a emplear bentonitas para filtrar y decolorar
aceites, tanto minerales como vegetales e incluso inició
una pequeña labor de reciclado de éstos para
utilizarlos como combustible. Esta etapa se prolongó
durante toda la década de los sesenta, pero a principios
de los setenta apareció en escena una empresa norteamericana
que llevaba ya bastantes años vendiendo en Estados
Unidos una arcilla especial como absorbente doméstico
para gatos y quería introducirse en el mercado europeo.
En la búsqueda de nuevas fuentes de materia prima,
esta firma llegó hasta Tolsa que, aunque por aquel
entonces estaba más centrada en la bentonita, poseía
unos yacimientos muy amplios de sepiolita (que así
se llama la arcilla absorbente usada en los lechos de gatos)
en la cuenca del Tajo. Ambas compañías adoptaron
en 1971 un acuerdo de licencia por cinco años que
permitía a Tolsa fabricar absorbentes domésticos
y venderlos en Europa. La lejanía de la empresa norteamericana
hizo que, al final de ese período, Tolsa se quedara
con la práctica totalidad del mercado europeo. "La
adquisición de este segmento de mercado permitió
a la empresa atravesar una etapa de un crecimiento muy fuerte,
ya que los absorbentes domésticos para gatos tuvieron
un gran desarrollo, sobre todo en países como Alemania,
Francia o Reino Unido, donde el clima es más húmedo
y el cuidado de los animales domésticos estaba mucho
más avanzado" explica Miren de Larrea.
|