N.26
Diciembre 1999
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Las grandes editoriales no tienen tiempo ni paciencia para los libros que no son ventas millonarias y esa labor la deben cubrir los pequeños editores, afirma Aldo García de Visor Dis.


Los pequeños editores se han hecho fuertes en nichos específicos frente a la concentración del sector.

 CONSUMO. Mercado exterior del libro.  


>> El poder de las letras
La industria editorial vive una etapa convulsa entre la sombra de las concentraciones y la amenaza del futuro del libro impreso, como ya decía Marshall McLuhan cuando profetizaba el advenimiento de la era electrónica treinta años antes de la aparición de Internet. Pero esta realidad no parece afectar a la buena marcha de este negocio y 1998 resultó un ejercicio histórico.

Durante el año pasado, se editaron en España un total de 60.426 títulos frente a los 54.943 de 1997 y es el cuarto productor de libros de la Unión Europea por detrás del Reino Unido, Alemania e Italia. En el terreno de las exportaciones, el sector superó la barrera de los 74.000 millones de pesetas -lo que supone cerca de un 5% más que en 1997- y, a la luz de los últimos datos de la Federación Española de Cámaras del Libro, FEDECALI, el primer semestre de 1999 confirma la misma tendencia.

Estas cifras expresan la salud de un sector pionero en la exportación; durante años, los editores fueron los únicos empresarios que acudían sistemáticamente a Latinoamérica a comprar, vender y constituir empresas.

Actualmente, sigue siendo esta zona el gran destino de las ventas de libros españoles, aunque en el último año se ha notado un ligero descenso del 0,97% con respecto a 1997.

>> No tan grave
Sin embargo, para Aldo García, de la editorial Visor Dis, el impacto de estas crisis se nota en la reducción de los pedidos, pero no tiene consecuencias tan drásticas "como ocurría hace unos años cuando una crisis de este nivel producía unas pérdidas mayores: desaparecían empresas, se dejaban de pagar los libros… ahora el mercado latinoamericano se ha hecho más racional y se mantiene más estable."

Chile, Colombia, Ecuador, Perú y Argentina son los mercados donde los editores han notado más los efectos de la crisis; pero, sobre ellos, destaca Brasil.
  Federica Toro, directora general de Edelsa, del Grupo Didascalia, explica que el principal problema que plantea este mercado "es la inestabilidad de su moneda. El real se ha devaluado tanto que supone un encarecimiento muy grande de nuestros productos. Para estar dentro del mercado es necesario practicar una política de precios moderada, lo que hace bajar de forma considerable los márgenes de beneficio".


>> Nuevos mercados
Dos han sido las grandes novedades del sector en el último año:

  • Mayor relevancia de las exportaciones en el área de la
    Europa comunitaria
      En el bienio 97/98 las exportaciones a la zona han crecido cerca del 30%. Francia y Reino Unido son los principales destinos, pero es Alemania quien ha experimentado el mayor crecimiento de la zona, impulsado sin duda alguna por las ventas de libros de Bellas Artes que tuvieron un crecimiento del 49% y suponen cerca del 93% de las expediciones hacia ese país.
  • Destacado crecimiento de las exportaciones españolas a la Europa no comunitaria. Polonia es el primer receptor de los mercados emergentes del Este europeo.

>> La concentración llega a España
El proceso de concentración de la industria editorial europea, iniciado en los años 80, también ha afectado al sector en España donde en la última década cinco o seis grandes grupos han terminado por dominar buena parte del mercado. Y el fenómeno parece imparable.

Así, en 1998, los cinco primeros operadores -Planeta, Santillana, Planeta-de Agostini, Grupo Editorial SM y Círculo de Lectores- han reunido una cuota de mercado del 34,9% frente al 32,3% registrado el año anterior. Y aunque el accionariado de nacionalidad española predomina en la mayor parte de las empresas del sector editorial, algunas de las principales editoriales
  Tal es el caso de Círculo de Lectores y Plaza y Janés, ambas pertenecientes a la compañía alemana Berstelmann, a través de la sociedad española Printer Industra Gráfica; Salvat Editores integrada en el grupo francés Hachette o Anaya, participada casi en prácticamente el 100% de su capital, por el grupo Havas.
 están participadas por las grandes multinacionales europeas.

Frente a ellas, las pequeñas editoriales, que se encuentran con rivales con una potencia cada vez mayor. Y la solución que han encontrado es la especialización. Con la preocupación de que la concentración pueda poner en peligro a las editoriales independientes de menor tamaño se ha celebrado este año la Feria del Libro de Francfort.
  No hay sitio mejor para conocer qué se cuece en este negocio: tendencias, concentraciones, modas, nuevas tecnologías. Aunque la gran mayoría de los editores reconoce que los negocios ya no se hacen en Francfort sino antes o después, como cada octubre desde hace 51 años "hay que estar en Francfort".
 En algunos pabellones se decía con ironía que la siguiente edición se llamaría la "Feria de Berstelmann".

>> Los empresarios comentan…
Para Josep Lluis Monreal, presidente de FEDECALI, la agilidad y la potencia de la industria editorial se mide por la capacidad para editar en otras lenguas y "producir libros en húngaro o checoslovaco dice mucho de la capacidad de la industria española para asumir retos nada fáciles".

Fernando Peñuela, director de Parramón, da las claves para continuar siendo operativo y rentable sin tener que pertenecer a uno de los grandes grupos editoriales: "hacerse fuerte en un nicho (con creatividad, diseño y compromiso), hacer un trabajo eficiente en costos (mediante inversiones moderadas y outsourcing) y la diversificación de los canales comerciales".

 






 

Federación Española de Cámaras del Libro (FEDECALI)