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El impulso de la tecnología
"La empresa siempre ha querido estar en la vanguardia
tecnológica", comenta Rojo, por lo que los hitos
de su historia vienen marcados por las nuevas máquinas
que llegan a sus talleres. El primer paso importante fue
la adquisición de la primera máquina automática
de fabricación de bolsas en los Ets Benasson de Puteaux,
en Francia. Tal fue el impulso que tomó con ello
la empresa que, durante los años autárquicos
de la posguerra, Torrealba y Bezares recurre al mecánico
logroñés Lucio Elías para que fabrique
ocho réplicas. "Esto demuestra el carácter
emprendedor de la empresa", explica el director general
de Tobepal. Durante estos años la sociedad se especializó
en bolsas finas para cafés y pequeños sacos
de algodón en los que destacan sus cuidadas presentaciones.

Torrealba
y Bezares continúa su búsqueda de la innovación.
Comienza a utilizarse la flexografía, además
de la tipografía, para la impresión de bolsas
y también se inicia un rudimentario sistema de huecograbado.
Y a finales de los años 50, con el programa de apertura
del ministro Ullastres, se consigue importar una máquina
de fabricación de bolsas fuelle con la que la sociedad
recibe un nuevo impulso. Se inicia un proceso de cambio
importante: se moderniza técnicamente la fábrica
y comienzan las primeras incursiones internacionales. "Otro
acierto de la empresa fue empezar con la exportación
bastante pronto. Estaba a la vanguardia tecnológica
y ofrecía la calidad suficiente como para empezar
mucho antes que el resto del sector", apunta Rojo,
que estuvo al frente del departamento de exportación
antes de dirigir la empresa.
Durante la década de los 60, la firma sigue modernizándose:
se importa de la casa Holweg la primera rotativa de hueco
grabado de seis colores y se adquiere una máquina
de contraencolado Prochasson con la que se realizan los
primeros complejos de aluminio y producciones de papel parafinado
impreso. Torrealba y Bezares se afianza como líder
en la fabricación de bolsas para café con
impresión en hueco y flexo. Pero estas innovaciones
permiten a la empresa diversificar su producción
y entrar con su oferta en una línea de productos
industriales que es la que les abre las puertas de la exportación.
>> Empezar a vender
"Entre nuestras especialidades, se encontraba un material
plástico con aluminio para el apantallamiento de
cable telefónico, cuyo mercado eran empresas de comunicaciones,
como Alcatel o BICC. Prácticamente ellas llamaron
a nuestra puerta". A partir de ahí, la empresa
se plantea no sólo tener la puerta abierta a quienes
llamen sino empezar a buscar clientes: "éste
fue el embrión del departamento de Exportación".
Rojo apunta el cambio que se ha producido en toda la industria;
"una revolución", dice. "Antes no
se vendía, se compraba. Así que lo importante
era la producción. Ahora el mercado es el motor:
hay que intentar vender y vender muy bien".
Y con esta intención nació el departamento
de Exportación hace doce años. Entre sus objetivos,
se encontraba alcanzar el mayor número posible de
clientes para lo que se plantean diversificar la línea
de productos que destinaban fuera de las fronteras. Y este
salto a los mercados exteriores dio la vuelta a sus estadísticas:
"De tener el 60 ó 65% de las ventas en embalaje
para el mercado alimentario, bajamos al 40% y crecimos en
mercados, como farmacia y cosmética, que acaparan
ahora el 25% de nuestra producción cada uno. Tan
sólo un 10% son productos industriales". ¿Cuál
fue el objeto de esta estrategia?: "Buscar mercados
con mayor valor añadido, donde los clientes estén
dispuestos a pagar por ese extra, y donde el número
de competidores es menor ya que se impone una alta exigencia
de estándares".
El director general de Tobepal incide en la importancia
que este aspecto tuvo para ellos desde el principio. Fue
la primera empresa del sector en conseguir la ISO 9002 y
también cuentan con la 14001 de gestión medioambiental:
"en la actualidad, estamos trabajando en la certificación
ADAS, que garantiza el control de higiene de productos y
procesos, y en los códigos de prácticas de
farmacia con los que culminaremos este proceso en el que
siempre hemos querido ser pioneros."
Y esta preocupación se entiende cuando se echa una
ojeada a los competidores entre los que tiene que hacerse
hueco Tobepal. La competencia es fuerte; son grandes grupos
europeos, principalmente alemanes, franceses e italianos,
como VAW, Lawson Mardon Singer, Safta, Danisco
a los
que hacen frente "a través de la flexibilidad
y un servicio ágil". Características
que, en opinión de Javier Rojo, son consecuencia
de su tamaño: "el mantener esta mediana dimensión
nos permite ofrecer agilidad gracias a que la cadena de
toma de decisiones es lo más corta posible".
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