El sistema tributario brasileño es extremadamente complejo. Entre impuestos y contribuciones especiales, más de sesenta tributos distintos gravan las rentas y actividades de los individuos y las empresas que operan en Brasil.

La vigente Constitución Federal, promulgada en 1988, atribuye potestades tributarias tanto a la Federación, como a los estados y a los municipios. Corresponde a la Federación la competencia para gravar importaciones, exportaciones, rentas de cualquier naturaleza, comercio de productos industrializados, operaciones de crédito, de seguro y relativas a títulos y valores mobiliarios, bienes inmuebles rústicos y grandes fortunas.

Impuesto sobre la Renta de las Personas Jurídicas (Imposto da Renda das Pessoas Juridicas)
Constituye el principal tributo federal, y grava tanto la renta como los incrementos de patrimonio obtenidos por las personas jurídicas residentes y las sucursales, agencias u oficinas de representación de empresas no residentes. Son también sujetos pasivos los consorcios, asociaciones sin personalidad jurídica de dos o más empresas sobre la base de un contrato de joint-venture, con el objeto de desarrollar conjuntamente una actividad empresarial o aportar activos para el desarrollo de un proyecto, de construcción o de otro tipo.

En cuanto al ámbito territorial del impuesto, Brasil adopta un sistema de tributación extraterritorial. Ello supone que la base imponible comprende no solo las rentas generadas directamente o a través de establecimientos permanentes en el extranjero, sino también el beneficio antes de impuestos obtenido por las sociedades extranjeras participadas en al menos un 10%, en proporción al porcentaje de participación poseído. Posteriormente, es posible deducir el impuesto sobre beneficios soportado en el extranjero por la sucursal o la filial, así como las retenciones sobre las rentas efectivamente distribuidas a la matriz o a la oficina central, con el límite del importe del impuesto brasileño sobre las mismas rentas.

Las empresas pueden optar, generalmente, para el cálculo de la base imponible, entre dos diferentes sistemas: un sistema de beneficio presunto o estimado (lucro presumido) y un sistema de beneficio real (lucro real).

Pueden optar por el sistema de lucro presumido las empresas cuyos ingresos brutos no excedan de 48 millones de reales (aproximadamente 17,6 millones de euros) y no operen en sectores excluidos por la ley. El sistema de lucro presumido es un método simplificado bajo el cuál los contribuyentes optan por calcular su base imponible aplicando un porcentaje a sus ingresos brutos obtenidos durante un trimestre. El porcentaje aplicable varía del 1,6% (ingresos derivados de la venta de petróleo y gas) al 32% (prestación de servicios). Se aplica un tipo impositivo del 15% a esta base imponible. Los beneficios que superen una base imponible de 60000 reales en un trimestre son gravados adicionalmente al 10%. Como más adelante veremos, las empresas residentes resultan también obligadas al pago de la Contribuição Social sobre o Lucro, cuya base imponible, en este sistema, es del 12% o 32% (según actividad de la empresa) sobre el mismo importe antes indicado. A esta base imponible se aplica un tipo impositivo del 15% (hasta el 1 de mayo de 2008 era un 9%). El pago del impuesto se realiza de forma mensual.

En el sistema de lucro real, la declaración y pago del impuesto se realiza trimestralmente, salvo que se opte por realizarla de modo anual. En este último caso, deben realizarse pagos mensuales a cuenta de la cuota definitiva, calculados aplicando el tipo de gravamen a un porcentaje de la facturación mensual, que generalmente es el 8%, incrementado por las ganancias de capital y otros ingresos. La base imponible se calcula a partir del resultado contable, una vez realizadas las adiciones y exclusiones que determina la normativa del impuesto. Entre las rentas exentas, conviene destacar los dividendos procedentes de la participación en otras sociedades residentes en Brasil.

El tipo de gravamen general, aplicable a la base imponible calculada a través de cualquiera de los sistemas descritos, es del 15%, si bien desde 1996 toda sociedad residente debe abonar un recargo adicional (adicional do imposto de renda) del 10% sobre los beneficios sujetos a gravamen que excedan el importe de 60000 reales (aproximadamente 20.835 euros), para las sociedades con período impositivo trimestral, o 240.000 reales para aquellas con ejercicio fiscal anual, si bien estas últimas deben realizar pagos a cuenta mensuales.

Por último, con la finalidad de financiar el sistema federal de Seguridad Social, toda entidad sujeta al Imposto da Renda debe abonar un importe equivalente al 15% de su beneficio sometido a gravamen como pago de la denominada Contribuição Social sobre o Lucro.

Para el cálculo de la cuota definitiva a pagar, en el sistema de lucro real son aplicables las deducciones otorgadas como incentivos a la inversión y los pagos a cuenta realizados durante el período impositivo, así como el impuesto extranjero soportado por filiales y sucursales, con los límites antes señalados.

En el caso de que la base imponible del ejercicio sea negativa, su importe puede ser compensado con el de las bases positivas de los ejercicios posteriores, sin límite temporal alguno. El importe a compensar está limitado al 30% de la base imponible positiva de cada ejercicio. Las pérdidas generadas en el extranjero a través de filiales o sucursales tan solo pueden ser compensadas con ingresos de la misma categoría, y lo mismo ocurre con las pérdidas extraordinarias y de capital.

No residentes
Con la excepción de los dividendos, que están exentos de retención, el resto de rentas obtenidas en Brasil por sociedades no residentes sin establecimiento permanente están sujetas al Imposto da Renda y gravadas a través de la aplicación de retenciones o withholding taxes. El tipo de retención efectiva es del 25% (15% en concepto de imposición sobre la renta y 10% en concepto de contribución al sistema social), y resulta aplicable a intereses, royalties, pagos por prestación de servicios de asistencia técnica, y ganancias de capital, salvo que exista un convenio para evitar la doble imposición que establezca un tipo inferior.

A finales de 1975 entró en vigor el Convenio para Evitar la Doble Imposición entre España y Brasil, lo que sin duda constituye un importante incentivo, a la vez que ofrece mayor seguridad jurídica a los inversores españoles.

Imposición indirecta
En el ámbito federal, el Imposto sobre Produtos Industrializados (IPI) grava las importaciones y entregas de productos manufacturados. El proveedor debe repercutir el impuesto y posteriormente deducir, para el cálculo de la cuota tributaria, el IPI soportado en la adquisición de materias primas y productos intermedios. El tipo medio de gravamen es del 10% aunque varía, en función de la naturaleza del bien, del 0% al 365%.

A escala estatal, el Imposto sobre Circulação de Mercadorias e Prestação de Serviços grava las entregas de bienes, en las distintas fases de los procesos de producción y comercialización, incluyendo la importación. Incide también sobre la prestación de servicios de transporte interestatal e intermunicipal y de telecomunicaciones, y sobre el suministro de electricidad. Funciona como un impuesto sobre el valor añadido, en cuanto el proveedor del bien o servicio deduce, del impuesto repercutido en la entrega del bien o servicio, el soportado en la adquisición de materias primas y productos intermedios. Los tipos impositivos, fijados por cada estado dentro de los límites marcados por la Federación, van del 7% al 25%, y el tipo general es del 17% (18% en Río de Janeiro y São Paulo). Las operaciones interestatales tributan con tipos de gravamen de entre el 7% y el 12%.

Incentivos fiscales
Aunque su número y extensión se ha reducido en los últimos años, Brasil aún dispone de numerosos incentivos fiscales, de muy diversa índole y procedencia, dirigidos a favorecer la exportación de bienes y servicios, y la inversión en zonas desfavorecidas y sectores considerados prioritarios. Las zonas más incentivadas son la Amazonía y, en general, las situadas al noreste del país, a través de los denominados Fondos de Inversión de la Amazonía, del Noreste, y del Estado de Espíritu Santo. NATALIE J. HALLA-VILLA JIMÉNEZ

Información elaborada por David Mülchi & Asociados

IMPUESTO SOBRE SOCIEDADES. SOCIEDADES RESIDENTES
Ámbito territorial de tributación Extraterritorial (incluye
beneficio filiales)
Tipo impositivo general efectivo
Recargo sobre beneficios que excedan de 20.000 reales/mes
30%
10%
Ganancias de capital 30%
Dividendos sociedades residentes 0%
Compensación de bases imponibles negativas a futuro SÍ (no límite temporal)
Deducción para evitar la doble imposición interna
Deducción para evitar la doble imposición internacional
Régimen de consolidación fiscal NO
SOCIEDADES NO RESIDENTES  
Beneficio empresarial a través de establecimiento permanente 30%
Repatriación de beneficios del establecimiento permanente 0%
Dividendos 0%
Intereses 15%/20%/22,5%
Royalties 25%
Ganancias de capital 15%/20%
IMPUESTOS SOBRE EL VALOR AÑADIDO  
Impuesto federal (tipo medio) 10%
Impuesto estatal 7% - 25%
¿Se prevén exenciones?
¿Gravan las exportaciones? NO
IMPUESTO SOBRE EL PATRIMONIO NO
IMPUESTOS SOBRE BIENES INMUEBLES
IMPUESTO SOBRE TRANSMISIONES DE BIENES INMUEBLES
ARANCELES A LA IMPORTACIÓN
CONVENIO DE DOBLE IMPOSICIÓN CON ESPAÑA
Dividendos 10% - 15%
Intereses 10% - 15%
Cánones 10% - 12,5% - 15%
Sistema deducción doble imposición en España Imputación + deducción limitada
INCENTIVOS FISCALES  
Régimen especial para micro-empresas. Zonas francas. Exenciones totales en zonas desfavorecidas.
NORMAS ANTI-ELUSIÓN
Normativa sobre transparencia fiscal
Coeficiente de subcapitalización
NO
Normativa sobre precios de transferencia