 Como en cualquier país asiático, el protocolo es importante: debe esperarse a ser invitado para entrar en una oficina o sentarse en una mesa.
El saludo más habitual es el apretón de manos, que se acompaña con una ligera inclinación de cabeza. La expresión de saludo local es: Annyong haseyo (¿Se encuentra en paz?).
El orden de los nombres coreanos es inverso al de Occidente: primero el apellido, luego el nombre generacional y, en tercer, lugar, el nombre propio. Por ejemplo, en Lee Hyong Sim, Lee es el apellido, Hyong el nombre generacional y Sim el nombre propio. En los negocios se utiliza el apellido, precedido por Mr. (Mr. Lee) o añadiendo el sufijo ssi (Leessi) que significa señor. En la conversación los nombres propios no se usan nunca.
El intercambio de tarjetas es obligado. Cuando se recibe una tarjeta, debe mirarse y guardarse cuidadosamente. No se deben hacer anotaciones sobre ella.
No debe criticarse ningún aspecto de su forma de vida. Al ser un país muy homogéneo desde el punto de vista étnico y racial, consideran que su cultura es única y superior a la de otros países.
Cuando un coreano se ríe mucho no necesariamente significa que esté muy alegre, sino más bien que reacciona así ante una situación embarazosa.
Son muy habituales los almuerzos y cenas de empresa, aunque más para conocer a la otra parte que para hablar de negocios. Es importante aceptar las invitaciones y corresponder, si bien no debe interpretarse que gracias a estos encuentros se va a llegar a un acuerdo.
En las comidas suele haber varios brindis con soju (licor de arroz). La frase que se emplea es Gun-bei (¡alcen la copa!).
FUENTE: Adaptado del libro Cómo negociar con éxito en 50 países Global Marketing Strategies.
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