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En la carrera por la innovación tecnológica, Corea del Sur va destacada en cabeza.
Es un país que invierte en I+D 10.600 millones de dólares al año, un 3% del PIB, frente al escaso 1,1 en el caso español. Se trata de la decimotercera economía mundial, con empresas líderes en sectores de altísimo valor añadido, mano de obra cualificada y una situación geoestratégica fundamental entre China y Japón (El Exportador Digital, nº 92).

Además, está negociando un Acuerdo de Libre Comercio (TLC) con la Unión Europea, lo que supondrá la eliminación de las barreras arancelarias que actualmente soportan los productos españoles. Asia, y naturalmente Corea del Sur, es el lugar donde hay que estar en este siglo que comienza.
Un modelo exitoso
Pero a pesar del éxito logrado en las últimas décadas, problemas estructurales como la debilidad de la demanda interna, el aumento del precio de las materias primas, la apreciación del won o el posible estallido de la burbuja inmobiliaria arrojan algunas sombras sobre el resplandeciente sol surcoreano.
La necesidad de reformas se demuestra en la tasa de crecimiento del primer semestre de 2007, del 0,9% respecto al mismo período anterior, una moderación sustancial debida a la debilidad de las exportaciones y a la falta de recuperación de la demanda interna.
Las autoridades económicas esperan que el Tratado de Libre Comercio firmado el pasado 1 de abril con EEUU ayude a mejorar la competitividad de las empresas surcoreanas. “Corea del Sur es el primer país asiático en alcanzar un TLC con EEUU, por lo que va a ocupar una posición muy ventajosa con respecto al comercio estadounidense. También ayudará a mejorar la competitividad de las empresas coreanas en el mercado doméstico, que se verán obligadas a mejorar sus estructuras productivas”, afirma Jongdae Cha, director general de la oficina comercial en Madrid de la Korean Trade-Investment Promotion Agency (KOTRA).
Frente a la crisis, inversión
Tras la crisis financiera de 1997 originada en Tailandia, Corea del Sur se vio obligado a poner en marcha una profunda reestructuración del sector industrial. “Corea del Sur ha llevado a cabo un proceso de reforma y modernización a gran escala de su industria en las últimas décadas, lo que le ha proporcionado un éxito económico sin precedentes. El motor del crecimiento durante los dos últimos años han sido las exportaciones, además de la construcción residencial”, explica Ignacio Fernández-Palomero, consejero comercial jefe de la Embajada de España (Ofecomes) en Seúl.
En esta situación se evidenció la necesidad de aumentar la presencia de empresas extranjeras como mecanismo para mejorar la competitividad de las empresas coreanas. En 1998, el Gobierno aprobó la Ley de Promoción de Inversiones Extranjeras con el objetivo de atraer a inversores internacionales.
En 2004, el Gobierno surcoreano creó la agencia de atracción de inversiones, Invest Korea, además de implementar un centro de negocios, Invest Korea Plaza, para reducir los costes de establecimiento y proporcionar servicios adicionales a las empresas presentes en el mercado.
La inversión española durante el año 2006 no alcanzó los dos millones de dólares. A pesar de ello, Jongdae Cha, representante de KOTRA en España, vaticina cambios en los próximos años: “Las multinacionales españolas no han hecho grandes inversiones en Corea del Sur, pero se vislumbran movimientos. Hay multinacionales españolas que están estudiando llevar sus proyectos a Corea. En los próximos años esperamos ver grandes inversiones en sectores como las energías renovables, la banca y el medio ambiente”.
En el marco de la creciente colaboración institucional entre Corea del Sur y España, en febrero de 2007 se firmó un acuerdo entre el Ministerio de Industria, Comercio y Energía surcoreano y el Ministerio de Industria, Turismo y Comercio español con el propósito de incentivar la cooperación tecnológica entre los dos países. Por este motivo, el Centro de Desarrollo Tecnológico Industrial (CDTI) y su homólogo, el Korea Institute of Industrial Technology Evaluation and Planning (ITEP), acordaron la creación de un programa bilateral de gestión y financiación de proyectos tecnológicos, denominado Korea & Spain Innovating (KSI) La gran ventaja del KSI, según el delegado de CDTI en Corea del Sur, Jordi Espluga, consiste en que “representa para el empresario una herramienta para penetrar en el mercado, puesto que sella las alianzas necesarias para la posterior comercialización de los productos y para acceder al conocimiento, puesto que los participantes se obligan a compartirlo. Además de las ayudas financieras, la variable riesgo se comparte entre todos los participantes en el proyecto”.
España y Corea del Sur disfrutan desde 1994 de un Acuerdo para la Promoción y Protección Recíproca de Inversiones (APPRI) y de un Convenio para evitar la Doble Imposición Internacional, que protegen tanto la inversión como la repatriación de flujos de capital al país de origen.
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