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FISCALIDAD
Fiscalidad a la occidental  


El sistema fiscal de Corea del Sur se compone de tributos nacionales y locales. Entre los tributos nacionales encontramos impuestos internos, derechos de aduana y un impuesto especial para el desarrollo rural. Los tributos locales, por su parte, son muy variados pero por su menor importancia no son objeto de análisis en este artículo.

Dentro de los impuestos nacionales, los impuestos internos se dividen en impuestos directos e indirectos, siendo estos últimos los principales en términos recaudatorios.

Los principales impuestos directos son el Impuesto sobre Sociedades, el Impuesto sobre la Renta y el Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones. Por su parte, los impuestos indirectos más significativos son el Impuesto sobre el Valor Añadido y los impuestos especiales que gravan ciertas compras como automóviles y joyas y consumo de alcohol, etc.

El 1 de enero de 2005 entraron en vigor diversas modificaciones fiscales destinadas, sobre todo, a mitigar la carga impositiva de las clases medias y bajas, promover el relanzamiento de la actividad económica, mejorar y actualizar la imposición de las empresas -según la tendencia internacional-, asegurar una mayor base de ingresos fiscales y mejorar los sistemas de pago de impuestos.

Impuesto sobre Sociedades
El Impuesto sobre Sociedades se aplica tanto a entidades residentes en Corea del Sur como a empresas extranjeras con presencia en el país o que perciban rendimientos de fuente coreana, coincidiendo el ejercicio fiscal con el ejercicio contable, que puede o no coincidir con el año natural pero no exceder doce meses. Las entidades residentes en Corea del Sur tributan por su renta mundial.

En general, la base imponible de impuesto se determina de acuerdo con los principios contables aceptados internacionalmente, es decir, la base imponible del impuesto parte del resultado contable. Con posterioridad se realizan, en su caso, ajustes extracontables a la base.

La norma del impuesto excluye expresamente de tributación ciertos ingresos obtenidos por el sujeto pasivo tales como los resultados positivos derivados de una reducción de capital, los resultados positivos derivados de operaciones de reestructuración empresarial, los dividendos distribuidos por filiales (hasta el 100% de exención), etc.

Asimismo, las empresas sujetas a este impuesto podrán, en su caso, aplicar diversas deducciones, entre las que destacamos la deducción por impuestos pagados en el extranjero. Esta deducción opera con el doble objetivo de eliminar la doble imposición económica y jurídica y dispone de un plazo de cinco años para su completa aplicación.

Por otra parte, existen exenciones interesantes para el inversor extranjero. A destacar la exención (bajo cumplimiento de determinados requisitos) de las ganancias de capital obtenidas por empresas no residentes al transmitir a otras entidades no residentes participaciones en compañías coreanas.

Por último, los tipos impositivos del impuesto son relativamente competitivos. En el caso de entidades residentes o no residentes con presencia o establecimiento permanente en Corea del Sur, el primer tramo de base imponible que no exceda de 100.000.000 de wones tributa al 13%, y el resto tributa al 25%. En el caso particular de entidades residentes, estas han de pagar un 10% adicional (resident surtax) sobre la cuota del impuesto, por lo que el tipo mínimo sería el 14,3% y el máximo, el 27,5%.

No residentes
Como ya se ha mencionado, las entidades no residentes con establecimiento permanente en Corea del Sur tributan por el régimen general del Impuesto sobre Sociedades por la renta obtenida directamente relacionada con la actividad del establecimiento permanente.

La legislación coreana no contiene ninguna definición clara del establecimiento permanente. Un no residente que tiene un lugar fijo de negocios en Corea del Sur, en el cual lleva a cabo parte o la totalidad de su negocio, es considerado un “no residente con establecimiento permanente”. Así, constituyen establecimientos permanentes las sucursales, tiendas, fábricas, construcciones con una duración superior a 6 meses, minas, etc.

No se consideran establecimiento permanente: un lugar fijo solo destinado a la compra de productos y mercaderías o a su almacenaje, un lugar destinado exclusivamente a la preparación de un negocio pero no al negocio en sí, etc.

Los no residentes sin establecimiento permanente se someten a imposición por las rentas obtenidas en el país de forma separada, en general bajo el mecanismo de retención final (salvo ganancias de capital y rentas inmobiliarias). El tipo de retención varía del 2% (renta empresarial y leasing), 10% (ganancias obtenidas en la venta de participaciones, 20% (servicios profesionales) al 25% (intereses, dividendos, royalties, otros ingresos).

Impuesto sobre el Exceso de Beneficio
Se trata de un impuesto estatal que grava el exceso sobre el beneficio considerado normal de una transacción. Son las autoridades fiscales del país las que establecen el nivel de beneficio normal y la base imponible del impuesto es precisamente la cantidad considerada como exceso, es decir, la diferencia entre el valor efectivo de la transacción y el valor estipulado de la misma. Así, el impuesto equivale al 100% de dicha diferencia.

Es la Administración tributaria quien propone su aplicación cuando, durante una inspección o comprobación tributaria, ha detectado operaciones sujetas a este impuesto.

En cualquier caso, el Impuesto sobre el Beneficio Excesivo se considera gasto fiscalmente deducible en el Impuesto sobre Sociedades y en el Impuesto sobre la Renta. Por último, hay que señalar que la eventual aplicación de este impuesto se puede evitar mediante la firma de Acuerdos Previos de Valoración (Advanced Pricing Agreements) con la Administración tributaria, la cual estimará el valor de mercado o normal de una o un conjunto de operaciones

Impuesto sobre Revalorización de Activos
Se aplica tanto a personas jurídicas como a personas físicas que conducen una actividad empresarial que haya sido calificada como actividad dentro del ámbito objetivo del impuesto y solo sobre la revalorización de activos amortizables. Dicha revalorización o actualización de activos es admitida cuando el valor al por mayor del activo en cuestión se ha revalorizado en el mercado, en general, en una cantidad superior al 25% desde el momento de su adquisición o última actualización.

En el caso de la tierra, en ocasiones se permite su actualización si su adquisición se produjo con posterioridad a 1984 y su valor puede ser corregido una sola vez.

La actualización de activos es una opción que tanto los empresarios a título personal como las empresas pueden escoger con el fin de adecuar sus balances a niveles de mercado. Así, las correcciones valorativas deben realizarse siguiendo los dictámenes valorativos de la Administración coreana especializada (Korean Appraisal Board).

La base del impuesto es la diferencia entre el valor actualizado y el antiguo valor neto contable del activo. Por su parte, el tipo impositivo se ha establecido en un 3%. Como es de esperar, las ganancias de capital derivadas de la actualización o revalorización de activos no forman parte de la base imponible del Impuesto sobre Sociedades o de la base del Impuesto sobre la Renta, en su caso.

Los sectores productivos en los que se admite la actualización de activos y la correspondiente aplicación de este impuesto son, entre otros: agricultura, ganadería, pesca, sector forestal, minería, industrial, electricidad, gas, construcción, comercial, restauración, banca y seguros, etc.

Por su parte, los activos no susceptibles de actualización o revalorización se circunscriben a la tierra (salvo determinados casos), activos no fijos, activos no relacionados con la actividad empresarial, etc.

Impuesto sobre el Valor Añadido
Como en nuestro entorno europeo u occidental, Corea del Sur ha adoptado un impuesto que grava la compraventa de bienes, la prestación de servicios y las importaciones. La mecánica del IVA coreano es muy similar al IVA español en los conceptos fundamentales: es un impuesto que grava el consumo final, en el que los sujetos pasivos repercuten y soportan cuotas abonando o compensando la diferencia. Hay operaciones sujetas y operaciones exentas y los sujetos pasivos son, en general, las empresas y los empresarios. El tipo del IVA es el 10% aunque hay operaciones a las que se aplica un tipo del 0%, tales como operaciones de exportación, los servicios prestados fuera del país, el transporte internacional, la venta de productos militares, algunos servicios de construcción, la venta de maquinaria agrícola, etc. NATALIE J. HALLA-VILLA JIMÉNEZ

IMPUESTOS
IMPUESTO SOBRE SOCIEDADES. SOCIEDADES RESIDENTES

Tipo impositivo general

Intereses
Compensación de bases imponibles negativas
Deducción para evitar la doble imposición interna
Deducción para evitar la doble imposición internacional

27,5% (14,3% sobre primer tramo)
14%/25%
SÍ (5 años)

SOCIEDADES NO RESIDENTES

Beneficio empresarial a través de establecimiento permanente

Repatriación de beneficios del establecimiento permanente
Dividendos
Intereses
Royalties
Ganancias de capital (venta de participaciones)
Servicios profesionales

25% (13% sobre primer tramo)
0%
25%
25%
25%
10%
20%

IMPUESTO SOBRE EL VALOR AÑADIDO

Tipo de gravamen único
¿Se prevén exenciones?
¿Grava las exportaciones?

10%

NO

IMPUESTO SOBRE EL PATRIMONIO NO
IMPUESTO SOBRE BIENES INMUEBLES
IMPUESTO SOBRE TRANSMISIONES DE BIENES INMUEBLES
ARANCELES A LA IMPORTACIÓN
CONVENIO DE DOBLE IMPOSICIÓN CON ESPAÑA
Dividendos
Intereses
Royalties
10%/15%
10%
10%
INCENTIVOS FISCALES

Régimen especial para pymes, sectores tecnológicos y de comunicación. Incentivos a la internacionalización de las empresas y a la inversión extranjera

NORMAS ANTI-ELUSIÓN

Normativa sobre transparencia fiscal
Coeficiente de subcapitalización


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Información elaborada por David Mülchi & Asociados