|
||
Hacia un comercio más justo |
||
Este desarrollo tiene su origen no sólo en la mejora de las comunicaciones y los transportes, o en el intenso proceso de desregulación económica en todo el mundo. Se debe también a la existencia de un sistema multilateral de comercio: una suerte de reglas y normas comunes que regulan los intercambios entre países a escala mundial. Y, aunque las perspectivas de crecimiento del comercio para este año siguen la tendencia de años anteriores, hay factores que pueden modificar los flujos comerciales. Los defensores del libre comercio argumentan que las economías abiertas potencian el desarrollo de los países y su crecimiento económico. No obstante, la experiencia nos muestra que no todos los países se han beneficiado de la misma manera al abrir sus fronteras. Los desequilibrios de partida o la liberalización asimétrica explican estas diferencias. De hecho, cuando nos referimos a comercio mundial, estamos hablando principalmente de comercio entre países ricos. Los países en desarrollo hacen frente a aranceles medios cuatro veces más altos que los países industrializados, aunque la mayoría de los aranceles que pagan lo hacen a otros países en desarrollo. Sus productos agrícolas, además, se ven desplazados por los de los países ricos, artificialmente competitivos al estar fuertemente subvencionados. Pero el peso creciente de nuevos actores como China, la India o Brasil está provocando cambios importantes en el escenario de las relaciones internacionales. Los países en desarrollo exigen una revisión profunda de las normas que regulan los intercambios comerciales en el mundo.
En palabras de Pascal Lamy, director general de la OMC, “se pide a los países desarrollados que reduzcan las subvenciones a la agricultura y abran sus mercados a las exportaciones de otros países, y a algunos países en desarrollo que reduzcan sus aranceles de importación sobre los productos industriales procedentes de los países desarrollados y de otros países en desarrollo”. Pero la defensa a ultranza de los intereses nacionales ha dado al traste con las negociaciones. Desde el revés de julio, los protagonistas están intentando reanudar esta Ronda. La Unión Europea se ha comprometido a alcanzar los objetivos sugeridos por el G-20 (ver glosario) de recortar a la mitad los aranceles para los productos agrícolas. Este compromiso es asumido por España. Íñigo Febrel, subdirector general de Política Comercial de la UE en el Ministerio de Industria, Turismo y Comercio considera que las diferencias no son tan grandes como parece. “Es una cuestión de voluntad política”, señala. De todas formas, la Ronda no se reanudará hasta que EEUU lleve a cabo modificaciones en su política agrícola, para reducir las subvenciones a sus agricultores. Y esto, si es que sucede, no será hasta la primavera de 2007.
La negociación multilateral es la fórmula preferida por el comisario europeo de Comercio, Peter Mandelson. A su juicio, las negociaciones en el seno de la OMC suponen “una oportunidad única para multiplicar la apertura de mercados, más de lo que ofrecen los acuerdos bilaterales, ya que solo esta vía hace posible el refuerzo de las reglas internacionales y la reestructuración, de forma equilibrada, de las políticas agrícolas”. No obstante, en los últimos años, se ha producido una tendencia al bilateralismo. De hecho, para algunos expertos, la combinación multilateralismo-bilateralismo ha sido bastante positiva desde el punto de vista comercial y es muy probable continúe en el futuro.
|
|
||
Sectores descontentos |
||
Las primeras quejas al respecto surgieron por parte de la industria textil. Hasta 2005 no se le aplicaron plenamente las reglas de libertad de comercio, pero desde entonces, el incremento de las importaciones de textiles procedentes de varios países, y muy en especial de China, no ha cesado. La industria textil exige reciprocidad comercial. En palabras de Víctor Fabregat, director del Centro de Información Textil y de la Confección “no puede ser que países con un gran potencial textil mantengan sus fronteras cerradas mientras se benefician de la apertura del mercado europeo”. A esta reivindicación se han sumado otros sectores industriales europeos como automoción, química, electrónica, papel o metales no ferrosos. Para afrontar la competencia de economías emergentes, los países desarrollados deben replantearse qué tipo de productos quieren exportar. En los productos de bajo valor es donde va a ser imposible competir con países donde los costes laborales son muy inferiores a los europeos. Sin embargo, pueden ofrecer calidad, innovación, diseño, marca, rapidez de suministro, etc.
Y, aunque se espera que el comercio mundial crezca en un 7% durante este año, hay nubarrones en el horizonte que pueden dar al traste con las previsiones. Algunas de las grandes incertidumbres son el precio del petróleo, las tendencias proteccionistas de algunos países y el posible fracaso definitivo de la Ronda de Doha:
(La información presentada se ha extraído de un artículo elaborado por Celia Hernando Benito en el marco del curso de formación para becarios en periodismo especializado en internacionalización de la economía española del ICEX 2006-2007 y se puede consultar, en su versión íntegra, en la edición en papel de El Exportador.)
El comercio mundial en 2005 y perspectivas para 2006 Perspectiva de la economía mundial
|
![]() |
![]() |