TURQUÍA
Camino a Europa  


El que fuera en el siglo XIX el “enfermo de Europa” muestra síntomas de buena salud: un notable y sostenido crecimiento económico acompañado de un profundo proceso de reformas para tratar de cumplir el sueño de ingresar en la UE. España es ya un firme proveedor de Turquía, pero es tiempo de aprovechar las oportunidades de inversión que ofrece el país.

Contemplar en Estambul el tráfico incesante, 300.000 vehículos diarios, sobre los dos impresionantes puentes que salvan el Estrecho del Bósforo y conectan Europa y Asia es un espectáculo que la retina del viajero no olvida fácilmente.

La propia Turquía está empeñada en estrechar los puentes que la unen con el Viejo Continente, y desde hace cinco décadas reclama ser miembro de la Unión Europea (UE). En la frenética madrugada del 4 de octubre de 2005, la UE accedía por fin a iniciar de forma oficial las negociaciones para su incorporación.

Los frutos no se hicieron esperar y ese mismo año el país euroasiático recibió 9.700 millones de dólares de inversión foránea.

Sin embargo, en los últimos meses se han acrecentado las incertidumbres que pesan sobre el sueño europeo de Turquía. A la crisis interna que atraviesa la propia UE se unen críticas por un cierto parón en el proceso de reformas emprendido por el país. La condición sine qua non de la apertura de los puertos turcos a Chipre es una cuestión difícil de aceptar para Turquía.

Crecimiento sostenido
El país, que en 2015 superará en población a Alemania, ha padecido cíclicamente grandes terremotos también en el terreno económico. El último se produjo en 2001 y obligó a Ankara a recurrir al FMI, bajo cuyo auspicio se desarrolló un estricto programa de ajuste que parece haber blindado mejor al país ante nuevas sacudidas:

  • El sistema bancario ha experimentado una profunda reestructuración.
  • Se ha aprobado la reforma de la seguridad social y se ha avanzado en la consolidación fiscal.
  • La inflación, que durante la crisis alcanzó el 68%, se redujo por fin el año pasado a una cifra de un solo dígito, 7,7%.
  • Y el déficit público ha pasado del 16% al 2% y la deuda pública del 90% al 68% del PIB.

El país presenta hoy un cuadro macroeconómico mucho más robusto: Turquía era en 2005 la decimonovena economía mundial, y tercera del Mediterráneo después de Italia y España.

Para comprender la magnitud del mercado turco hay que tener en cuenta, además, que de la contabilidad nacional escapa un 50% de la actividad, atribuible a la economía sumergida.

Además, Turquía tiene una base industrial amplia y diversificada, y cada vez mira más al exterior: su apertura comercial ha pasado del 39% del PIB en 2000 al 51% del año pasado. “Para las empresas del sector de la automoción o electrodomésticos, Turquía, con Polonia, constituye la mayor plataforma fabril de toda Europa, por lo que conviene estar en este mercado”, afirma Eneko Gorostidi, coordinador general de la filial turca de la empresa vasca Copreci.

Por supuesto, pese a la salud general de la economía turca, persisten ciertos achaques:

  • Un alto índice de paro.
  • Un creciente déficit por cuenta corriente.
  • Y grandes desigualdades regionales.

A esto hay que sumar la situación interna del país que tiene que afrontar la elección del nuevo Presidente de la República el próximo mayo y unos comicios generales previstos para noviembre de 2007.

Los analistas reconocen que el fuerte crecimiento económico registrado en el primer semestre (7%) se ralentizará en el segundo, aunque se espera superar el objetivo fijado para este año, un 5%.

¿Por qué ir a Turquía?
“Es un país que continúa occidentalizándose y que tiene que generar un crecimiento enorme de su demanda interna”, opina César Postigo, directivo del Grupo Miralbueno.

La situación geográfica de Turquía es una de sus grandes bazas: puede ser un punto de partida inigualable para negocios con algunas ex repúblicas soviéticas y países de Oriente Medio.

Además, el desarrollo económico de Turquía le obliga a una continua importación de bienes intermedios, de equipo y tecnología, que se compensan en parte con la creciente exportación de manufacturas de sectores más tradicionales como siderurgia, textil, automoción, agroindustria y bienes de consumo. Sin embargo, el saldo de la balanza comercial le sigue siendo muy desfavorable.

La renta per cápita de Turquía representa el 31% de la media de los Veinticinco, pero está muy desigualmente repartida, lo que significa también un campo para los productos de importación de gama media y especialmente alta.

Hay que tener en cuenta que la población turca es joven, y que sus gustos se han ido adaptando a las modas occidentales.

Sin duda, los exportadores españoles han debido de tomar buena nota de todas estas ventajas a tenor de los resultados, ya que Turquía es el noveno cliente de nuestro país y el segundo fuera de la Unión Europea, tras EEUU. La balanza comercial bilateral prácticamente se ha equilibrado.

El futuro, la inversión
Y es que, como advierte el consejero de la Oficina Económica y Comercial de la Embajada de España (Ofecomes) en Ankara, Juan Martínez Moreno, “la clave de la batalla por el mercado turco estará en los próximos años en la inversión”.

Es esa precisamente la asignatura pendiente de la actividad española en Turquía, aunque hay que enmarcarla en un contexto tradicional de atonía del país euroasiático en atracción de inversiones.

No obstante, el Gobierno turco parece decidido a impulsar la inversión extranjera directa:

  • Ha reducido el impuesto de sociedades en un 10%.
  • Ha aprobado el marco regulador que permitirá desarrollar una agencia estatal y organismos regionales de promoción de inversiones.
  • Desde hace unos meses ofrece el portal Invest in Turkey.
  • En los últimos años ha alentado un ambicioso programa de privatizaciones.
  • Ha mejorado sustancialmente el marco legal y desde 2003 las inversiones extranjeras tienen la misma consideración que las domésticas.

Pero, recuerda Kamil Yilmaz, profesor de Economía de la Universidad Koç, que “su implementación no funciona correctamente, el sistema es lento y eso puede llegar a desanimar al inversor”. Para Gorostidi, “lo más importante es encontrar a alguien que pueda tocar y abrir las puertas correctas; alguien de confianza y con experiencia que no te ponga la mano en la cartera y que te ayude a evitar sorpresas desagradables, porque este es un país complicado”.

Y César Postigo recomienda “recurrir a una consultora que pueda asesorar a todos los niveles y, sobre todo, valorar muy bien los costes y los retornos de la inversión, porque al final se presentan muchos más costes de lo que puede parecer en un primer momento. Y tener paciencia”.

La inversión española
Las relaciones entre España y Turquía atraviesan un gran momento. En 1998 y 2004 se firmaron sendos Acuerdos de Cooperación Económica y Financiera, a los que hay que añadir uno más aprobado el pasado mes de julio. Hay en vigor un Acuerdo de Protección Recíproca de Inversiones y desde 2004 otro para evitar la doble imposición, además de tratados de cooperación en turismo y desarrollo de pymes, entre otros
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Y aunque España casi triplicó su cifra de inversión en Turquía el año pasado, 56 millones de euros siguen dejando mucho campo de acción para nuestro tejido empresarial.

“A las compañías españolas les da cierto reparo el propio país. Sigue pesando sobre Turquía la espada de Damocles de su imagen de inestabilidad, ya que todavía no se sabe si logrará ser un país de la órbita de la UE o si se quedará al margen”, aventura Gorostidi.

Pero incluso en caso de fracaso, el proceso de convergencia es imparable y España tiene que darse prisa para aprovechar este proceso. Todavía no es tarde, a juicio de José Antonio García, fundador de la consultora SPTR, “en Turquía se piensa que las empresas alemanas y francesas juegan en primera división, y las españolas en segunda. Ahora es el momento de estas últimas”.

Consciente de ello, el Ministerio de Industria, Turismo y Comercio estudia la posibilidad de diseñar para Turquía un Plan Integral de Desarrollo de Mercado (PIDM), como los ya lanzados para otros mercados considerados prioritarios como China, Estados Unidos, la India, Brasil o Rusia, entre otros.

Con pie firme

  • Ficosa
    “Una mano de obra de primerísimo nivel en cuanto a cualificación y profesionalidad. No es tan barata como en la India o China, pero tiene una eficiencia elevada. Y Turquía está a cinco días de transporte en camión del centro de Europa” son las principales ventajas del país para José Luis del Rey, director de la filial turca de la compañía.

  • Copreci
    Eneko Gorostidi destaca la importancia del mercado turco en el sector de los electrodomésticos. “Es un país que cada día adquiere un peso mayor en Europa, y no solo por la producción local del sector, sino por los fabricantes centroeuropeos que se han ido desplazando a Turquía buscando plataformas productivas más baratas.”

  • OHL
    “Proyectos como este, con un alto componente de tecnología española suponen un escaparate de la capacidad productiva de España que puede abrir las puertas a una mayor demanda de tecnología española” explica Francisco Mallol, representante legal de OHL en Turquía, refiriéndose al proyecto que permitirá conectar Ankara y Estambul mediante una línea ferroviaria de alta velocidad en la que participa la empresa española.

  • Cala Cap Salou
    El Hotel MIM de Estambul tendrá pronto una cafetería dedicada a Gaudí, y gran parte de sus habitaciones han sido modernizadas a un ritmo vertiginoso. La responsable de estos cambios es la empresa familiar Cala Cap Salou, que compró este hotel en mayo del año pasado

  • Para Lurdes Riera, coordinadora general del hotel, han sido imprescindibles los servicios de asesores fiscales y abogados.

  • Banco Sabadell
    Acaba de abrir una oficina de representación en Estambul, convirtiéndose en la primera entidad bancaria española con presencia en Turquía. “Estamos aquí porque nuestros clientes, las empresas que tienen una actividad exportadora o internacional, están aquí”, explica el responsable de la oficina, Vicente Balbín.

En la edición en papel de El Exportador se ofrece una relación de los sectores de actividad que las oficinas económicas y comerciales de las embajadas de España en Ankara y Estambul consideran más interesantes para las empresas españolas.

Documentación
Country Report: Turkey
The Economist Intelligence Unit (EIU), julio 2006, 44 págs.; en inglés.

Country Profile: Turkey
The Economist Intelligence Unit (EIU), 2006, 81 págs.; en inglés.

Informe Económico y Comercial de Turquía
Oficina Económica y Comercial de la Embajada de España en Ankara, agosto 2006, 27 págs.

Guía-País: Turquía
Oficina Económica y Comercial de la Embajada de España en Ankara, junio 2006, 71 págs.

Cincuenta preguntas para entender el mercado turco
Oficina Económica y Comercial de la Embajada de España en Estambul, noviembre 2005, 42 págs.