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La importancia de lo pequeño |
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La subcontratación implica que una empresa externaliza un proceso o la fabricación de parte de su producto final a otra empresa. Según un informe (ver Documentación) del Consejo Superior de Cámaras de Comercio (CSC) sobre la subcontratación industrial, esta actividad supone el 12% de la producción industrial de España, con unas ventas de 40.000 millones de euros, que implica a 19.000 pymes, ocupa a más de 250.000 trabajadores y engloba a sectores tan variados como la fundición, la mecanización, los recubrimientos y tratamientos superficiales, el plástico, el caucho, la electricidad y la electrónica. “La subcontratación surge para que las empresas sean más competitivas. En automoción, los fabricantes hacían todas las piezas, pero con el aumento de la competencia se vieron forzados a bajar los precios y ya no era viable asumir todo el proceso. Lo que hicieron fue descomponer la cadena de producción. Así se pasa al subcontratista la presión”, explica Carlos Díaz-Huder, director de Comercio Exterior del CSC.
Con respecto a su localización, estos clientes se encuentran en los países industrializados. El mercado natural de España está en los países de la Unión Europea (UE). Francia es el primer destino de la industria subcontratista, seguido de Alemania, pero también se vende a Italia, Reino Unido y Suecia. Y es que, en esta actividad, la cercanía geográfica es fundamental por dos motivos.
Sin embargo, los países clientes son también nuestros principales competidores. Además la sombra de los países de Europa Central y del Este comienza a extenderse. Los nuevos socios de la UE cuentan con tradición industrial que les permite desarrollar esta actividad con una calidad cada vez más cercana a la española y lo hacen con unos costes laborales menores. Otro foco novedoso de competencia que ha surgido está en Asia. Muchos grandes fabricantes están invirtiendo para situar sus plantas en China o van a buscar las piezas más sencillas allí, puesto que son más baratas y los chinos tienen tecnología suficiente para fabricarlas. No obstante, la amenaza de los competidores se puede convertir en una oportunidad. El modo que se recomienda es la multilocalización. Una opción que consiste en seguir al contratista allí donde se instale. Para Aitor Guerra, director de la Asociación Española de Exportadores de Fundición (FUNDIGEX), “el futuro está en ofrecer calidad en el producto y en el servicio. El subcontratista debe colaborar con el contratista en el proceso de creación del diseño de la pieza”. Para mantener la competitividad, también se recomienda hacer inversión en investigación y desarrollo. Una de cada tres empresas subcontratistas hace I+D (ver El Exportador Digital nº 84) y la inversión es mayor cuanto más implicada está la empresa en el diseño de la pieza. Otro de los aspectos más citados para mantener la competitividad dentro de esta actividad es la necesidad de especialización, sobre todo en piezas complejas, de mayor valor añadido, y la calidad del servicio posventa.
Desde las Cámaras de Comercio se intenta promover la creación de consorcios entre empresas relacionadas. “La subcontratación va por subconjuntos superiores de piezas. Se quieren fomentar los consorcios para crear subconjuntos de piezas que permitan llegar a un cliente del nivel superior”, afirma Díaz-Huder. No obstante, crear un consorcio no es fácil ni barato. “Es difícil que haya acuerdos entre empresas subcontratistas, porque son de ámbito muy reducido y muy técnico. Además, tiene un alto coste financiero en horas de consultoría”, explica Ignacio Jiménez, coordinador de subcontratación industrial del CSC.
A esto hay que añadir el incremento en el precio de las materias primas. El del acero se ha incrementado en más de un 60% en dos años y esta situación ha tensado la cuerda con los clientes. Por eso, las empresas han tomado medidas. “Somos reacios a firmar contratos a largo plazo, pero si se firman se deja abierto el coste del material. Si sube más de un 10%, se revisan los contratos”, señala Jordi Garriga, director comercial de la empresa Sinard. En cualquier caso, el problema de las materias primas ha puesto más de manifiesto la cuestión de la competitividad por el precio. La clave es la diferenciación por la calidad.
Por este motivo, el CSC y el Instituto Español de Comercio Exterior (ICEX) han promovido el Plan Sectorial de Subcontratación Industrial. Este plan tiene como objetivos:
Coriseo González-Izquierdo, directora de la división de Productos Industriales y Tecnología del ICEX, lo resume: “Nuestro objetivo es doble: que se ayude a los sectores más maduros, como automoción y electrodomésticos, y al mismo tiempo hacer hincapié en los sectores nuevos o los que incorporan un mayor contenido tecnológico”. El ICEX utiliza mecanismos de apoyo financiero, pero siempre cofinanciados por el sector privado. El destino de estos fondos es, básicamente, la promoción comercial que se articula en varias líneas:
Con respecto a la financiación específica hacia las empresas, ésta se articula a través de la cooperación interempresarial y cuenta con dos líneas de apoyo:
Por último, el plan incluye acciones de información, principalmente en Internet. Desde 2004 está en funcionamiento el portal de subcontratación http://www.subcont.com, en el que los contratistas pueden encontrar una amplia oferta de empresas subcontratistas españolas. Las bolsas de subcontratación funcionan desde hace diez años, participando en las ferias industriales, pero sobre todo actuando como intermediarios entre contratistas y subcontratistas. Aunque no son el único medio de promoción. Las empresas afirman que su acción más habitual es la visita personal a los clientes. Pero previamente conviene hacer contactos en las ferias:
Además, existen siempre las alternativas de las misiones, más baratas y que no obligan a desplazar tanto personal como una feria. Una vez conocido el subcontratista, el marketing relacional también funciona, como remarca Aitor Guerra: “Cuando suministras a un contratista, va a hablar muy bien de ti en todas partes”. Son pequeñas partes invisibles, nadie conoce a los fabricantes, pero además de ocupar una parte importante de la economía española, no se debe olvidar que los coches y las lavadoras incorporan estas piezas. Quítelas, a ver qué pasa.
Multilocalización productiva y competitividad. Estudio para la industria subcontratista española tras la ampliación europea
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