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¡Sí, quiero! |
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De hecho, ya existen compañías españolas presentes en México. Entre ellas, destacan Rosa Clará y Pronovias, además de los diseños de Edbe, Franc Sarabia, Hanníbal Laguna, Model Novias y Patricia Avendaño. En Rosa Clará lo tuvieron claro desde el principio. Muchas mexicanas acudían a sus tiendas de España para comprar su vestido de novia, y vieron la oportunidad de hacer negocio en México: “Les damos la facilidad de encontrar el mismo producto en su propio país. Es mucho más cómodo y permite ofrecer un servicio al 100%, con todas las pruebas que se tienen que realizar”, cuenta Rosa Clará, directora general de la firma. Pero, ¿qué tienen los vestidos de novia españoles que gustan tanto a las mexicanas? “En términos generales, el producto español es percibido como de alta calidad y diseño”, se apunta desde la Oficina Económica y Comercial de la Embajada de España (Ofecomes) en México DF. Apenas existen en México firmas nacionales que hagan sombra a los trajes de novias españoles. Así lo hizo Rosa Clará, que ha firmado un contrato de exclusividad con Palacio de Hierro, unos grandes almacenes que ya habían apostado anteriormente por diseños españoles. El resultado son dos tiendas, inauguradas en 2004, y la próxima apertura de otras cinco en la capital mexicana, además de la inauguración de su tercer establecimiento en Monterrey. Pero también Ángela V. Arizmendi propone otra alternativa para empezar en México: “Establecerse directamente en un punto estratégico y ampliar mercado en el interior de la república, una zona que anda un poco escasa de buena calidad”. En cuanto a las ferias, como vía de introducción, la Ofecomes puntualiza que se dirigen al consumidor final: “Los importadores y distribuidores de trajes de novia suelen asistir a las principales ferias europeas para, en función de las tendencias de cada temporada, hacer sus pedidos”. Ésta es la forma más común de penetración en el mercado.
Además de la competencia desleal, las compañías españolas de moda nupcial pueden encontrase con sus competidores más leales, unos rivales que proceden, sobre todo, de más allá de las fronteras mexicanas:
En general, las novias mexicanas prefieren el estilo clásico, aunque no por ello no han comenzado a atreverse con diseños más innovadores. Las bodas se concentran en dos estaciones del año: primavera, entre marzo y mayo, y otoño, entre septiembre y diciembre. En los últimos años se está generalizando la celebración del gran evento en jardines, playas y en Cuernavaca, ciudad de vacaciones de la clase acomodada de la capital. Esta tendencia influye a la hora de elegir el vestido.
También hay que tener en cuenta que el precio no es un factor determinante en el acto de compra, dado el segmento de sociedad mexicana al que se dirige la confección nupcial española. Más importantes son el estilo, la marca y la calidad. Para Rosa Clará, “el canal de distribución es muy selectivo: o estás arriba o abajo. No existe un segmento medio como en España”. Desde la Ofecomes se señala que “los corners o espacios propios en grandes almacenes, las franquicias y las boutiques especializadas constituyen las principales vías de distribución y comercialización”. Dada la importancia de la marca y del diseño, la publicidad es importante para promocionar la marca. “Existen páginas web donde se guía a los novios, mes a mes, sobre cada detalle que deben solucionar de cara a su boda”, se apunta desde la Ofecomes: “Estos portales han proliferado de forma muy rápida en México y pueden ser un medio interesante de publicidad”. Aunque el darse a conocer es fundamental, el producto nupcial español cuenta con la ventaja de que es percibido como de alta calidad y diseño. Toda una oportunidad para los empresarios de moda nupcial española.
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