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PRIMEROS PASOS... FORMASTUR
Aventuras con contenido | 1 | 2 |


Dicen los asturianos que la sidra, una vez que pasa el puerto de Pajares, ya no sabe igual. Con todas las reservas que pudiéramos tener respecto a la veracidad de tal afirmación, lo que sí queda claro es que el paso montañoso que hace de frontera entre el Principado y la meseta tiene un enorme peso simbólico para los habitantes de la región. Una vez traspasada la línea  ya da igual adónde te dirijas, sea Valladolid, Sevilla, São Paulo o La Habana. El paso difícil, vendrían a decir, está dado. Lo siguiente sería sólo rodar montaña abajo.

Luis Valdés

Quizá esta manera asturiana de considerar el mundo más allá de los Picos de Europa ha influido en la actitud de la compañía ovetense Formastur, que desde 1992 diseña y ofrece servicios de formación adaptados a las necesidades de las empresas. Una vez que iniciaron su andadura fuera de la región con la apertura de sedes en diversos lugares de España, el paso al exterior ya era cuestión de tiempo, pese a tratarse de un sector muy complicado para la exportación.

Esta idea de negocio, que como nos explica el director de la compañía, Luis Valdés, “es algo que ahora parece muy normal pero que hace 13 años no lo era tanto, ya que el concepto de formación a la carta era bastante desconocido. Había cursos especializados, pero que no se ajustaban a las necesidades y demandas de las empresas”. Con el tiempo, Formastur ha ido añadiendo servicios a esa noción de formación a la carta y no ha cejado en su empeño por adaptarse a un mercado tan difícil y cambiante como puede ser el de servicios. Y lo ha hecho con un éxito más que aceptable a tenor de las cifras de facturación con las que la empresa cerró el ejercicio pasado, franqueando la barrera de los 6.200.000 euros, “mil millones de las antiguas pesetas”, una cantidad que no está nada mal para una pyme.

A lo largo de los años han desarrollado sus propios productos y metodologías educativas y en la actualidad cuentan con un fondo editorial de más de 80 cursos que abarcan desde temas de gestión o integración de sistemas hasta asuntos relacionados con producción y mantenimiento. Sus materiales didácticos, que cubren gran parte de  de las necesidades formativas de las empresas, se elaboran y producen en la sede central de la compañía y posteriormente se distribuyen a través de las diversas empresas que forman parte del grupo o vía distribuidores. Otras fuentes de negocio que han desarrollado han sido la consultoría en temas de medio ambiente y seguridad laboral, así como en asuntos relacionados con los recursos humanos.

Vocación exterior
De forma paralela a esa adaptación incansable a las tendencias del mercado, Formastur no ha cejado en su empeño de abrirse a nuevos mercados, primero más allá de Asturias un poco más tarde lanzarse al extranjero. Luis Valdés nos explica en la sede central de la compañía, en Oviedo, esta vocación viajera: “Desde el mismo momento de su constitución, a principios de los noventa, ya existía en Formastur esa intención de salir del mercado regional. Lo vimos claro, de tal manera que a finales de 1993 abrimos nuestra primera sede en Valladolid,  inaugurando una política que nos ha llevado en la actualidad a tener ocho sociedades repartidas por todo el mercado nacional, que se agrupan bajo el nombre de Formagrupo. Luego, en 1995 pensamos que si salíamos de Asturias, porque no hacerlo de España”. Dicho y hecho, pues en la actualidad comercializan su material didáctico en Argentina, Cuba, Brasil y la República Dominicana y están preparando cuidadosamente el asalto al mercado estadounidense.

Con unos directivos sin miedo a la frontera psicológica de los Picos de Europa, la creación del programa PIPE fue una grata noticia para ellos. Se convirtieron en una de las primeras empresas asturianas en participar del mismo y, de la mano de su asesor, comenzaron a trabajar en un plan de negocio que les permitiera centrar sus esfuerzos en las áreas y en los mercados donde mejor se adaptaran sus líneas de trabajo. El análisis pormenorizado les llevó a considerar que la formación a distancia y la consultoría en la gestión de la calidad y recursos humanos eran las líneas de negocio más adecuadas para abordar el mercado exterior. Y en cuanto a destinos, fueron los países latinoamericanos integrados en el MERCOSUR los que más oportunidades ofrecían, particularmente aquellos que contaban con un mínimo de tecnología y en los que existía cierta logística que permitiera acercar el producto a los clientes finales, las empresas. También consideraron que Brasil ofrecía un nicho importante de mercado, debido a que el español se estaba potenciando como segundo idioma.

El programa, según cuenta Luis Valdés, ha sido todo un éxito para la empresa: “Nosotros le sacamos mucho partido al PIPE, ya que, por ejemplo, nos permitió elaborar folletos en inglés, contar con una persona encargada de dar continuidad a los proyectos de internacionalización, y que posteriormente se mantuvo en la organización. No nos abrieron los ojos para salir al exterior, pues ya los habíamos abierto antes, pero de alguna manera nos dieron la estructura y  la metodología para hacerlo, marcándonos las pautas. Nos sirvió para organizarnos. Como proyecto, el PIPE me parece estupendo”.

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