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Ropa con alma |
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El gerente de la compañía desde hace dos años y medio, y amigo de sus fundadores, Juan Itarte, asegura que han ido "creando marca poco a poco". Pero al espectador le da la sensación de que el magnetoscopio que proyecta su historia pulsa la reproducción rápida desde que, hace ocho años, Víctor y Xabi compraron un local en la calle Mari de San Sebastián en el que serigrafiaban y vendían flores surferas sobre algodón de colores. Así establecidos, con una red comercial dirigida a las olas cantábricas, Madrid y Barcelona, el negocio se fue desarrollando hasta las 10.000 referencias de su colección actual, que incluye todo tipo de prendas, complementos, ropa interior, de niño y de bebé. Hoy son mucho más que margaritas y surf. Conscientes de que "la mochila del surf aún la cargamos en el mercado nacional", la conquista de otros mercados se hace ya desde una nueva línea de diseños. "Ahora hacemos moda, pura moda. Somos incluso clásicos en nuestro planteamiento de la moda urbana, quizás influidos por el carácter burgués de San Sebastián", explica Juan Itarte.
Detrás de cada prenda, hay una historia. "Todo tiene un porqué y un significado, una pequeña historia que asociamos a la prenda en el catálogo y que transmitimos a nuestros clientes", comenta Juan Itarte. Les inspiran sus raíces junto a la verde costa cantábrica, el arte local de Chillida, Oteiza, "incluso Luis Mariano y, sobre todo, Blami, un artista amigo nuestro que trabaja con nosotros y expone internacionalmente". Para Juan Itarte, "ser amigos, tener una historia fuerte e involucrarnos personalmente son la fuerza y el peligro de nuestra empresa". En la exportación, ha sido más lo primero que lo segundo. El mundo se ha entregado a las pequeñas historias de sus prendas, se ha contagiado del espíritu de su ropa con alma. Juan Itarte asegura que la ilusión de ver crecer su negocio les dota de la ilusión necesaria para reponerse de los golpes y sonríe al definir su estrategia de internacionalización: "sin complejos".
"Una de las primeras cosas que hice al empezar a trabajar en Loreak fue ponerme en contacto con los responsables del PIPE". Juan Itarte considera que el programa les ayudó más en el cómo que en el qué. "Nosotros ya sabíamos a qué países podíamos ir. Nuestro mercado es reducido y conocemos bien a los distribuidores, ya que nosotros mismos representamos a otras marcas del sector y acudimos a ferias. El PIPE nos ayudó en cómo atacar los mercados internacionales y, especialmente, en la resolución de cuestiones formales como contratos, seguros, riesgos, etc.". Bélgica y Países Bajos fueron mercados claros desde el principio, y el éxito logrado desde que empezaran a vender allí a finales de 2002 lo ha confirmado. En estos países y en Alemania han optado por la fórmula del distribuidor, mientras que para Italia, Austria, pequeñas ventas en Suecia, y para atender el mercado japonés han preferido la figura del agente representante. "La ayuda del PIPE también fue importante para decidirnos por distribuidores o representantes, pero luego siempre es el mercado el que te pone en tu sitio, sobre todo si eres una marca nueva y con pocos recursos", indica Juan Itarte. A la hora de valorar el programa del ICEX, el gerente de Loreak Mendian insiste en que le ha sido de gran ayuda "para estructurar mi cabeza. Se te presentan muchas opciones que tienes que analizar, y el PIPE nos ha capacitado para identificar los pasos y saber cómo concretar los acuerdos, como por ejemplo en el caso de la joint-venture australiana. Hemos ganado en técnicas y conocimientos". Pero Juan Itarte también considera que el PIPE no se adecúa a necesidades tan concretas como las suyas. "En lo referente a estudios de mercado no se adapta lo suficiente a la realidad de la pequeña empresa. Los estudios de mercado sobre moda están dirigidos a empresas más grandes. Nosotros estamos en un pequeño subsector del mundo textil para el que no se facilitan herramientas adecuadas". Otras dificultades más prácticas tratan de solucionarlas sin dejar se ser fieles a la esencia que les acompaña desde sus inicios. "En Japón tenemos un problema de tallaje, mientras que en los países del norte de Europa nos piden más jerseys y chaquetas en la colección de verano: son cosas que iremos atajando según tengamos más capacidad. Pero si lo que nos piden es una falda más corta o en un color diferente, atenderemos esa demanda siempre y cuando no suponga hacer algo que no nos guste ". Para conocer las preferencias por países y preparar sus ventas al exterior, estos amigos guipuzcoanos introducen a su red comercial en el mundo Loreak. "Hacemos las colecciones y traemos a los agentes hasta Irún para presentárselas, pieza por pieza y explicando su historia. De todo esto recibimos un feedback sobre el que a veces podemos rectificar antes de entregar al cliente. Otras veces esperamos a ver si ha gustado la colección, qué han trasmitido los clientes, y todo eso lo recogemos y analizamos de cara a la temporada siguiente". Hasta aquí la cara más profesional, pero en Loreak Mendian también se implican personalmente con sus agentes y distribuidores. "Cuando vienen a vernos, les explicamos cómo somos y cómo vivimos. Les llevamos a sidrerías, a comer chuletas o a hacer surf", cuenta Juan Itarte. Y la historia de un grupo de gente joven, normal, fiel a sus raíces en una ciudad del norte de España que cautiva más allá de nuestras fronteras. "En lugares como Australia les parece muy exótico que no seamos una típica marca de moda francesa, italiana, estadounidense o local, ni fabriquemos en China. Somos algo diferente, y ésa es nuestra tarjeta de presentación". IRIA GONZÁLEZ PANIZO
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