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Ésta es una de esas historias que empiezan por casualidad. El destino esperaba a un par de amigos a la vuelta de la esquina, con forma de margarita. Hace ya casi una década, dos amigos, Víctor Serna y Xabier Ciriquiain, completaban una de sus conocidas fiestas en San Sebastián con unas camisetas hechas para la ocasión. Víctor, ingeniero industrial de profesión y pinchadiscos y surfista de afición, plasmó sobre el algodón una margarita de trazos gruesos acompañada de las palabras Loreak Mendian, flores en el monte. Su diseño gustó tanto que él y Xabi, licenciado en Empresariales y otro amante del surf, pensaron en vender en tiendas de su zona. La vida les ponía por delante la oportunidad de hacer algo para lo que no se habían preparado académicamente, pero que les llenaba y les ilusionaba de verdad.
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Juan
Itarte en
la tienda de San Sebastián |
El gerente de
la compañía desde hace dos años y medio, y
amigo de sus fundadores, Juan Itarte, asegura que han ido "creando
marca poco a poco". Pero al espectador le da la sensación
de que el magnetoscopio que proyecta su historia pulsa la reproducción
rápida desde que, hace ocho años, Víctor y
Xabi compraron un local en la calle Mari de San Sebastián
en el que serigrafiaban y vendían flores surferas sobre algodón
de colores. Así establecidos, con una red comercial dirigida
a las olas cantábricas, Madrid y Barcelona, el negocio se
fue desarrollando hasta las 10.000 referencias de su colección
actual, que incluye todo tipo de prendas, complementos, ropa interior,
de niño y de bebé.
Hoy son mucho
más que margaritas y surf. Conscientes de que "la mochila
del surf aún la cargamos en el mercado nacional", la
conquista de otros mercados se hace ya desde una nueva línea
de diseños. "Ahora hacemos moda, pura moda. Somos incluso
clásicos en nuestro planteamiento de la moda urbana, quizás
influidos por el carácter burgués de San Sebastián",
explica Juan Itarte.
El mundo Loreak
Conectarse
a la web de la compañía es comprender lo que ellos
llaman "el mundo Loreak". Es el álbum fotográfico
de un grupo de jóvenes amigos que diseñan no sólo
el producto sino todo lo relacionado con su imagen de marca.
Detrás
de cada prenda, hay una historia. "Todo tiene un porqué
y un significado, una pequeña historia que asociamos a la
prenda en el catálogo y que transmitimos a nuestros clientes",
comenta Juan Itarte. Les inspiran sus raíces junto a la verde
costa cantábrica, el arte local de Chillida, Oteiza, "incluso
Luis Mariano y, sobre todo, Blami, un artista amigo nuestro que
trabaja con nosotros y expone internacionalmente".
Para Juan Itarte,
"ser amigos, tener una historia fuerte e involucrarnos personalmente
son la fuerza y el peligro de nuestra empresa". En la exportación,
ha sido más lo primero que lo segundo. El mundo se ha entregado
a las pequeñas historias de sus prendas, se ha contagiado
del espíritu de su ropa con alma. Juan Itarte asegura que
la ilusión de ver crecer su negocio les dota de la ilusión
necesaria para reponerse de los golpes y sonríe al definir
su estrategia de internacionalización: "sin complejos".
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