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Paso franco al báltico |
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Desde entonces, el país ha realizado un enorme esfuerzo de modernización, tanto política como económica, con el fin de conseguir dos objetivos bien definidos desde el principio:
Subsisten, sin embargo, tres problemas que pueden condicionar la favorable evolución del país.
Los elevados aumentos del PIB han venido acompañados de uno de los niveles más altos de inversión entre los países candidatos. El motor de este desarrollo se centra en el sector de los servicios, que alcanza ya a más del 70% de su sistema productivo. Pero no todo es positivo: además del elevado déficit público mencionado, persiste, también, un elevado déficit por cuenta corriente (el 8,5% en 2002), si bien es cierto que las inversiones extranjeras directas cubren el 60% de dicho déficit, lo que permite a la economía letona mantener una deuda externa en unos límites más que razonables. A pesar de su significativo crecimiento económico, Letonia presenta una elevada tasa de desempleo, alrededor del 8,5%, lo que deja entrever la existencia de un paro de carácter estructural. Igual que sus vecinos bálticos, Letonia es un país pequeño condicionado, en gran medida, por los ciclos económicos de su entorno así como los de EE UU. Esto provoca que su gran dependencia del exterior sea difícil de paliar en la práctica.
Esta desviación va con frecuencia asociada a fuertes inversiones de estos países en Letonia. El volumen de intercambios con la zona UE se ha incrementado de manera sustancial. Mientras que en 1991 las exportaciones letonas a Europa quedaban reducidas a un 21% del total de sus ventas al exterior, el pasado año superaron el 60%, mientras las compras a la UE alcanzaron el 52,9% del total, también en 2002.
Cuando se reduce en la UE la demanda de productos letones, se recupera en cierta medida, y por razones de proximidad geográfica, cultural, etc., el comercio con los antiguos vecinos dentro de su zona de influencia. El efecto sustitución juega también en sentido contrario, como aconteció durante la crisis de Rusia en 1998. Por otro lado, los países nórdicos, fundamentalmente, Suecia y Finlandia, están encontrando un mercado natural en los países bálticos con buena proyección hacia el futuro.
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