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Fruto
de una flor efímera |
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“Tanto el cultivo como la comercialización del azafrán tiene un componente sentimental del que resulta muy difícil desligarse. Por eso, generación tras generación, en Verdú-Cantó Saffron Spain se ha procurado profundizar en el negocio de esta planta y extender el placer de su consumo más allá de la Península Ibérica, mediante la divulgación de la gastronomía española, sobre todo de aquellos guisos en los que su aportación es fundamental para el sabor final: la paella, la fabada o el pote gallego, sin dejar de lado los nuevos platos de la cocina imaginativa mediterránea, donde es un condimento esencial”, explica su gerente Blas Herrero, quien asegura a su vez que “tal vez por ser una empresa que no está ubicada en La Mancha, su celo por el mantenimiento de su cultivo tradicional y el respeto por el peso que tiene el azafrán en la cultura gastronómica española es aún mayor que la media si cabe”. Y es que esta empresa dedicada al 100% al negocio del azafrán es una empresa alicantina, de Novelda concretamente. Si bien en la actualidad cuenta con plantaciones en La Mancha, que producen azafrán con Denominación de Origen (DO) Azafrán de La Mancha, durante muchos años se ha dedicado únicamente a comercializarlo. ¿Cómo se ha producido este paso fundamental en el devenir de Verdú-Cantó Saffron Spain? “De forma pausada pero firme, gracias a la experiencia en la selección, envasado y comercialización del azafrán, acumulada a lo largo de 113 años de vida de la compañía”.
Por aquel entonces la zona donde está ubicada Novelda era una comarca pobre, por lo que sus habitantes se veían obligados a buscarse la vida fuera de la región. Por imitación unos de otros, muchos novelderos se centraron en la comercialización de especias, persistiendo hoy en día alguno de esos incipientes negocios de entonces (ver El Exportador nº 54). La proliferación de novelderos en peregrinación a La Mancha en busca del preciado azafrán, agudiza el instinto comercial de Olegario y Antonio Verdú, los herederos del negocio emprendido por su padre, quienes toman dos importantes decisiones allá por 1920: resuelven dar un nombre comercial a su negocio, Hijos de José Verdú Cantó, y se aventuran a vender azafrán fuera de España. “La intensa actividad del puerto de Alicante les puso sobre aviso de la existencia de una creciente demanda de azafrán en otros países y posiblemente trajera a algún comerciante indio en busca de especias con las que poder suplir la insuficiente producción de su país. Lo cierto es que es en estos años cuando se establece una delegación comercial en la India, concretamente en Bombay, gracias a un acuerdo firmado con el señor Khutaw Ladha. Allí, después de un largo viaje, llegan grandes recipientes de azafrán para que el socio indio lo envase y distribuya localmente. Por otra parte, también tenemos constancia de envíos a Japón, Suecia o Canadá por esos años”, cuenta Blas Herrero. De hecho, el negocio va cogiendo una dimensión cada vez más exportadora hasta que la Guerra Civil trae consigo el cese de las actividades de la empresa, que no se reanudarán hasta 1940. Año en el que Jaime Verdú, con sólo 17 años, se pone al frente de la empresa junto a su primo Antonio Verdú Payá.
Son los años en los que la venta del colorante artificial tiene su mayor apogeo, debido al elevado precio que en la posguerra adquiere el azafrán, y uno de los primeros objetivos que se marca la empresa es dotar de personalidad al azafrán. Así nace la marca Pote y posteriormente Syren. La denominación de la primera de ellas viene determinada por las regiones donde se va a comercializar, “se eligió un nombre fácilmente reconocible allí y que se relacionase con la alimentación y con el uso del producto”, apunta Blas Herrero. Son años en los que las dificultades se tratan de solventar como buenamente se puede: “al recuperar cierta normalidad se piensa en recobrar la tradición exportadora de la empresa, pero hay muchos inconvenientes, así que, según me han contado, se opta por sacar el azafrán de forma algo irregular por Portugal y desde allí venderlo a otros países”. Anécdotas aparte, este tiempo de inactividad exterior lo aprovecha Verdú-Cantó Saffron Spain para dotarse de una marca para competir en los mercados exteriores: Syren. Y con Syren llegan las primeras iniciativas promocionales serias del producto. Se diseñan diferentes envases metálicos, cuya figura emblemática es una sirena que se está atusando sus largos cabellos dorados frente a una flor de azafrán, sostenida con su mano derecha a modo de espejo. Por su parte, la marca Pote queda representada por la vasija redonda donde se guisa la especialidad culinaria del mismo nombre. Embrionarias actividades de la mercadotecnia actual que alcanzan su culmen con la comercialización de un recipiente de latón elaborado en cuero, imitando un bolso femenino de mano. El bautizo exterior de Syren trae consigo una redefinición de la marca. “Nos damos cuenta que en los países árabes, el logo de la sirena no resultaba decoroso por temas religiosos, por lo que tras probar suerte con otras marcas de fugaz duración, optamos por eliminar la figura femenina del diseño, manteniendo el resto de los elementos florales. Por aquel entonces ya se tuvo la visión de lo importante que era mantener una imagen de marca global, identificable en los mercados exteriores”, recuerda Blas Herrero.
Son años en los que se van impulsando nuevas líneas de negocio y se sientan las bases para el desarrollo posterior de la compañía. Así, se aumenta de forma progresiva la capacidad de compra de azafrán en cosecha, asegurándose un suministro estable a todos los mercados a precios competitivos, se adquiere maquinaria especializada que permite diferentes presentaciones de envasado y se incide en el control de la calidad. Con la convicción de haber terminado una etapa, la tercera generación decide pasar el testigo, no sin antes hacer una reflexión sobre el futuro de la empresa ante la sucesión generacional. Deciden poner al frente de la empresa a un equipo directivo de profesionales, entre los que se encuentran algunos descendientes del fundador, empleados con una larga trayectoria en el seno de la compañía y personal técnico contratado para tareas específicas. El objetivo: profundizar en el proceso de modernización y expansión iniciado por ellos hasta llegar a convertir a Verdú-Cantó Saffron Spain en una firma de referencia en el mercado mundial del azafrán. Decisión que vista desde fuera puede parecer drástica y difícil de tomar, pero como asegura su gerente, “muchas veces de iniciativas osadas depende la supervivencia de una empresa familiar”. Así, la renovada dirección se mete de lleno en el diseño de un plan de desarrollo estratégico, que rompiese con la dinámica del trabajo del día a día que había imperado hasta ahora en la compañía.
Los primeros frutos ya se están recogiendo: han obtenido la certificación de la calidad ISO 9002 para la manipulación, envasado y comercialización del azafrán. Además, lideran un proyecto de investigación cooperativa europea, encuadrado dentro del marco de los Proyectos CRAFT de la UE, para el desarrollo de métodos analíticos que determinen la calidad del azafrán. “En él están implicadas una cooperativa de azafrán griega, una empresa sueca de especias, la Universidad de Castilla-La Mancha y sus homólogas en estos países, además de una decena de laboratorios analíticos europeos. El objetivo es el aislamiento semiindustrial de los compuestos responsables de las características del azafrán y la puesta a punto de métodos para la determinación de las adulteraciones que sufre el producto”, asegura Patrick de la Cueva. Fuera del ámbito de la calidad, Verdú-Cantó Saffron Spain está a punto de poner en marcha en su propia fábrica distintos métodos de envasado del azafrán, en atmósfera controlada, para una mayor conservación de sus propiedades. Esto ha sido posible gracias al análisis de su proceso de deshidratación y de su autooxidación durante su conservación y almacenamiento, desarrollado conjuntamente con la Universidad de Castilla-La Mancha. Además, llevan dos años trabajando con un fabricante español de bienes de equipo para el diseño de una máquina que empaquete de forma automática el azafrán en hebra, trabajo que hasta el momento se hace de forma manual. Y, como no podía ser de otra forma, también están desarrollando nuevos productos, tales como el jarabe de azafrán, que se puede usar como refresco mezclado con agua o leche, en la preparación de postres o como bebida tonificante combinándola con leche caliente para así aprovechar sus múltiples propiedades medicinales; y el extracto de azafrán, destinado a la industria heladera y repostera.
De esta forma, Pote, el buque insignia para el mercado español, se empieza a comercializar en Latinoamérica, orientando su distribución a los supermercados, bajo la presentación de cajas con cartillas de 5 o 100 sobres y blísteres de cápsulas, es decir pequeños envases. Syren es la que menos transformaciones soporta, ya que se sigue comercializando en los mercados de habla inglesa y en los países árabes, con el mismo patrón de consumo: latas de plástico o metálicas de 20 gramos a 1 onza (28,35 g). Y se crea Zafferania. Dirigida al canal gourmet de todo el mundo, presenta azafrán de la DO Azafrán de La Mancha. Además, bajo el distintivo Sabores de España, la línea se ha ampliado con piñones ibéricos y pimentón de La Vera. La consecuencia de esta estrategia: sus productos se venden en los almacenes Hédiard en Francia, Sainsbury en el Reino Unido, Globus en Suiza, Mitsukoshi en Japón y Carrefour en Dubai, entre otros. Europa, con Suecia, Suiza e Italia como principales mercados, seguidos por Alemania, Bélgica, Dinamarca, Francia y Reino Unido, acapara casi el 50% de las exportaciones de Verdú-Cantó Saffron Spain. Según explica su director de Marketing y Ventas, “países como Suecia, con su tradicional pan con azafrán que se consume el día de Santa Lucía, o el sur de Suiza y el norte de Italia, con su famoso rissoto tiran de las ventas debido a la importancia que tiene el azafrán en su cultura gastronómica. En esta zona geográfica, nuestros clientes están en las cadenas de supermercados, aunque también nos dirigimos, en menor medida, a la hostelería y al sector industrial de cocina precocinada”. Los países
del Golfo Pérsico y Estados Unidos, cada uno con un 14% del total
de la facturación exterior de las empresas, Extremo Oriente con
un 9% y Latinoamérica con un 6% completan los principales destinos
de la producción de Verdú-Cantó Saffron Spain. Tanto
para Blas como para Patrick el encanto de trabajar con un producto como
el azafrán radica en su versatilidad: “si bien en Estados
Unidos nos hemos asociado con uno de los principales distribuidores de
productos gourmet para hostelería; en países como
Taiwán o Corea nuestro azafrán se vende en las tiendas de
medicina tradicional oriental debido a sus cualidades anestésicas,
digestivas y antiespasmódicas, entre otras”. Versatilidad
en el uso y persistencia en el tiempo hacen de esta planta una esencia
única que ejerce un mimetismo sobre esta empresa, haciéndola
perdurar años tras años, siglo tras siglo.
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