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Revolución
cantada: así se denominó la recuperación
de la independencia letona en agosto de 1991, tras el colapso y
la división de la antigua Unión Soviética.
Desde entonces,
el país ha realizado un enorme esfuerzo de modernización,
tanto política como económica, con el fin de conseguir
dos objetivos bien definidos desde el principio:
- la integración
en la Unión Europea: el referéndum
para la adhesión a la UE se saldó, el pasado mes
de septiembre, con una mayoría a favor del sí del
67% de los votantes;
- la incorporación
a la OTAN.
Subsisten, sin
embargo, tres problemas que pueden condicionar la favorable evolución
del país.
Existe
cierto nivel de desorganización administrativa, que propicia
la presencia de determinadas corruptelas.
- La peculiar
composición de la población
letona provoca problemas de integración de las minorías
desprovistas de la nacionalidad letona y de cualquier otra.
- El excesivo
déficit público, 2,5% del PIB,
que supera con creces lo establecido en el acuerdo entre Letonia
y el FMI, genera tensiones entre ambos.
La
economía crece y crece
En los últimos años, Letonia ha logrado
un crecimiento económico importante y de carácter
sostenido.
Los elevados
aumentos del PIB han venido acompañados
de uno de los niveles más altos de inversión entre
los países candidatos.
El motor de este desarrollo
se centra en el sector de los servicios, que alcanza ya a más
del 70% de su sistema productivo.
Pero no todo es positivo:
además del elevado déficit público mencionado,
persiste, también, un elevado déficit por cuenta corriente
(el 8,5% en 2002), si bien es cierto que las inversiones extranjeras
directas cubren el 60% de dicho déficit, lo que permite a
la economía letona mantener una deuda externa en unos límites
más que razonables.
A pesar de su significativo
crecimiento económico, Letonia presenta una elevada tasa
de desempleo, alrededor del 8,5%, lo que deja entrever la existencia
de un paro de carácter estructural.
Igual que sus
vecinos bálticos, Letonia es un país pequeño
condicionado, en gran medida, por los ciclos económicos de
su entorno así como los de EE UU. Esto provoca que su gran
dependencia del exterior sea difícil de paliar en la práctica.
Desviación
del comercio letón
Se observa una creciente desviación de comercio
desde los socios tradicionales de Letonia, sus vecinos nórdicos
y bálticos, así como los rusos, hacia otros países
de la UE, más alejados geográficamente, como el Reino
Unido, los Países Bajos y, principalmente, Alemania.
Esta desviación
va con frecuencia asociada a fuertes inversiones de estos países
en Letonia.
El volumen de
intercambios con la zona UE se ha incrementado de manera sustancial.
Mientras que en 1991 las exportaciones letonas a Europa quedaban
reducidas a un 21% del total de sus ventas al exterior, el pasado
año superaron el 60%, mientras las compras a la UE alcanzaron
el 52,9% del total, también en 2002.
| Procedencia
de las importaciones de Letonia (2002) |
| Alemania
|
17,2%
|
| Lituania |
9,8% |
| Rusia |
8,8% |
| Finlandia |
8% |
| Suecia |
6,4% |
| Fuente:
Oficina Económica y Comercial de la Embajada de España
en Estocolmo, Central Statistical Bureau of Latvia |
| Destino
de las exportaciones de Letonia (2002) |
| Alemania
|
15,5%
|
| Reino Unido |
14,6% |
| Suecia |
10,5% |
| Lituania |
8,4% |
| Estonia |
6,0% |
| Fuente:
Oficina Económica y Comercial de la Embajada de España
en Estocolmo, Central Statistical Bureau of Latvia |
Cuando se reduce en la
UE la demanda de productos letones, se recupera en cierta medida,
y por razones de proximidad geográfica, cultural, etc., el
comercio con los antiguos vecinos dentro de su zona de influencia.
El efecto sustitución juega también en sentido contrario,
como aconteció durante la crisis de Rusia en 1998.
Por otro lado, los países
nórdicos, fundamentalmente, Suecia y Finlandia, están
encontrando un mercado natural en los países bálticos
con buena proyección hacia el futuro.
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