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Un
grupo de españoles, que vivía y trabajaba en distintos
países latinoamericanos, detectó las buenas oportunidades
que había en esta zona para los productos alimenticios españoles
y decidió crear una empresa dedicada a su comercialización
en el exterior. Así nació, hace tres años,
Ibermir Hispania, compañía que, a pesar de su juventud,
ya ha empezado a hacerse un hueco en algunos países de América
Latina. “Lo que intentamos era aprovechar la demanda de productos
españoles en aquella zona, pero cambiando el enfoque que
habitualmente se le da a este tipo de negocios. Hemos tratado de
aportar un valor añadido, no sólo exportar, sino
desarrollar mercados”. Esto es porque, según nos cuenta
Santiago Gasalla, director general de Ibermir Hispania, mientras
que “muchas empresas se limitan a sacar sus productos para
que otros los vendan, nosotros nos encargamos de toda la operación
de exportación, vendemos y comercializamos los productos,
que reciben un tratamiento muy distinto al que tendrían
si se dejaran en manos de distribuidores que pueden manejar otros
15 o 20 productos”.
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Santiago
Gasalla |
Este reducido equipo,
tres personas que trabajan en España
y otras tres en México (el principal mercado de la compañía),
apoyados por una red de 14 comerciales, pasan la mitad del año
viajando porque es “la única forma de apoyar correctamente
al producto. La exportación a través del teléfono
o el fax ya no sirve, la única forma de destacar entre miles
de marcas es estar allí, dar servicio al cliente y promocionar
el producto”.
Ibermir distribuye,
en un 90%, marcas propias: Mitoliva (aceite de oliva y aceitunas)
Ayamonte (conservas vegetales); Pandomar,
(conservas de pescado) Iberpaté, (patés) y Viñalezama
(vino), a las que se suman algunas marcas ajenas de especias y
productos gourmet.
El negocio está controlado desde la fabricación
hasta la venta. “Nos ponemos en contacto con los proveedores,
a los que entregamos el diseño de la marca y el envase.
Ellos preparan el producto y nosotros nos encargamos de recogerlo,
contratar a un operador logístico, enviarlo a su destino,
almacenarlo y distribuirlo a los puntos de venta, entregándolos
tienda por tienda en todo el país”. Santiago destaca,
como una de las claves de este negocio, su relación con
los proveedores, “sin los que no hubiéramos podido
situar a la empresa donde está. La relación va más
allá de la que habitualmente existe entre cliente y proveedor,
en realidad les consideramos nuestros socios, ya que necesitamos
su apoyo para poder cumplir con las condiciones de precio y plazo
que exige el mercado”. La fidelidad es básica, Ibermir
no ha cambiado de proveedores desde el principio a pesar de haber
recibido, en algunas ocasiones, ofertas más económicas. “Los
aceptamos como socios y esta relación se basa en una alianza.
Su papel no es sólo fabricar los productos, sino que están
mucho más implicados en el proyecto. Son pequeños
y medianos fabricantes que, aunque tienen sus marcas propias, se
han dado cuenta de lo difícil que es introducirse en ciertos
mercados sin contar con un gran apoyo, apoyo que nosotros les ofrecemos”.
Un programa a medida
La relación de Ibermir con el ICEX comenzó muy
pronto. Santiago Gasalla y Fernando Sáinz, director de Marketing
y Ventas Internacionales, acudieron al Instituto en busca de planes
de apoyo, personas de contacto e información. Así fue
como se les planteó la posibilidad de participar en el programa
PIPE. Santiago asegura haberlo aprovechado muy bien, “desde
el primer momento se le ha dado un enfoque muy práctico
y eso se agradece mucho. Los responsables del programa y el propio
consultor captaron rápidamente en qué consiste nuestro
negocio y cuáles son nuestras principales bazas y nos asesoraron
sobre aspectos concretos y resolvieron dudas puntuales. Para los
primeros momentos, en los que se acumulan los problemas, sin duda
la ayuda del PIPE ha sido fundamental”.
Como en todo, siempre
hay aspectos mejorables. En este caso, Santiago ampliaría la duración del programa, porque “la
exportación es un proceso muy lento y al acabar los dos
años de PIPE nosotros seguimos empezando a exportar. Ahora
vamos a entrar en la segunda fase, pero para una empresa pequeña
y sin grandes recursos, sería necesario un seguimiento más
amplio. La exportación es un proceso largo, implica tramitar
muchos registros, permisos sanitarios, registros de marcas y promoción,
y cuando echas a andar el programa se está acabando. Y es
que nosotros no tenemos mucho margen, la exportación, o
se nos da bien o desaparecemos”.
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