Las cosas han cambiado mucho en España. Hoy ya nadie duda
de la absoluta necesidad de una
buena formación continua. También en
el mundo de la gestión internacional de la empresa. Lo único
que falta es saber deslindar el gasto en formación de los
vaivenes del ciclo económico.
Y el caso es
que la formación se rentabiliza. Aunque no se vean los efectos
a corto plazo, se trata de una inversión fundamental, que
mejorará la competitividad internacional de la empresa y
hará que su personal se sienta más seguro a la hora
de tomar decisiones. Por ello, desde su fundación, el
ICEX viene apostando de forma decisiva por ella.
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