"En una
economía donde la única certeza es la incertidumbre,
la única fuente segura de ventaja competitiva es el conocimiento"
afirma Ikujiro Nonaka, profesor de gestión del conocimiento
en la Haas
School of Business de la Universidad de California. Y es que,
efectivamente, parece que se está produciendo a escala mundial
un cambio profundo hacia el establecimiento de una sociedad del
conocimiento, que encuentra su base económica en la creación
y el intercambio de bienes y servicios inmateriales.

Se terminó
la época en la que la formación dentro del sistema
educativo, incluso la que alcanzaba el máximo nivel, resultaba
suficiente para encontrar un puesto estable en el mundo laboral.
La formación permanente de los profesionales se está
convirtiendo en el instrumento para penetrar o mantenerse en el
mercado de trabajo.
En el cambio
que se está produciendo, juegan un papel central las tecnologías
de la información y la comunicación. En especial,
toda una nueva forma de aprendizaje, la llamada formación
virtual o
e-learning que, según Miquel Riera, director de Catalunya
Empresarial, "es cada vez más valorada en el ámbito
empresarial" y tiende a fomentar un aprendizaje continuo aunque,
eso sí, de ciclo corto.
Y es que las compañías buscan, cada vez con mayor
interés, un tipo de formación operativa, que además
de poder llevarse rápidamente a la práctica, sea concreta.
El
valor de la formación
Un reciente estudio
de la Editorial
Deusto, en el que han participado 240 ejecutivos y directivos
de empresas españolas, realizado con el fin de conocer las
áreas de mayor interés de éstos en el ámbito
de la formación, revela que, sorprendentemente, sólo
el 48% de los encuestados se muestra interesado por la gestión
de la exportación, y únicamente un 23% eleva ese interés
al grado más alto de sus preferencias. Los ejecutivos españoles
parecen mostrar una mayor predisposición por la formación
en ámbitos como el desarrollo y mejora personal y profesional,
la gestión de recursos humanos, el comercio electrónico
y la nueva economía.
Sin embargo,
la directora de la División de Formación del ICEX,
María Naranjo, es más optimista: "Las empresas
exportadoras o aquéllas con deseos de internacionalizarse
son cada vez más conscientes de sus carencias de formación,
y esto lo detectamos constantemente en los cursos, seminarios y
jornadas que organizamos." Aunque "para las pyme, principalmente,
es difícil en ocasiones ver la rentabilidad que puede tener
una buena formación de su personal, porque hay que apostar
antes por la propia supervivencia de la empresa".
Juan María
Lizaur, director del Área de Dirección de Empresas
de la Escuela de Organización
Industrial (EOI) aprecia, por su parte, que "las empresas,
especialmente las más alejadas de las grandes ciudades y
zonas industriales de nuestro país, acogen con enorme ilusión
los cursos sobre comercio internacional y gestión internacional
de la empresa que imparte nuestra escuela. Ahora bien, existe siempre
la duda de si esta entusiasta acogida responde a un interés
decidido por internacionalizarse o más bien al hecho de que
este tipo de formación es ofrecida de forma gratuita".
Lo que sí
parece es que el nivel alcanzado en España
por la formación especializada en internacionalización
empresarial para profesionales es suficiente, según afirma
Lizaur. "Lo que tienen que hacer ahora las empresas es aprovecharla",
prosigue.
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