El
sistema tributario de Singapur prevé impuestos directos, como
el impuesto sobre la renta de las personas físicas, el impuesto
sobre la renta de sociedades o el impuesto sobre el patrimonio, y
también impuestos indirectos, como el aplicable al consumo
de bienes y servicios. Además, diversas tasas y timbres gravan
la prestación de servicios públicos como la concesión
de licencias, la entrada en registros públicos o los actos
jurídicos documentados, y operaciones como las transmisiones
patrimoniales o el consumo de productos como el tabaco o los licores.
El régimen tributario se basa en el principio
de territorialidad. Así, toda sociedad, residente o no, resulta
gravada por las rentas obtenidas en Singapur, pero las generadas
fuera no son gravadas si no se perciben en el interior del país.
Por esta razón, España considera este Estado como
un paraíso fiscal.
Se consideran entidades residentes las controladas
y dirigidas desde el interior del país, celebrándose
allí sus consejos de dirección. El lugar de constitución
de la sociedad es irrelevante a estos efectos.
Impuesto
de sociedades
El tipo de gravamen
del impuesto sobre sociedades es el 24,5%. La base imponible se
calcula deduciendo de los ingresos los gastos en que se haya incurrido
para generar aquellos, así como una cantidad por la depreciación
anual de los bienes integrantes del inmovilizado.
Si posteriormente
los beneficios son distribuidos al socio vía dividendos,
se aplica un withholding tax del 24,5%. Posteriormente,
en la base del socio, los dividendos son gravados nuevamente al
tipo del impuesto sobre la renta correspondiente, y la cantidad
retenida que exceda este cálculo da derecho a devolución.
Las pérdidas
incurridas en el ejercicio pueden ser compensadas con los beneficios
de los ejercicios futuros, sin límite temporal alguno.
No existe un
régimen especial para los grupos de sociedades, por lo que
las pérdidas de una sociedad no pueden utilizarse para reducir
los beneficios de otra sociedad del mismo grupo.
Impuesto
sobre bienes y servicios
El impuesto sobre
bienes y servicios (Goods and Services Tax, GST) grava los bienes
y servicios por su precio de venta. Son sujetos pasivos las personas
físicas o jurídicas que desempeñen actividades
económicas o empresariales, y el hecho imponible es la venta
de bienes o la prestación de servicios, y también
la importación de éstos, salvo que se trate de bienes
exentos, como la cesión de derechos reales sobre bienes inmuebles
o la prestación de servicios financieros.
Los bienes en
tránsito en las zonas francas no están sujetos. Los
bienes destinados a la reexportación, incluyendo los importados
para ser perfeccionados y luego reexportados tampoco lo están,
siempre que la reexportación tenga lugar en los seis meses
siguientes a la importación. El tipo impositivo es del 3%,
aunque a partir de enero de 2003, será del 5%.
Otros
impuestos
Las ganancias
de capital no resultan generalmente gravadas en Singapur. Sí
lo están, aunque parcialmente, las obtenidas en la venta
de inmuebles situados en Singapur, así como las obtenidas
en la venta de acciones de sociedades cuyo activo está compuesto
principalmente por inmuebles, siempre que esta venta se realice,
en uno y otro caso, dentro de los tres años posteriores a
la adquisición.
En el caso de
abono de intereses o royalties a sujetos no residentes,
la ley interna determina que deba aplicarse un withholding tax
del 15%. Esta retención se aplica también en el caso
de que un sujeto no residente obtenga una ganancia a corto plazo
derivada de la venta de bienes inmuebles o de acciones en sociedades
cuyo activo está compuesto principalmente de bienes inmuebles,
aunque en este último caso el tipo de gravamen es variable.
Convenio
de doble imposición
Singapur ha concluido
convenios de doble imposición con 43 países, entre
ellos casi todos los de la Unión Europea, aunque no con España,
lo que sin duda constituye un freno a la inversión española.
Entre los países con convenio se encuentran los Países
Bajos, Luxemburgo o Bélgica, por lo que una buena alternativa
para el inversor español puede ser invertir a través
de una sociedad holding situada en estos países.
En cuanto a
la deducción del impuesto extranjero pagado, cabe destacar
el sistema previsto en la ley interna para los países integrantes
de la Commonwealth, puesto que se permite la deducción
de la más baja de dos cantidades: el impuesto pagado en el
país de la Commonwealth o la mitad del impuesto
que correspondería pagar en Singapur antes de aplicar la
deducción.
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