Los
orígenes de Cearco se remontan a 1982, cuando Estrella y
Juan Carlos, dos jóvenes empresarios sevillanos, decidieron
poner en marcha un pequeño taller de cerámica en pleno
corazón de su ciudad. Empezaron a producir con pocos medios
y de manera artesanal, empleando una técnica, la de la cuerda
seca, que los artesanos de Al-Andalus inventaron en el siglo X.
Juan Carlos García, el co-fundador de la empresa, recuerda
con nostalgia sus comienzos en el pequeño taller de Triana,
cuando “con un conocimiento básico heredado de mi familia,
Estrella (mi mujer) y yo empezamos a desarrollar el diseño
y las técnicas de producción, lo que supone, en definitiva,
la aplicación práctica de la técnica, respetando
el proceso manual, pero procurando alcanzar una producción
aceptable”.
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Javier
Larrea,
director del departamento Comercial |
Han pasado muchas
cosas y veinte años desde entonces. En este tiempo, Cearco
ha pasado de ser un pequeño taller familiar, que con dos
trabajadores sólo vendía sus productos en el mercado
local, a ser una compañía potente, con 37 empleados,
una fuerte presencia en el mercado nacional y una considerable cuota
de exportación dirigida a países como EEUU, Italia,
Francia o Emiratos Árabes Unidos. La compañía
ha ido sufriendo diversas transformaciones, de las que, tal vez,
el traslado en 2000 a la nueva factoría de Gelves y la incorporación
de un horno de cocción continua, hayan sido las más
significativas. Han mejorado tanto la calidad de los acabados como
la rapidez del servicio, pero este matrimonio ha conseguido que
su empresa mantenga el espíritu familiar y artesanal con
los que originalmente se creó.
El éxito
de la compañía radica en la singularidad, calidad
y acabado del producto que ofrece. La técnica de cuerda seca
sólo se emplea en España, y como Juan Carlos se encarga
de recordar con frecuencia, incluso dentro del país en muy
pocas empresas. La técnica se basa en la estampación
en las piezas de cerámica de una mezcla de óxido y
grasa, sustancia que impide que los esmaltes y el oro, que los artesanos
aplican manualmente, se mezclen. El resultado es un catálogo
de productos especiales por su colorido y diseño: platos,
termómetros, espejos y rótulos, además de los
que surgen de la completa disposición por parte de la empresa
para adaptar la producción a las necesidades de cada cliente.
Artesanía sin fronteras
Cearco se inició
a la exportación al comprobar que su cerámica podía
despertar el interés de los compradores extranjeros. Normalmente,
los contactos se producen en ferias internacionales. Javier Larrea,
director del departamento Comercial, recuerda como “tras unas
primeras ventas ocasionales en ferias nacionales y la participación
en varias ocasiones en el Pabellón Español del ICEX
en la New York International Gift Fair, fue en 1997 cuando decidimos
participar de una forma independiente en la Feria Ambiente de Fráncfort.
Desde entonces hemos participado y seguimos participando en diferentes
ferias internacionales fuera de nuestro país”.
El primer país
que importó la cerámica de Cearco fue precisamente
EEUU, donde el interés de varios de los compradores por adquirir
sus productos puso a la empresa sobre la pista de cómo orientar
la exportación. Javier Larrea recuerda que “cuando
llegamos a la feria de Nueva York empezamos a comprobar que la mayor
parte de los que compraban nuestros productos eran judíos
y vimos que en este colectivo había un gran mercado potencial.
El desarrollo de las ventas se produjo de manera gradual, ahora
tenemos distribuidores y el negocio funciona bastante bien. Lo que
hemos aprendido es que es imprescindible tener un distribuidor judío
allí, porque si no es un judío el que vende no hay
nada que hacer. Hemos preparado una gama de productos específicos
para la liturgia judía que vendemos muy bien”.
Posteriormente,
la exportación a EEUU se ha ido diversificando, y aunque
a la empresa le está costando bastante introducir su colección
estándar en el país, se han conseguido contactos tan
interesantes como uno para el que se realizó una colección
de productos destinados a las tiendas de los parques Disney. En
este caso se aprovechó que estos muñecos encajan muy
bien con la estética del trabajo de Cearco: una línea
negra delimitadora del dibujo rellena por colores planos.
Otro foco importante
de exportación lo constituyen los países árabes,
generalización que Javier se resiste a utilizar porque supone
englobar en una sola expresión a zonas muy diferentes. Cearco
vende sus productos de forma habitual entre los segmentos de población
más acaudalados de países como Emiratos Árabes
Unidos, Arabia Saudí y Qatar, y de forma ocasional, de Egipto,
Argelia e Indonesia. La forma de iniciar el negocio es similar a
la que se sigue en otros países, los contactos se inician
en ferias y a partir de ellas comienza la labor comercial, que permite
la venta de productos religiosos especialmente diseñados
para estos mercados.
En España
los productos con más aceptación son los que tienen
un uso, porque su compra tiene una justificación y se adquieren
por impulso. Éste es el caso de objetos como termómetros,
cajas, imanes o espejos. En cuanto a las líneas de producto,
cada vez tienen más aceptación las piezas grandes
y las que requieren la intervención de algo más que
la cerámica (marquetería, maquinaria, etc.), ya que
pocas empresas las producen al necesitar una infraestructura compleja
para su elaboración.
En el exterior
las ventas dependen mucho de las características de cada
país. Los años de experiencia han hecho que en la
empresa se tenga claro que “por la estética que tiene
esta cerámica, nuestros productos no encajan en países
fríos. Por ejemplo, en Italia, uno de los países que
reciben nuestras exportaciones, vendemos de Roma hacia el sur. En
Francia sucede lo mismo, aunque recientemente hemos diseñado
una colección especial para el norte del país por
encargo de un distribuidor, que todavía estamos probando
y esperamos que funcione”.
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