Chile. Con buen rumbo  


La economía chilena es abierta, con normas claras y estables, y el país cuenta con recursos naturales diversificados, mano de obra cualificada, empresarios de primer nivel y una Administración seria y ágil.

Para conseguir los logros que hoy muestra la economía chilena ha sido fundamental el consenso alcanzado dentro de la coalición gobernante respecto a la política económica, cuyos ejes básicos son:

  • la apertura al mundo,
  • el mercado como asignador de recursos y
  • el Estado como factor de regulación y compensación.

>> Una economía abierta
Los aranceles de aduanas han disminuido desde un promedio del
94% en 1976 al 8% en este año y el objetivo es llegar al 6% en 2003. La internacionalización de la economía chilena durante las dos últimas décadas ha sido frecuentemente citada por políticos institucionales y empresarios importantes como un proceso exitoso de apertura, liberalización y desarrollo exterior.

Se ha estimulado la inversión extranjera, en igualdad de condiciones con los inversores locales. Se liberalizaron los mercados, se privatizaron empresas que estaban bajo el control del Estado y las compañías instaladas en Chile comenzaron no sólo a exportar su producción, sino también capitales para iniciar actividades en otros países vecinos (recordemos el caso de Enersis de la española Endesa).

Organismos internacionales, foros multilaterales, bancos e inversores extranjeros, agencias calificadoras de riesgo y analistas privados coinciden en que la economía chilena se apoya en bases firmes.

>> Crecimiento
Según datos del Banco Central de Chile, durante el año 2000 la
actividad global creció de forma sostenida, alcanzando un ritmo promedio del 5,4%. Se estima que el crecimiento de la economía chilena durante los años 2001 y 2002 estará fundamentalmente liderado por las exportaciones y la inversión exterior, con un crecimiento más moderado del gasto interno.

Los datos del primer semestre de 2001 registran un incremento de la economía del 3,5% respecto a igual período de 2000, en tanto que la demanda interna creció un 0,5%. En el segundo trimestre, el Banco Central estimó que la demanda se reducirá y que la expansión será menos brillante, liderada por la actividad pesquera, que creció más de un 12%, seguida por la energía, con el 11%.

El Banco Central de Chile rebajó el 10 de octubre la previsión de crecimiento para 2002 desde el 5% hasta el 3,5%, debido al empeoramiento de la coyuntura internacional.

Pese a estos contratiempos, hay confianza en que la economía chilena seguirá creciendo en el futuro a buen ritmo.