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Faltan 60 días para que el euro sea la moneda efectiva
en 12 países de la Unión Europea, entre ellos
España. Hasta hace pocos meses, sólo el 35%
de las empresas españolas se consideraban completamente
preparadas para la introducción del euro. Queda aún
mucho por hacer en algo que afecta de manera clara a las
empresas con actividad en los mercados exteriores.
Los
gastos de la adaptación
al euro no deben ser considerados como un
coste, sino como una inversión; por un lado, se compensarán
por la disminución de los costes relacionados con
el cambio de moneda y, por otro,
si la oportunidad se aprovecha bien,
se verán ampliamente compensados por el incremento
de rentabilidad y competitividad. Pero hacerlo bien significa
no esperar al último día.
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