TRAS LAS HUELLAS DE ... SEMILLAS FITÓ S.A.  


>> Simiente mediterránea
Franquear la entrada a la sala de juntas de esta empresa catalana supone compartir un retazo de su historia: más de cien años de avatares y cambios, de retales fotográficos, desde la casa familiar (ya desaparecida), el almacén y los viveros originales, a las modernas instalaciones de Lérida o Almería.

Para Jaime Fitó, director general de Semillas Fitó, éste es casi su segundo hogar.

"En el año 1880, -rememora- mi bisabuelo Ramón puso en marcha un negocio de viverista de plantas hortícolas. En aquel momento, él era su propio suministrador de variedades de semillas". Una actividad, "desarrollada fundamentalmente en la provincia de Barcelona, aunque se hiciera reparto de plantas por toda Cataluña", que evolucionaría de la mano de su hijo Antonio; él concentró el potencial de la empresa en la producción de semillas con las que "además de cubrir sus propias necesidades, abastecía a sus colegas de Cataluña, el norte de España y la zona del Mediterráneo español". Siguiendo sus pasos, Casimiro Fitó, el tercero de la historia familiar, amplía el negocio y "de la gama de hortaliza, pasa también a la de forrajera de raíz y la de ornamentales". En esos años, los puntos de venta de la compañía entonces denominada Fitó y Palau germinarían por todo el país.

Tras un nuevo relevo generacional, la firma se convierte (año 1977) en la sociedad que es hoy y la innovación tecnológica se plantea como una prioridad ineludible. "Mi hermano Antonio, al cargo de la investigación y producción, y yo, desde el departamento comercial, fuimos ampliando nuestro abanico de productos con cereal de invierno (trigos, cebadas y avenas), cereal de verano (maíz y sorgo) y oleaginosas (girasol)", relata Jaime Fitó. "Respecto a la calidad, explica, se fue haciendo una labor de investigación muy fuerte en algunas especies hortícolas, sobre todo en melones, habas, cebolla y tomate, y se empezó a desarrollar la producción de híbridos".