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Paraíso
desconocido
Aquella
colonia, conocida como la Honduras Británica, que en 1973 pasó
a llamarse Belice y que obtuvo su independencia en 1981, es hoy
un pequeño país prácticamente desconocido para los españoles.
Pocos sabrían situarlo exactamente en el istmo centroamericano,
junto a Guatemala y México, y aún menos se aventurarían a citar
sus atractivos como mercado de exportación, reexportación o inversiones.

Su reducido
tamaño y su población, que apenas llega a los 250.000 habitantes,
son dos aspectos que desaniman al empresario exportador. Sin embargo,
hay otros, no tan obvios, que merece la pena descubrir como:
- Su disposición
a jugar un papel activo en el entorno
internacional. En este sentido puede desempeñar un rol
clave entre los estados caribeños y Centroamérica, y convertirse
en un centro de operaciones adecuado para toda la zona.
- La tasa
de analfabetismo es baja (apenas un 5%), la renta per capita
supera a la de países vecinos, como Guatemala o Jamaica y a
pesar de que el idioma oficial es el inglés, el español está
muy extendido.
- La mujer
está totalmente integrada en la vida pública.
A todo esto se
suma la voluntad del Gobierno, dirigido por el primer ministro,
Said Musa, del Partido de Unidad Popular (PUP), de atraer inversiones
extranjeras y de facilitar el comercio exterior para garantizar
el crecimiento económico.
>> Sector a sector
En el PIB beliceño tiene peso propio el sector agrícola,
con más del 20% de la producción y el 70% de los ingresos
por exportación. El azúcar, los cítricos y
las bananas son los principales cultivos, aunque está en
vigor un plan para diversificar la producción y la exportación
hacia otros productos como el mango, la papaya o el cacao.
Por su lado,
el sector manufacturero está restringido, sobre todo, al
procesamiento de los productos agrícolas para la exportación,
aunque también destaca la fabricación de ropa para
el mercado norteamericano. Como medida para fomentar la inversión
extranjera, se han creado zonas de procesamiento para la exportación
y zonas de libre comercio. Las empresas ubicadas en estas zonas
especiales se benefician de incentivos como exenciones fiscales
para la importación y exportación, exención
del pago de impuestos sobre dividendos, exención de impuestos
sobre la propiedad y el terreno, exención de impuestos
sobre ventas y consumo, etc.
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