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Paraíso
desconocido
Aquella
colonia, conocida como la Honduras Británica, que en 1973
pasó a llamarse Belice y que obtuvo su independencia en
1981, es hoy un pequeño país prácticamente desconocido para
los españoles. Pocos sabrían situarlo exactamente en el
istmo centroamericano, junto a Guatemala y México, y aún
menos se aventurarían a citar sus atractivos como mercado
de exportación, reexportación o inversiones.

Su reducido
tamaño y su población, que apenas llega a los 250.000 habitantes,
son dos aspectos que desaniman al empresario exportador.
Sin embargo, hay otros, no tan obvios, que merece la pena
descubrir como:
- Su
disposición a jugar un papel activo en el
entorno internacional
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Participa
en instituciones regionales como la Comunidad del
Caribe (CARICOM), desde su fundación en 1974,
o la Organización de Estados Americanos,
a la que pertenece desde 1991. |
. En este sentido puede desempeñar un rol clave
entre los estados caribeños y Centroamérica, y convertirse
en un centro de operaciones adecuado para toda la zona.
- La
tasa de analfabetismo es baja (apenas un 5%), la renta
per capita supera a la de países vecinos, como Guatemala
o Jamaica y a pesar de que el idioma oficial es el inglés,
el español está muy extendido.
-
La mujer está totalmente integrada en la vida pública.
A todo
esto se suma la voluntad del Gobierno, dirigido por el primer
ministro, Said Musa, del Partido de Unidad Popular (PUP),
de atraer inversiones extranjeras y de facilitar el comercio
exterior para garantizar el
crecimiento económico
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El
crecimiento económico se situó en el 8%
de media entre los años 1987 y 1992, y que, aunque
posteriormente se ralentizó situándose
en torno al 3%, en la actualidad se está recuperando.
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.
>> Sector a sector
En el PIB beliceño tiene peso propio el sector agrícola,
con más del 20% de la producción y el 70%
de los ingresos por exportación. El azúcar,
los cítricos y las bananas son los principales cultivos,
aunque está en vigor un plan para diversificar la
producción y la exportación hacia otros productos
como el mango, la papaya o el cacao.
Por
su lado, el sector manufacturero está restringido,
sobre todo, al procesamiento de los productos agrícolas
para la exportación, aunque también destaca
la fabricación de ropa para el mercado norteamericano.
Como medida para fomentar la inversión extranjera,
se han creado zonas de procesamiento para la exportación
y zonas de libre comercio. Las empresas ubicadas en estas
zonas especiales se benefician de incentivos como exenciones
fiscales para la importación y exportación,
exención del pago de impuestos sobre dividendos,
exención de impuestos sobre la propiedad y el terreno,
exención de impuestos sobre ventas y consumo, etc.
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