N.36
Noviembre 2000
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 TRAS LAS HUELLAS DE ... SEMILLAS FITÓ S.A.  


>> Esfuerzo innovador
Se abandonaban de esta forma los métodos tradicionales de selección y cruces en favor de las nuevas técnicas de biotecnología y genética vegetal. Un riesgo que la empresa no dudó en asumir: consolidar su posición en el mercado así lo exigía. "Actualmente, ningún agricultor está dispuesto a sembrar nada que no crea que es lo mejor para su finca o invernadero; solamente compra semillas cuando ve un interés real en ello o éstas le aportan alguna ventaja como la resistencia a determinadas enfermedades. Y nosotros estamos intentando suministrar esa calidad", afirma rotundo el director general de Semillas Fitó. No en vano, su departamento de I+D cuenta con más de 40 personas (ingenieros, biólogos y expertos en biotecnología) en plantilla y absorbe el 10% de la facturación anual (cercana a los 5.000 millones de pts.).

"Lo que se está buscando son híbridos que den el máximo rendimiento por metro cuadrado, y en ese sentido se han alcanzado avances espectaculares; hace 20 años, un agricultor se conformaba con obtener 30 toneladas en una hectárea de invernadero, hoy consigue 150 toneladas por hectárea", asegura Fitó. Las líneas de innovación de la compañía no se agotan, sin embargo, en la mejora del rendimiento productivo de sus semillas. "Las cadenas de distribución quieren productos uniformes y que, además, sean capaces de viajar desde Almería a Suecia en perfectas condiciones y tengan una vida de 8, 10 o 15 días". A estas demandas, matiza, se suman con frecuencia las de los propios consumidores, que "desean que el género presente un color determinado, sea atrayente y tenga muy buen sabor". Lograr que una determinada variedad reúna todas estas cualidades no es, ni mucho menos, tarea fácil.

A ella se consagran los dos centros de investigación de la empresa, en Almería y Barcelona, dotados con laboratorios de biotecnología (cámaras de cultivo in vitro, selección asistida por marcadores moleculares…) e invernaderos con riego por goteo computerizado, que ocupan una superficie aproximada de 130.000 m2. Cuando, en los años 70, estas instalaciones comenzaron su actividad, "la Administración iba por detrás de las compañías con iniciativa", se lamenta Jaime Fitó. Este desencuentro con las instituciones finalizaría a principios de los 90, gracias al desarrollo de varios proyectos de mejora varietal en especies hortícolas sustentados por el Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial (CDTI), las iniciativas PATI y ATYCA del Ministerio de Industria y Energía (MINER) o la Commissió Interdepartamental de Recerca i Innovació Tecnològica (CIRIT) de la Generalitat de Catalunya. Al margen de estos programas, Semillas Fitó mantiene también una fértil colaboración con distintos organismos públicos relacionados con la investigación, como el Institut de Recerca i Tecnología Agroalimentaries (IRTA), el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) o las Universidades de Barcelona, Valencia, Málaga y Madrid.

>> Cosecha internacional
Esta firme apuesta por la tecnología propia, que ha convertido a Semillas Fitó en un referente para las empresas españolas del sector, actuó, además, como acicate para iniciar su expansión internacional. "La investigación es muy costosa y hay que amortizarla con unas ventas de mayor envergadura", sostiene Fitó. De acuerdo con esta premisa, y con una estructura firmemente arraigada en territorio nacional, deciden lanzarse a la conquista del Mediterráneo. "Hasta el año 73, aproximadamente, nuestro crecimiento fue, más que con los mercados exteriores, con una ampliación de la gama varietal de distintas especies en el mercado español". No obstante, reconoce, "nuestro padre ya exportaba cierta cantidad, lo que sucede es que estas ventas se hacían con marca blanca, para colegas internacionales, y nosotros hemos creído que esto no era beneficioso para la compañía". Por eso, a partir de 1980, dan el salto al exterior con su propia marca, un desafío que empezó a materializarse en mercados con una morfología muy similar a la del español: desde cultivos o clima, a gustos y hábitos alimentarios. ¿La primera escala? Portugal; y, a partir de ahí, un fructífero recorrido por todos los países del área mediterránea.

"Actualmente estamos en Italia, y allí hay tres personas trabajando para nosotros; hemos entrado también en el mercado de Turquía, donde contamos con un técnico para desarrollar los ensayos y promocionar nuestro material, y en Jordania; tenemos representantes en Grecia, Líbano, Siria, Egipto, en todo el norte de África…", enumera Fitó. Su experiencia en estos países les ha permitido abordar con éxito nuevos destinos al otro lado del Atlántico: "Entramos simultáneamente en el Cono Sur, en Argentina, Chile y Uruguay; luego pasamos a Brasil y estamos tanteando los países del Caribe y México". Este intachable expediente tiene aún, no obstante, dos asignaturas pendientes: los mercados de África del Sur y Asia. "Hay algunos proyectos en China, y esperamos que el resultado sea bueno", adelanta el director general de la firma.