|
>>
Esfuerzo innovador
Se abandonaban de esta forma los métodos tradicionales
de selección y cruces en favor de las nuevas técnicas
de biotecnología y genética vegetal. Un riesgo
que la empresa no dudó en asumir: consolidar su posición
en el mercado así lo exigía. "Actualmente,
ningún agricultor está dispuesto a sembrar
nada que no crea que es lo mejor para su finca o invernadero;
solamente compra semillas cuando ve un interés real
en ello o éstas le aportan alguna ventaja como la
resistencia a determinadas enfermedades. Y nosotros estamos
intentando suministrar esa calidad", afirma rotundo
el director general de Semillas Fitó. No en vano,
su departamento de I+D cuenta con más de 40 personas
(ingenieros, biólogos y expertos en biotecnología)
en plantilla y absorbe el 10% de la facturación anual
(cercana a los 5.000 millones de pts.).

"Lo
que se está buscando son híbridos que den
el máximo rendimiento por metro cuadrado, y en ese
sentido se han alcanzado avances espectaculares; hace 20
años, un agricultor se conformaba con obtener 30
toneladas en una hectárea de invernadero, hoy consigue
150 toneladas por hectárea", asegura Fitó.
Las líneas de innovación de la compañía
no se agotan, sin embargo, en la mejora del rendimiento
productivo de sus semillas. "Las cadenas de distribución
quieren productos uniformes y que, además, sean capaces
de viajar desde Almería a Suecia en perfectas condiciones
y tengan una vida de 8, 10 o 15 días". A estas
demandas, matiza, se suman con frecuencia las de los propios
consumidores, que "desean que el género presente
un color determinado, sea atrayente y tenga muy buen sabor".
Lograr que una determinada variedad reúna todas estas
cualidades no es, ni mucho menos, tarea fácil.
A ella
se consagran los dos centros de investigación de la empresa,
en Almería y Barcelona, dotados con laboratorios de biotecnología
(cámaras de cultivo in vitro, selección asistida
por marcadores moleculares
) e invernaderos con riego por
goteo computerizado, que ocupan una superficie aproximada
de 130.000 m2. Cuando, en los años 70, estas instalaciones
comenzaron su actividad, "la Administración iba por detrás
de las compañías con iniciativa", se lamenta Jaime Fitó.
Este desencuentro con las instituciones finalizaría a principios
de los 90, gracias al desarrollo de varios proyectos de
mejora varietal en especies hortícolas sustentados por el
Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial (CDTI),
las iniciativas PATI y ATYCA del Ministerio de Industria
y Energía (MINER) o la Commissió Interdepartamental de Recerca
i Innovació Tecnològica (CIRIT) de la Generalitat de Catalunya.
Al margen de estos programas, Semillas Fitó mantiene también
una fértil colaboración con distintos organismos públicos
relacionados con la investigación, como el Institut de Recerca
i Tecnología Agroalimentaries (IRTA), el Consejo Superior
de Investigaciones Científicas (CSIC) o las Universidades
de Barcelona, Valencia, Málaga y Madrid.
>>
Cosecha internacional
Esta firme apuesta por la tecnología propia, que
ha convertido a Semillas Fitó en un referente para
las empresas españolas del sector, actuó,
además, como acicate para iniciar su expansión
internacional. "La investigación es muy costosa
y hay que amortizarla con unas ventas de mayor envergadura",
sostiene Fitó. De acuerdo con esta premisa, y con
una estructura firmemente arraigada en territorio nacional,
deciden lanzarse a la conquista del Mediterráneo.
"Hasta el año 73, aproximadamente, nuestro crecimiento
fue, más que con los mercados exteriores, con una
ampliación de la gama varietal de distintas especies
en el mercado español". No obstante, reconoce,
"nuestro padre ya exportaba cierta cantidad, lo que
sucede es que estas ventas se hacían con marca blanca,
para colegas internacionales, y nosotros hemos creído
que esto no era beneficioso para la compañía".
Por eso, a partir de 1980, dan el salto al exterior con
su propia marca, un desafío que empezó a materializarse
en mercados con una morfología muy similar a la del
español: desde cultivos o clima, a gustos y hábitos
alimentarios. ¿La primera escala? Portugal; y, a
partir de ahí, un fructífero recorrido por
todos los países del área mediterránea.
"Actualmente
estamos en Italia, y allí hay tres personas trabajando
para nosotros; hemos entrado también en el mercado
de Turquía, donde contamos con un técnico
para desarrollar los ensayos y promocionar nuestro material,
y en Jordania; tenemos representantes en Grecia, Líbano,
Siria, Egipto, en todo el norte de África
",
enumera Fitó. Su experiencia en estos países
les ha permitido abordar con éxito nuevos destinos
al otro lado del Atlántico: "Entramos simultáneamente
en el Cono Sur, en Argentina, Chile y Uruguay; luego pasamos
a Brasil y estamos tanteando los países del Caribe
y México". Este intachable expediente tiene
aún, no obstante, dos asignaturas pendientes: los
mercados de África del Sur y Asia. "Hay algunos
proyectos en China, y esperamos que el resultado sea bueno",
adelanta el director general de la firma.
|