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Impuesto de Sociedades
Las
empresas australianas están sometidas a un gravamen sobre
sus beneficios del 36%, el mismo tipo que opera para filiales
y sucursales de compañías extranjeras. Según las previsiones,
en el 2000 el tipo podría reducirse al 30%.
España tiene suscrito un Convenio para evitar la Doble
Imposición con Australia desde 1992. En virtud de este
tratado la retención sobre los dividendos repatriados
es del 15%, y del 10% para los intereses y royalties.
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Impuestos sobre las Ventas
El
Impuesto sobre las Ventas es un tributo que se aplica
de una sola vez, generalmente cuando un mayorista factura
al detallista. El tipo general es del 22%, aunque determinados
tipos de bienes tienen un gravamen especial: los productos
relacionados con el hogar, un 12%; y los bienes de lujo,
un 32%. Están exentos los alimentos, libros, medicinas
y materiales de construcción, así como las ventas efectuadas
en el sector agrícola y minero.
Está previsto que este tributo quede derogado y
sea sustituído por un Impuesto sobre Bienes y Servicios
que consistirá en una tasa sobre el proveedor de los bienes
y servicios, y no sobre el cliente. El tipo de gravamen
previsto es del 10%. Está previsto que estén exentos los
alimentos, los servicios hospitalarios, las cuotas pagadas
a mutuas privadas, la educación, las exportaciones o la
venta de un negocio, entre otros.
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Otros impuestos
Las
empresas australianas están sometidas a un Impuesto sobre
las Prestaciones Adicionales (Fringe Benefits Tax). La
cuota de éste consiste en el 48,5% de las retribuciones
adicionales (prestaciones en forma de vivienda o automóvil,
por ejemplo) que reciban sus empleados. Este impuesto
es deducible en la declaración del Impuesto sobre Beneficios.
El Impuesto sobre la propiedad de suelo es responsabilidad
de cada uno de los Estados. Cada territorio tiene competencias
para fijar sus propios tipos y la cuantía mínima exenta,
aunque la cuota satisfecha en cualquiera de ellos es deducible
en el Impuesto de Sociedades.