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En la "década perdida"
Los años 80 han sido descritos en América Latina por muchos
economistas como la "década perdida". Había una elevada
tasa de inflación en muchos países, que podía llegar al
40% mensual, y MAPFRE entró en el mercado en esas condiciones,
mientras que otros posibles competidores internacionales
se inhibieron. "Fue la única empresa que se atrevió a hacerlo
en condiciones que parecían muy adversas, pero que proporcionaban
unas oportunidades que ahora serían irrealizables o costarían
mucho más". El secreto del éxito está en que MAPFRE aportó
tecnología de gestión para manejar empresas en situaciones
de alta inflación.
Esta tecnología, en palabras de Ricardo Blanco, se resume
en tener información mensualizada de gestión, de forma que
se puedan tomar decisiones rápidas. Con una información
trimestral, por ejemplo, en condiciones de inflación elevada,
"en tres meses ya te has perdido". Hay que ser ágil en la
gestión de pólizas, cobrar rápido. Por ejemplo, en Brasil
se pagaban las comisiones cada dos días, mientras que en
España se pagan una vez al mes. Con el sistema informático
puesto en marcha la aseguradora española fue capaz de adaptarse
a esas condiciones, cosa impensable para otras compañías.
Antonio Núñez Tovar, director general adjunto de MAPFRE
América, que también está presente en la entrevista, puntualiza
que la sociedad es hoy la aseguradora extranjera con mayor
presencia en América Latina con un 11% del mercado detentado
por compañías extranjeras. Está presente en todos los países,
menos Bolivia y Ecuador (las operaciones en Centroamérica
se dirigen desde El Salvador), y también en Estados Unidos,
en el estado de Florida.
>> Permanecer en América
Latina.
"Una de las diferencias -subraya Ricardo Blanco- entre MAPFRE
y otras empresas competidoras es que nosotros hemos tomado
la decisión de quedarnos en América Latina. Ha habido empresas
extranjeras que se han ido y esto es hasta razonable cuando
se tiene el 2% del negocio allí. Pero América representa
para MAPFRE casi el 40% de sus ingresos; por tanto, se trata
de una decisión irreversible".
Esta opción no ha estado exenta de problemas. Entre los
principales, como explica Ricardo Blanco, está el de trabajar
en un entorno económico muy inestable, una de cuyas consecuencias,
de la que ya se ha hablado, es la alta inflación. Otras
dificultades han sido que los mercados estaban muy regulados:
por ejemplo, existían monopolios en los reaseguros; y que
el consumo per capita era limitado, por lo que no
se podían comercializar algunos productos habituales en
España.
Por otro lado, en el sector había también problemas específicos:
el grado de informatización de las empresas con las que
se podía llegar a acuerdos era muy bajo y existía un pobre
conocimiento asegurador de las aseguradoras locales. "Es
preferible tener competidores fuertes y que conozcan su
negocio a tener competidores débiles que no conocen el negocio
y, por lo tanto, hacen cosas poco técnicas. Por ejemplo,
bajan las tarifas sin saber que eso les lleva a la quiebra.
Quiebran, pero fastidian al resto". "Además -añade Ricardo
Blanco- había muchos problemas de fraude: robos y autorrobos
de automóviles, por ejemplo".
Al comienzo, la competencia fue esencialmente local. Pero
la situación está cambiando y ahora comienzan a instalarse
en el mercado otras aseguradoras internacionales como las
norteamericanas, que han comenzado a trabajar recientemente,
y algunas italianas y alemanas. Ricardo Blanco ejemplifica
con la situación actual de Chile, "donde se están viendo
ya los jugadores que van a estar presentes en casi todos
los países americanos".
Entre las ventajas de las que MAPFRE se enorgullece con
relación a la competencia está un software de desarrollo
propio, denominado "Tronador", instalado en casi todas las
compañías del Sistema que permite modelos de gestión con
la misma estructura y que, incluso ha sido vendido a terceros.
"Tenemos, posiblemente, el mejor nivel tecnológico en soporte
informático".
Por otro lado, MAPFRE, como antes se ha reflejado, ha tenido
una buena acogida en los países latinoamericanos. Buena
acogida por parte del mercado y de las autoridades. En gran
medida, como dice Ricardo Blanco, "porque hemos invertido
cuando nadie quería invertir, aunque no lo hayamos hecho
en grandes cantidades. Por ejemplo, en Brasil, en el año
1992, fuimos los primeros en invertir en seguros desde hacía
cinco años". Por otro lado, como explica Antonio Núñez,
se han cuidado mucho las relaciones con los socios locales
y muchas empresas del Grupo pasan por ser empresas locales,
como por ejemplo, La Seguridad , que es la más grande en
Venezuela o Praico en Puerto Rico. En casi todos los casos,
como el inicio de las operaciones se hizo desde el socio
local, se ha conservado el nombre y sólo después se ha añadido
MAPFRE. "Tenemos muy buena imagen de servicio y calidad".
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