¿SABÍA USTED?
Las campanas al vuelo


La internacionalización siempre fue una prioridad para la familia Quintana desde que, una mañana de principios del siglo XVII, el joven y emprendedor Don Clemente de Quintana e Isla decidiera abandonar las verdes praderas de la Trasmiera cántabra, tierra de prestigiosos maestros campaneros, para cabalgar durante meses por los caminos pedregosos y llevar su centenario oficio a Navarra y Aragón. Un buen día de 1637, el pueblo navarro de Lerga amanece de estreno. Los labradores locales hacen un breve descanso para escuchar el doblar de una campana que, a partir de ese día, tendrá un sonido solemne, poderoso, elegante y, ¿por qué no?, moderno. Ha nacido Campanas Quintana.

A partir de entonces, los exitosos esfuerzos de Don Clemente en materia de I+D avant la lettre le llevan a asentarse por toda la Península Ibérica. Legua a legua, generación a generación y campanada a campanada, la familia Quintana llega a nuestros tiempos con el mismo espíritu aventurero de sus ancestros. Casi 400 años después y a unos 14.000 kilómetros de aquella bella iglesia románica en la llanura navarra, las Campanas Quintana doblan en la catedral más austral del mundo, situada en Punta Arenas, capital de la Patagonia chilena, la tierra de la pampa y los ventisqueros. JAVIER FERNÁNDEZ